jueves, 31 de julio de 2014

El cuco

A mi nieto Felipe, que hoy cumple un año


"La lectura de los periódicos demuestra que la realidad es ilegible"
Oscar Wilde


Encontré la cita de Wilde cuando terminaba de leer los "Diarios. 1954-1991", de Abelardo Castillo (Alfaguara, 2014). Hasta donde pude averiguar el inglés no recibía diariamente Clarín, La Nación ni sus sucursales provinciales, como Los Andes, de Mendoza, o La Voz del Interior, de Córdoba. En la cárcel de Reading solían ser muy crueles con el bueno de Oscar y lo salvaban de ciertas ignominias. Con las que sufría eran suficientes, parece.
Mi país está en el centro de la tormenta. Y se postulan para timonear el barco algunos marineros de estirpe lacaya. Como todos y todas saben el capitalismo es ese sistema político, económico, social y cultural que permite que unos señores compren papelitos. Esos papelitos tienen impreso un número que, dicen, equivale a guita. Por una costumbre que nos viene desde la gesta humanitaria de Cristóbal Colón y sus valientes de espada y sotana, hemos aceptado que así sea. El hábito tiene seguidores que, de acuerdo con la época, se han globalizado. No hay mucha diferencia entre el señor Paul Singer, titular del Fondo NML Elliott y el señor José Luis Espert, economista vernáculo, que se anima a decirnos que "Hay que ir y pagar calladitos la boca". Es sólo un ejemplo. Si no, viene el cuco.
Mientras la señora Patricia Bullrich nos da lecciones de cómo se gobierna, mientras los dirigentes de la derecha explícita y la otra se regodean con las decisiones de la justicia yanqui, esta mañana Juan, Pedro, María y Elena se levantaron temprano, como siempre, desayunaron con su pareja y sus cachorros y salieron al sol, a caminar hasta la parada del colectivo. Es que el trabajo, ese que consiguieron después de años de recibir planes sociales, los espera.
Ni las 1.700 escuelas nuevas, ni los 3 millones de jubilados nuevos (estoy entre ellos), ni las nueve universidades públicas nuevas, ni los científicos argentinos repatriados, ni las miles de viviendas del PRO.CRE.AR, ni las 16 vacunas obligatorias y gratuitas nuevas, ni los ferrocarriles resucitados, ni los restoranes repletos, ni las parejas formadas gracias a la Ley de Matrimonio Igualitario, ni las Madres y Abuelas, ni los HIJOS y nietos, ni los y las compañeras beneficiadas por la Ley de Identidad de Género, ni los nuevos medios no monopólicos de comunicación, ni mis nietos, ni mis hijos, ni los tuyos. Nadie está hoy, 31 de julio de 2014, en default en la Argentina. Aunque algunos diarios, radios, canales de televisión y medios digitales nos asusten con el cuco. Ya somos grandes para esos modos, muchachos.

jueves, 17 de julio de 2014

Un sincero agradecimiento

El museo estaba cerrado. Ella y tres turistas vieron frustrado su proyecto de ingresar. A esa misma hora, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, las selecciones de fútbol de Argentina y Alemania disputaban la final de la Copa Mundial de ese deporte. Quiero imaginar que la insistencia de la señora por recorrer la institución (privada, aclaró ella ante el periodista que la entrevistó. Joaquín Morales Solá, o sea, estaba en casa) coincidía con el instante exacto en el que el arquero alemán Manuel Neuer cometía intento de asesinato en el área grande contra Gonzalo Higuaín, nuestro delantero. Pero es sólo mi maléfica imaginación y no la puedo domesticar. Felizmente.
Estaba enojada la señora. Dijo que, curiosa y dispuesta a confirmar que este país es raro, hizo varias llamadas telefónicas a diversos museos y comprobó que sí, la Argentina es un país raro. En ningún caso le respondieron. Por supuesto, agregó que esto en Europa no sucede. Los museos están abiertos caiga granizo, Merkel se intoxique con chucrut o Rajoy haga un curso de retórica y lo apruebe. Menos los lunes, obvio. A propósito, la directora del Museo Histórico Nacional, Araceli Bellotta, confirmó que la institución estuvo abierta al público y que, además, hubo una pantalla para que quienes allí trabajan y ocasionales visitantes puedan solazarse con el compromiso de dignidad que dieron los chicos de Sabella.
Pero no quedó ahí la protesta de la señora. Gracias al "Frankfurter Zeitung" supo que el "Empire State Building" lució los colores de la bandera alemana como homenaje al flamante campeón mundial. Pudo haber sido el celeste y blanco, señaló, pero los medios nacionales retacearon la información, dijo. Le faltó aclarar que el retaceo incluyó a las distintas ventanillas de cobro del Grupo para el cual trabaja la decepcionada intelectual.
Beatriz Sarlo, de ella se trata, me hizo acordar a Eduardo Galeano. No, no estoy loco. Al menos no por esto. El uruguayo protesta cada vez que le dicen intelectual. Para él los intelectuales son seres humanos que tienen disociados el cerebro y el corazón. Y él ha dado, y sigue dando, muestras de un magnífico equilibrio entre ambos. Lo expresa cada vez que puede y lo ratificó en aquella inolvidable cena en casa, hace un par de años.
De ahí mi agradecimiento a la Sarlo porque es un ejemplo vivo de intelectual. Con el cerebro en el "Frankfurter Zeitung" y su patriótico corazón en el "Empire State Building".

jueves, 3 de julio de 2014

Burro bípedo

Al Negro Fontova


También se lo conoce como asno. O sea, usted elija cómo llamarlo, pero no se admiten palabras soeces ni términos que hagan rima. Según el diccionario es un animal doméstico de la familia de los équidos. La misma fuente asegura que fue domesticado en África allá por el siglo V antes de que Cristo, ese judío converso, se hiciese trending topic,. Desde entonces se lo utiliza como bestia de carga y cabalgadura (que es una forma delicada de formar un subgrupo de lo anterior).
Durante el Imperio Romano, además de ser animal de transporte de cosas y personas, estuvo consagrado al dios Príapo por el tamaño de su falo, pero como soy ateo dejaré pasar esa parte de la Historia porque, creo, no tiene mucha importancia para el asunto que me ocupa.
Desde las "Fábulas", de Esopo, pasando por "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" o "Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez (que alguna profesora de Literatura nos hizo leer hasta el hartazgo), o el "burro Benjamín" de "Rebelión en la granja", de George Orwell, las artes y las letras han recurrido a su figura gris.
Para los romanos era presagio de calamidades y William Shakespeare, en "Sueño de una noche de verano" lo describe como símbolo de ignorancia. Dice la tradición cristiana que Cristo entró en Nazareth montado en un burro y así le fue, pero dejemos, por esta vez, al barba en paz.
Viajó a Malvinas ("a título personal" se apresuraron a aclarar sus congéneres políticos). Lo hizo en compañía de José Duarte, excombatiente argentino de la guerra de 1982 y cómplice del "carapintada" Aldo Rico en la sublevación de 1987 contra el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín. Admitió que su pasaporte sea sellado por las autoridades isleñas bajo la denominación de Falklands. Es decir, el diputasno aceptó la soberanía pirata.
Así comenzó su camino hacia la presidencia, dice.
Se llama Julio César Cleto Cobos y, salvo el asunto ese de Príapo (que no me consta ni quiero que), todo lo detallado más arriba lo describe bastante bien, pero en versión asno o burro bípedo.