miércoles, 8 de agosto de 2018

Así llegamos

Es un nombre precioso. Marina. Y podría ser un orgullo de pago chico porque la mina llegó lejos, juega en las grandes ligas del periodismo mundial y se formó (o deformó) acá, en la Universidad Nacional de Cuyo.
Marina Walker es vicepresidenta del Consorcio Internacional de Periodistas que dio a luz el asunto de los Panamá Papers en 2016. Sí, ese que sirvió para eyectar de su cargo a varios presidentes, primeros ministros y demás figurones de la política mundial. Y también para que el actual presidente argentino ganara las elecciones a fines de 2015.
Usted, morocha de pañuelo verde, dirá que estoy delirando. Cómo, si se publicó el informe en 2016, le sirvió a Miauricio para ganar en 2015. Déjeme que le explique. No me doy con ninguna sustancia tóxica. Sólo dulce de leche de alta gama para lubricar mi vida y endulzar estos tiempos de aire fétido.
Marina Walker estuvo en Mendoza el 28 de junio de 2016. Como gesto de agradecimiento a la academia que la parió famosa dio una clase gratuita para alumnos, docentes y espectadores varios que querían estar cerca de la rockstar del periodismo global.
Dijo entonces que los datos que ensuciaban (un poco más si es posible) la trayectoria de nuestro gerente general se conocían desde varios meses antes de las elecciones presidenciales, pero que no se hicieron públicos en ese momento para no interferir en el proceso electoral. Sí, así como lo escucha. Perdón, lo lee. Quizá lo más absurdo es que nadie, nadie (los llamados periodistas independientes, por ejemplo), le repreguntó a la señora vicepresidenta del Consorcio si no pensaba que ese silencio interfería, precisamente, a favor del propietario de empresas, acciones y otras participaciones offshore y, de esa manera, le facilitaron su camino hacia el balcón de la Casa Rosada y desde ese minuto nos empezara a atropellar la existencia.
En una nota a Marina publicada en VíaMendoza el 8-8-18 dice que "No esperábamos plazas repletas de personas protestando y pidiendo la renuncia de primeros ministros". Sorprendida la mina. ¿Qué esperaba? ¿Que los sponsorearan los productores de "House of cards"? ¿Que la investigación ocupara un suelto en la página 55 de Clarín? Si hoy le preguntás al Tío Google cuál es el presidente más corrupto del mundo no aparece el nombre de Putin ni el de Xi Jinping ni el de Tanzania, que no sé cómo se llama. Dice Macri. ¿Te suena, Marinita?
El Gato maligno ganó (ponele) las elecciones de 2015 por 678.774 votos de diferencia. El 2,68%, según el escrutinio definitivo. Sobre más de 12 millones de electores. No es la única razón, pero así llegamos hasta acá.
Ella ganó el Premio Pulitzer 2017 y sigue siendo vice.
Él ganó las elecciones y sigue al frente del Ejecutivo nacional.
El periodismo perdió por milonga. En ambos casos.

lunes, 6 de agosto de 2018

Principio de inocencia

En octubre de 2010 estuvimos en Cartagena de Indias. Pocos días antes de que acá se muriera Néstor. Se nos muriera.
Frente a la Plaza Bolívar está el Museo de la Inquisición. Entramos. La guía nos cuenta que llegaron en 1610 y recogieron sus petates recién en 1811. Pero antes recogieron todo el oro y las riquezas que pudieron, se las afanaron y dejaron un pueblo diezmado. Es que tenían que pagarle a los banqueros judíos de Europa los créditos necesarios para que aquella globalización fuese exitosa. Para ellos, se entiende. Para Isabel, Fernando, la Corte, los señores, las señoras y los banqueros, of course.
Apenas entramos nos muestran una báscula. Allí ponían, nos dice la guía, a las mujeres denunciadas ante el Santo Oficio de estos pagos. Si pesaba menos de 60 kilos significaba que podía volar. Y si podía volar era bruja. Asunto resuelto y que pase la que sigue.
Respecto de los créditos, los bancos, la globalización y los afanos se parece bastante a la actualidad.
Respecto al principio de inocencia también.
Cristina pesa más de 60 kilos, creo. Pero no importa.

