jueves, 12 de julio de 2018

Cuerpo

El cuerpo de la mujer es sagrado
dicen ciertas escrituras milenarias,
las señoras con sus dedos meñiques apuntando
al oeste y señores impuros que
desayunan cada mañana
la cotización de las hostias.
El cuerpo de esa mujer,
tu cuerpo.

Entonces, déjenlo bailar.
Déjenlo crecer, déjenlo brillar,
déjenlo oler, tocar y cantar.
Déjenlo embellecer, envejecer,
salir y entrar.
Déjenlo imaginar, viajar,
partir y volver.
Déjenlo amanecer, déjenlo descansar.
Déjenlo actuar, pintar y escribir.
Déjenlo protestar, rebelarse y
dirigir. Déjenlo empuñar, empujar
y correr.
Déjenlo coger, gozar.
¡Déjenlo gozar, carajo!
Déjenlo beber, agua o savia de la vid.
Déjenlo parir y
déjenlo abortar.
Déjenlo escribir, en las paredes y
en el cielo.
Déjenlo abrazar y cultivar,
déjenlo leer y amamantar.
Déjenlo ser y acontecer.
Déjenlo comer.
Déjenlo aparecer y esconderse.
Déjenlo rezar y blasfemar.
Déjenlo toser, estornudar
y escupir.
Déjenlo ser pétalo, pájaro y luciérnaga.

Si ella quiere.

martes, 10 de julio de 2018

Bolardos

Fue por accidente. Sí, un accidente vial de poca monta me informó que un auto había roto varios de esos supositorios urbanos que el gobernador Cornejo repartió a mansalva por calles, plazas y demás paseos públicos mendocinos.
Así me enteré que esos cosos (sustantivo que se ha hecho de uso oficial desde que el radical asumió el Ejecutivo provincial manejado desde afuera por la ballena de Exaltación de la Cruz), que esos cosos, decía, se llaman bolardos.
Y entendí todo. Se me alinearon los planetas, como quien dice. Es un homenaje de la Unión Cínica Radical y afines diestros a sus votantes. O mejor aún, a sus sostenedores actuales, a quienes siguen pensando que está todo, o casi, muy bonito, muy prolijito, muy pintadito, muy fiesta de la vendimia, muy máscara de Dalí, muy Gareca y títeres para chicos.
Así que ya saben, en Mendoza Serguei Eisenstein habría filmado "La conspiración de los bolardos".

viernes, 29 de junio de 2018

Paso lista

Amigos, amigas y amigues (será mi única concesión en este caso): en muy pocos días, el 7 de julio, cumpliré mis primeros 72 añitos. Si es que, como decía el querido Emilio Fernández Cordón. Y me encanta recibir regalos. Costumbre pequeñoburguesa dirán ustedes. Puede ser, pero ¿a quién no le gusta un mimo, más en épocas de desasosiegos a mansalva?
Por un prejuicio comprensible casi nadie me regala libros. Es que, como resultado de tantos años de trabajo alrededor de la literatura, saben que recibo ejemplares de cortesía de buena parte de las editoriales porteñas y aledaños. Pero "pasaron cosas", según la célebre declaración del degenerado presidencial que supimos conseguir. Uno de los grupos editoriales más concentrados cambió la modalidad de relacionarse con la prensa especializada, si es que tal categoría existe. Permítanme una pequeña, pero importante digresión: de esa empresa viene Pablo Avelluto, el Ministro de Cultura del fachomacrismo.
Ya no envían libros tal como los conocemos desde Gutenberg hasta nuestros días. Me notifican que a partir de ahora remitirán por correo electrónico un resumen del contenido y, si es de mi agrado, el libro completo en formato e-book.
Mi casa no tiene bibliotecas. Mi casa es una gran biblioteca. Sólo la cocina, el baño y el garaje (por ahora) no tienen estantes con libros. Me fascina ver la diversidad cromática en cada habitación porque anticipa la misma multiplicación de colores y sabores de los contenidos y es, por supuesto, la materia prima insustituible de mi laburo de casi cuarenta años.
Entonces, por edad y por raigambre cultural, me aferro al objeto libro.
Acá les paso una lista de títulos de ese oligopolio editorial y si quieren y pueden me darían un alegrón en tiempos aciagos. Eso sí, en el caso de que no puedan o no quieran y prefieran los abrazos, los saludos, las caricias y los besos sepan que mi corazón los cotizará en alza.
Si al finalizar la lectura ustedes piensan y sienten que este asunto es ínfimo comparado con el hambre, la miseria, las persecuciones políticas, los despidos masivos, los asesinatos de Maldonado, Nahuel y los 44 del mar, la represión, el endeudamiento, el cinismo de Lombardi y los suyos, el cierre de pymes, las importaciones masivas y otras calamidades no naturales, tienen razón. Sin embargo, ahí va.
- La ilusión de los mamíferos, de López.
- Ensenada, de Brizuela.
- Quiroga, de Ortiz y Nine.
- Que nadie duerma, de Millás.
- El puente, de Talese.
- Amberes, de Bolaño.
- La oficina de estanques y jardines, de Decoin.
- El otro, el mismo, de Borges.
- Declaración, de Sontag.
- Vernon, de Despentes.
- El libro del anhelo, de Cohen.
- El amor molesto, de Ferrante.
- 42 flores dl mal, de Baudelaire.
- Soñando en la mar amarga, de García Lorca.
- Ecos de mi pluma, de de la Cruz.
- Cuentos esenciales, de Maupassant.
- Ángele con caras sucia, de Wilson.
- Ya tú sabes, de Esquivada.
- Perder la cabeza, de Rosenzvaig.
- El hijo judío, de Guebel.
- El Tercer Reich, de Bolaño.
- Moronga, de Castellanos Moya.
- Los revolucionarios lo intentan de nuevo, de Cárdenas.
- Devoción, de Smith.
- Tipos singulares, de Hanks.
- Los días del abandono, de Ferrante.
- La señora Osmond, de Banville.

No tengo preferencia por ninguno.
Los quiero a todxs, ustedes.

martes, 24 de abril de 2018

Propuesta a Don Alfredo

                                                                  Especial para "La Tecl@ Eñe"


        "Pollo criado con mierda cuando ve maíz se asusta"
                                                          (Sabiduría popular)


Al final decidí dirigirme a usted, Don Alfredo así, como Don Alfredo, porque es gobernador de mi provincia, Mendoza, y también labura de presidente en el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Entonces no sabía si decirle señor gobernador o señor presidente y usted iba a creer  que le estaba tomando el pelo y que no me ponía a su altura (no, no me refiero a cuánto mide y esas paparruchadas con que lo martirizan los crueles que nunca faltan).
Ni hace falta que le diga que hay ruido en la calle. Por algo viajó usted, Don Alfredo, para hablar con el presidente y regresó con una propuesta que se parece más a una liquidación por cierre o a un sketch de Capusotto. Más los intereses.
Fíjese que dicen las lenguas (las malas y las buenas) que cinco, seis o siete de cada diez bípedos que habitan este páramo desértico con ínfulas de gran ciudad tienen imagen positiva de usted, Don Alfredo, y de su gestión. Suceden cosas raras por acá, no sólo ese asunto del Futre, el jinete sin cabeza.
Acá va mi aporte, entonces, para contribuir a la paz social, el consenso ciudadano y todas esas cosas que se dicen cuando las papas queman.
Usted, Don Alfredo, tendría que convocar al pueblo (o a la gente como dicen ustedes. Es más aséptico), citarlo, por ejemplo, en la explanada de la Casa de Gobierno o en un prado del Barrio Cívico (un pícaro puso Cínico el otro día) para explicarle las medidas nacionales y provinciales que vienen, venimos, soportando desde que asumieron por voluntad popular hace más de dos años ya. ¡Cómo pasa el tiempo, Don Alfredo!
Explíquenos ese asunto del gradualismo porque mil por ciento de aumento en dos años no suena muy gradual. Y ya que está trate de pasar en limpio y de cara a la gente cómo es que entraron setenta y tres millones de litros de vino chileno, nada más y nada menos que a la capital mundial del malbec.
Como supongo que algún maestro o alguna profesora se llevaría el mate y una sillita para escucharlo vea si los convence de que no se agarren una gripe para que no les caiga el Ítem Aula y pierdan el diez por ciento de su salario. Quizá lo aplaudan cuando usted, Don Alfredo, les cuente de las mejoras para la vida cotidiana con el aumento del setenta y ocho por ciento en las boletas del agua. O de esa maravillosa maniobra popular de desfinanciar a las provincias y municipios para que las empresas de servicios no pierdan ni un centavo.
En fin, Don Alfredo, qué le voy a enseñar yo a usted, un líder con oratoria fluida y verba encendida.
Tengo la esperanza de que acepte mi propuesta y la sospecha de que no. Últimamente es así en nuestra patria. La sospecha le viene ganando a la esperanza. Una lástima.
Piénselo.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Extranjeros