domingo, 22 de julio de 2018

Irrumpieron en casa

Ya no usan uniformes ni se presentan con un arma en la mano. De golpe, mientras afuera la realidad parecía la de un día más, llegaba la dama del rostro como pico de buitre y un penacho de plumas blancas en su cabeza, las redes sociales abusaban de los festejos mercantiles de la amistad y el sol trataba de vencer a las nubes tóxicas de la hegemonía mediática; mientras nos preparábamos para vivir un fin de semana entre abrazos nutritivos llegó el Fondo Monetario Internacional a nuestra familia.
El cartero dejó la carta documento, esperó la firma de él y partió. Misión cumplida.
Después de diecisiete años de trabajo fecundo, honesto, intachable mi yerno fue despedido sin causa por la empresa. No, sin causa no. Por causa de los millones de irresponsables que decidieron que una cadena nacional en televisión era más importante que un puesto de trabajo. Que los desaciertos de gestión tenían más peso que el bienestar de mi hija y mis nietos. Que cada bolso de López debía aplastar el techo del hogar de Leandro, Laura, Manuel, Alejo, Lula y Paspartú construido gracias al esfuerzo de un Estado que les permitió concretar el sueño de la casa propia a través de esa maravilla sustantiva que se llamó Pro,Cre.Ar.
Simios les llamó el arquitecto de la inmoralidad a los votantes argentinos. Pero puedo entender el tropezón de origen, el de 2015, aunque ya me costó digerir la imbecilidad de octubre de 2017. Ahora, que hoy alguien (vecino, colega, pariente o cualquier trabajador o trabajadora, jubilado o en actividad) siga justificando ésto ya me supera. Y ojo, no es catarsis lo mío. Estuve dudando si escribir y hacer público mi sentir y pensar. Porque Leandro saldrá de la coyuntura. Es, además, un fenomenal escultor, dibujante y hacedor de muebles, fuerte, física y moralmente, pero el deterioro general, las humillaciones cotidianas, las mentiras descaradas y el estado en que quedará nuestra sociedad, aun aquellos que son hoy responsables del descalabro, nos marcará la vida para siempre.
Hasta ayer me negué al odio. Tengo, tenemos, impregnada la consigna de que el amor lo vence.
La irrupción de la carta documento que dejó sin trabajo a Leandro me convenció de que necesito odiarlos para recuperar el amor por las víctimas.

jueves, 12 de julio de 2018

Cuerpo

El cuerpo de la mujer es sagrado
dicen ciertas escrituras milenarias,
las señoras con sus dedos meñiques apuntando
al oeste y señores impuros que
desayunan cada mañana
la cotización de las hostias.
El cuerpo de esa mujer,
tu cuerpo.

Entonces, déjenlo bailar.
Déjenlo crecer, déjenlo brillar,
déjenlo oler, tocar y cantar.
Déjenlo embellecer, envejecer,
salir y entrar.
Déjenlo imaginar, viajar,
partir y volver.
Déjenlo amanecer, déjenlo descansar.
Déjenlo actuar, pintar y escribir.
Déjenlo protestar, rebelarse y
dirigir. Déjenlo empuñar, empujar
y correr.
Déjenlo coger, gozar.
¡Déjenlo gozar, carajo!
Déjenlo beber, agua o savia de la vid.
Déjenlo parir y
déjenlo abortar.
Déjenlo escribir, en las paredes y
en el cielo.
Déjenlo abrazar y cultivar,
déjenlo leer y amamantar.
Déjenlo ser y acontecer.
Déjenlo comer.
Déjenlo aparecer y esconderse.
Déjenlo rezar y blasfemar.
Déjenlo toser, estornudar
y escupir.
Déjenlo ser pétalo, pájaro y luciérnaga.