Noviembre de 2007. Estado de Zulia, Venezuela. Estamos cubriendo el Tercer Encuentro Internacional de Filosofía "Humanismo, Cristianismo y Revolución". La invitación llegó por la generosidad de Carmen Bohórquez, historiadora y querida compañera bolivariana. Su biografía de Miranda es de una maravillosa lectura. Allí conocimos a Gianni Vatimmo, Martín Almada, Marta Harnecker, Rafael Plá León, Franz Hinkelammert y tantas y tantos pensadores lúcidos y sensibles.
Nos llevan a conocer un Centro de Salud a una hora y media de Maracaibo. Zona rural, ruralísima, casi una ciénaga, con las casas sobre pilotes, población pobre y numerosa. Muy próxima a la frontera con Colombia. Llegamos. El edificio es una maravilla, equipado con lo último y mejor de la infraestructura sanitaria. Internación, Maternidad, Ecografía. En fin, completito e impoluto. Con un anexo para casos de rehabilitación motriz. Fracturados, esguinzados, con discapacidades varias tienen allí un bálsamo de recuperación similar a cualquier instituto del mal llamado primer mundo.
Nos atiende el director, médico cubano, secundado por 25 venezolanas y venezolanos. Se me ocurre preguntarle a qué hora debe venir un paciente para obtener un turno. Le digo que en mi provincia funciona así. Me responde que el Centro está abierto las 24 horas de los 365 días del año. La atención empieza cuando el enfermo llega. Y no termina cuando se va. El seguimiento (el service poscura, si se me permite el exabrupto comercial), así como la consulta, la medicación y el tratamiento es gratis. TODO, absolutamente gratis.
Entonces, le consulto, teniendo en cuenta la proximidad fronteriza (se puede llegar a pie desde el otro lado) ¿si viene una o un colombiano a hacerse tratar se lo recibe igual o tiene que hacer algún trámite especial o cumplir algún requisito o pagar? Con la tranquilidad que da la conciencia humanista el médico me dice, nos dice, que quien llega a pedir auxilio es un ser humano y no importa su nacionalidad ni cualquier otro atributo de cara, sexo, religión o condición social.
Lo recuerdo a raíz del infame proyecto del diputado mendocino Luis Petri (ario, rubio, de ojos celestes, radicaloide) para arancelar la atención médica para extranjeros no residentes en nuestro país.
Su asesor, Joseph Goebbels, debe estar feliz por el cachorro de nazi que perpetúa el horror.

Números vitales

Números vitales.

Tenía tres mil trescientos cincuenta y cuatro días de vida cuando se produjo el golpe de Estado que se llamó de manera perversa Revolución Libertadora. Fue, según los libros de historia, un dieciséis de setiembre de mil novecientos cincuenta y cinco.
Tenía veinticinco mil trescientos treinta y siete días de vida ajetreada, con una esposa, dos hijos, cuatro nietos, tres libros propios (cifra provisoria), amigos vivos y ya no, viajes, arrugas bien y mal ganadas, una biblioteca multicolor, la curiosidad intacta y otros galardones y vergüenzas acumuladas, cuando volvió la Libertadora, esta vez golpeando desde los medios, los tribunales y las urnas. Fue un nueve de diciembre de dos mil quince. Los números de mi vida.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Con pedido de aclaración

Fue el lunes 12 de febrero a las 2 de la mañana. Sonó el teléfono fijo en casa. Atendió Celia, semidormida, como corresponde, y allí comenzó el show. "Hijo de remil putas, tullido de mierda, te vamos a moler a palos" Y de postre agregó "Te la agarrás con una mujer, cabrón" y otras manifestaciones de cariño adyacentes.
La mención de una mujer como víctima de una presunta ofensa mía  me desconcertó y me tuvo dando vueltas en la cama hasta que el sueño le ganó a la pesadilla y me dormí.
Aclaró que el mensaje decía venir de un celular mendocino de la empresa Movistar y que, por lo intempestivo de la hora, no pudimos identificar. Tampoco la voz porque se trató de esos mensajes de textos que una máquina oraliza con garganta profunda de metal, robótica e impersonal.
Comencé el análisis de la situación cuando el sol pintaba las primeros desayunos. Es cierto, soy enamoradizo. Me conmueven las mujeres enamorables y juego con ellas, pero lo mío es sólo romántico, casi decimonónico, puro escarceo retórico e inocente. Tengo, tenemos, una vida de amor que lleva más de 44 años de respeto y sostén mutuos con Celia y ya se sabe que perro que ladra etcétera.
De modo que me pasé al ámbito público. Ustedes me conocen, tengo actividad profesional, cultural y política activas. Y, por supuesto, no oculto mis pareceres.
Hice un inventario. Me dije que, por ejemplo, Mirtha Legrand no podía ser porque no soy paleontólogo. Elisa Carrió tampoco porque no soy psiquiatra. Ni Graciela Ocaña, no se me da la entomología. Margarita Stolbizer ya fue, está en boxes.
Quedan en el podio sólo tres. A saber: Patricia Bullrich,la muy etílica Ministra de Seguridad. Gabriela Michetti, la motorizada visionaria del final del túnel y vicepresidenta de la Nación y María Eugenia Vidal, la tenebrosa muñequita de terror y gobernadora de Buenos Aires, la gran esperanza blanca del mediopelo argentino.
En distintas ocasiones he sido duro, durísimo con ellas. Y si es necesario lo seguiré siendo. Pero jamás por su condición de mujer sino por ser lo que son y por representar lo que representan. Caras visibles de un período histórico detestable, entreguista y corrupto de nuestra historia.
Así que, luego del análisis, necesito que quien fue autor o autora de la amenaza me vuelva a llamar y aclare. Pero, por favor, en un horario más convencional, sin tanta euforia desbocada y, si se anima, con su propia voz. En el caso hipotético de que mi ofensa sea demostrada pediré las disculpas pertinente y tasa tasa cada cual para su casa.