Si ella quiere.

martes, 10 de julio de 2018

Bolardos

Fue por accidente. Sí, un accidente vial de poca monta me informó que un auto había roto varios de esos supositorios urbanos que el gobernador Cornejo repartió a mansalva por calles, plazas y demás paseos públicos mendocinos.
Así me enteré que esos cosos (sustantivo que se ha hecho de uso oficial desde que el radical asumió el Ejecutivo provincial manejado desde afuera por la ballena de Exaltación de la Cruz), que esos cosos, decía, se llaman bolardos.
Y entendí todo. Se me alinearon los planetas, como quien dice. Es un homenaje de la Unión Cínica Radical y afines diestros a sus votantes. O mejor aún, a sus sostenedores actuales, a quienes siguen pensando que está todo, o casi, muy bonito, muy prolijito, muy pintadito, muy fiesta de la vendimia, muy máscara de Dalí, muy Gareca y títeres para chicos.
Así que ya saben, en Mendoza Serguei Eisenstein habría filmado "La conspiración de los bolardos".

viernes, 29 de junio de 2018

Paso lista

Amigos, amigas y amigues (será mi única concesión en este caso): en muy pocos días, el 7 de julio, cumpliré mis primeros 72 añitos. Si es que, como decía el querido Emilio Fernández Cordón. Y me encanta recibir regalos. Costumbre pequeñoburguesa dirán ustedes. Puede ser, pero ¿a quién no le gusta un mimo, más en épocas de desasosiegos a mansalva?
Por un prejuicio comprensible casi nadie me regala libros. Es que, como resultado de tantos años de trabajo alrededor de la literatura, saben que recibo ejemplares de cortesía de buena parte de las editoriales porteñas y aledaños. Pero "pasaron cosas", según la célebre declaración del degenerado presidencial que supimos conseguir. Uno de los grupos editoriales más concentrados cambió la modalidad de relacionarse con la prensa especializada, si es que tal categoría existe. Permítanme una pequeña, pero importante digresión: de esa empresa viene Pablo Avelluto, el Ministro de Cultura del fachomacrismo.
Ya no envían libros tal como los conocemos desde Gutenberg hasta nuestros días. Me notifican que a partir de ahora remitirán por correo electrónico un resumen del contenido y, si es de mi agrado, el libro completo en formato e-book.
Mi casa no tiene bibliotecas. Mi casa es una gran biblioteca. Sólo la cocina, el baño y el garaje (por ahora) no tienen estantes con libros. Me fascina ver la diversidad cromática en cada habitación porque anticipa la misma multiplicación de colores y sabores de los contenidos y es, por supuesto, la materia prima insustituible de mi laburo de casi cuarenta años.
Entonces, por edad y por raigambre cultural, me aferro al objeto libro.
Acá les paso una lista de títulos de ese oligopolio editorial y si quieren y pueden me darían un alegrón en tiempos aciagos. Eso sí, en el caso de que no puedan o no quieran y prefieran los abrazos, los saludos, las caricias y los besos sepan que mi corazón los cotizará en alza.
Si al finalizar la lectura ustedes piensan y sienten que este asunto es ínfimo comparado con el hambre, la miseria, las persecuciones políticas, los despidos masivos, los asesinatos de Maldonado, Nahuel y los 44 del mar, la represión, el endeudamiento, el cinismo de Lombardi y los suyos, el cierre de pymes, las importaciones masivas y otras calamidades no naturales, tienen razón. Sin embargo, ahí va.
- La ilusión de los mamíferos, de López.
- Ensenada, de Brizuela.
- Quiroga, de Ortiz y Nine.
- Que nadie duerma, de Millás.
- El puente, de Talese.
- Amberes, de Bolaño.
- La oficina de estanques y jardines, de Decoin.
- El otro, el mismo, de Borges.
- Declaración, de Sontag.
- Vernon, de Despentes.
- El libro del anhelo, de Cohen.
- El amor molesto, de Ferrante.
- 42 flores dl mal, de Baudelaire.
- Soñando en la mar amarga, de García Lorca.
- Ecos de mi pluma, de de la Cruz.
- Cuentos esenciales, de Maupassant.
- Ángele con caras sucia, de Wilson.
- Ya tú sabes, de Esquivada.
- Perder la cabeza, de Rosenzvaig.
- El hijo judío, de Guebel.
- El Tercer Reich, de Bolaño.
- Moronga, de Castellanos Moya.
- Los revolucionarios lo intentan de nuevo, de Cárdenas.
- Devoción, de Smith.
- Tipos singulares, de Hanks.
- Los días del abandono, de Ferrante.
- La señora Osmond, de Banville.

No tengo preferencia por ninguno.
Los quiero a todxs, ustedes.

martes, 24 de abril de 2018

Propuesta a Don Alfredo

                                                                  Especial para "La Tecl@ Eñe"


        "Pollo criado con mierda cuando ve maíz se asusta"
                                                          (Sabiduría popular)


Al final decidí dirigirme a usted, Don Alfredo así, como Don Alfredo, porque es gobernador de mi provincia, Mendoza, y también labura de presidente en el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Entonces no sabía si decirle señor gobernador o señor presidente y usted iba a creer  que le estaba tomando el pelo y que no me ponía a su altura (no, no me refiero a cuánto mide y esas paparruchadas con que lo martirizan los crueles que nunca faltan).
Ni hace falta que le diga que hay ruido en la calle. Por algo viajó usted, Don Alfredo, para hablar con el presidente y regresó con una propuesta que se parece más a una liquidación por cierre o a un sketch de Capusotto. Más los intereses.
Fíjese que dicen las lenguas (las malas y las buenas) que cinco, seis o siete de cada diez bípedos que habitan este páramo desértico con ínfulas de gran ciudad tienen imagen positiva de usted, Don Alfredo, y de su gestión. Suceden cosas raras por acá, no sólo ese asunto del Futre, el jinete sin cabeza.
Acá va mi aporte, entonces, para contribuir a la paz social, el consenso ciudadano y todas esas cosas que se dicen cuando las papas queman.
Usted, Don Alfredo, tendría que convocar al pueblo (o a la gente como dicen ustedes. Es más aséptico), citarlo, por ejemplo, en la explanada de la Casa de Gobierno o en un prado del Barrio Cívico (un pícaro puso Cínico el otro día) para explicarle las medidas nacionales y provinciales que vienen, venimos, soportando desde que asumieron por voluntad popular hace más de dos años ya. ¡Cómo pasa el tiempo, Don Alfredo!
Explíquenos ese asunto del gradualismo porque mil por ciento de aumento en dos años no suena muy gradual. Y ya que está trate de pasar en limpio y de cara a la gente cómo es que entraron setenta y tres millones de litros de vino chileno, nada más y nada menos que a la capital mundial del malbec.
Como supongo que algún maestro o alguna profesora se llevaría el mate y una sillita para escucharlo vea si los convence de que no se agarren una gripe para que no les caiga el Ítem Aula y pierdan el diez por ciento de su salario. Quizá lo aplaudan cuando usted, Don Alfredo, les cuente de las mejoras para la vida cotidiana con el aumento del setenta y ocho por ciento en las boletas del agua. O de esa maravillosa maniobra popular de desfinanciar a las provincias y municipios para que las empresas de servicios no pierdan ni un centavo.
En fin, Don Alfredo, qué le voy a enseñar yo a usted, un líder con oratoria fluida y verba encendida.
Tengo la esperanza de que acepte mi propuesta y la sospecha de que no. Últimamente es así en nuestra patria. La sospecha le viene ganando a la esperanza. Una lástima.
Piénselo.