jueves, 30 de diciembre de 2010

Mario Trejo tiene razón

Ezequiel Morabito vive en Rosario, dicen. Al menos, vive para nosotros, desde enero de 2006. No es que nació en esa fecha. Dicen que, tal vez, siga siendo el mecánico del barrio y el titular del MBT (Movimiento Barrial Trotskista). Dicen que una noche recibió la invitación de un periodista de la FM El Altillo, que funcionaba, o funciona, dicen, a pocas cuadras de su casa y el taller. Le solicitaban, dicen, ser entrevistado en el trasnoche, a las 2 AM, dicen.
Incrédulo de que alguien lo escuche a esa hora, dicen que dudó. Aunque, finalmente, la tentación de divulgar las reivindicaciones barriales y, sobre todo, las ideológicas, dicen que lo convencieron y fue.
Los baches insoportables, las alcantarillas tapadas que con cada lluvia hacían que las calles del barrio parecieran el hermanito menor del Paraná, y la incesante mutilación del alumbrado público ocuparon casi toda la charla radial. Hasta que, al final y como una cortesía formal e inocente, dicen, el periodista le ofreció decir algo más. Agregar lo que quiera, dicen que dijo. Y Ezequiel recordó la última reunión del MBT y se mandó nomás. Dicen que dijo:
-Y exigimos el retiro inmediato de todos, absolutamente todos, los soldados norteamericanos de Afganistán, ya.
Y se fue.
Un semana más tarde, dicen, recibió una llamada telefónica del cónsul yanqui en Rosario. Sorprendido, Ezequiel le escuchó decir, con ese castellano tan peculiar, que él no tenía la autoridad suficiente como para decidir la retirada de 200.000 soldados de un país extranjero, pero que había trasladado la exigencia al señor embajador. Las comunicaciones con Ezequiel fueron ascendiendo en jerarquía hasta que, dicen, le llegó una invitación del Departamento de Estado, en New York, para discutir en las altas esferas de USA su ultimatum. Se le explicó, dicen, que les era imposible desplazar tanta gente "ya", como decía la grabación del programa, según le demostraron en esa oficina plateada con vista a los rascacielos de fama mundial. (Las Torres Gemelas ya eran polvo).
Dicen que volvió ufano, con pasajes, estadía y viáticos a cargo del imperio.
Ezequiel Morabito es, en realidad, el personaje de "Retiro de Afganistán, ya", cuento de Roberto Fontanarrosa, que integra el libro "El rey de la milonga", el último que el querido Negro viera publicado en vida, por su y mi amigo Daniel Divinsky, en De la Flor.
Poco tiempo después, unos meses antes de su dignísima muerte en julio de 2007, lo entrevisté telefónicamente. Era la tercera o cuarta vez que conversábamos. Debe haber sido en agosto o setiembre de 2006. Le conté que, mientras leía su cuento, en Mendoza había sido tomada la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, por una agrupación troska que exigía algunas cosas piolas (más turnos de exámenes, retirar los crucifijos de las aulas, suprimir la misa de graduación y otras barbaridades atávicas de las que hace gala, históricamente, esa choza de estudios) y el retiro de las tropas yanquis de Irak, ya. Por supuesto, el Negro se cagó de risa.
Casi un caso de realismo socialista.
Visto y oído el arrebato patoteril del duhaldismo y el zumbido de abejas enloquecidas de los troskos funcionales de estos días, recordé el cuento y también aquel fragmento del poema de Mario Trejo, "Apuntes para una crítica de la razón poética", en el que advierte "de dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo/ de la derecha cuando es diestra/ de la izquierda cuando es siniestra".
Y, ya se sabe, los poetas siempre tienen razón, dicen.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Pastillitas navideñas

El genocida Videla hizo una crónica pormenorizada de una reunión entre Ricardo Balbín y él mismo, en casa de un amigo común (una joyita, el anfitrión, para elegir amigos). Según el condenado, Balbín le habría pedido apurar el Golpe de Estado de 1976, un mes y medio antes de que éste, finalmente, se concretara.
Aunque debe ser más fácil aprender swahilli por señas que creerle a Videla, el legendario líder de la derecha radical tiene antecedentes en eso de tocar timbre en los cuarteles. Sin embargo, el exabrupto del chacal dio pie para que se asomara a los medios el inefable Ricardo Raúl Alfonsín, Alfonsinín. Dijo el semicalvo hijo del original que "Videla no tiene autoridad moral" para impugnar la trayectoria de tan insigne hombre público de la democracia. Y es cierto, aunque en un momento de sinceridad de clase, el Chino haya pedido "aniquilar la guerrilla fabril".
Lo paradójico de las declaraciones de Alfonsinín es que se parecen a un mal silogismo. Fíjense, el mismo tipo que dice eso aparece sonriendo con el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, en la cena de ADEPA. "¿Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo?", parece bolerear el candidatito. No hace falta recordar que el gran diario argentino boicoteó al papá del candidatito, hasta el punto de ser vituperado en público por Don Raúl, según el archivo fílmico visto en estos días. Entonces, ¿tiene autoridad moral quien se sienta a sonreír con el socio de quien no tiene autoridad moral? ¿No estará traicionando los gestos, los trajes, la voz cascada y el sillón paternal, quien borra con su actitud la devoción que dice sentir por su mentor? ¿No hay algún periodista que se lo pregunte?

Por supuesto, también yo participo de la algarabía de buena parte de nuestra sociedad por las condenas a los genocidas. La Matria termina el año con una justicia más plena y una vergüenza menos, parafraseando a los reformistas de 1918. Pero creo que ni Videla ni Menéndez son hoy el problema.
Tuvieron cría. A saber:
a) Macri confirmó mis sospechas. Consultado acerca de su presunta xenofobia, negó enfáticamente su condición de discriminador. Ejemplificó su acendrado amor por los hermanos latinoamericanos con un dato demoledor. Su asesor de imagen, Durán Barba, es ecuatoriano. Lo que ratifica que, más que xenófobo, es pobrófobo, como sugirió un colega (mío, no de él). Imagino a Mauri muy cómodo brindando con algún magnate boliviano, paraguayo, peruano o hatiano, aunque el tipo sea negro, amarillo o verde (si es verde dólar, mejor).
b) En el acto de lanzamiento (¿como sinónimo de vómito?) de su precandidatura presidencial, Duhalde estuvo acompañado por Cecilia Pando, portavoz de los defensores de "los que se robaron bebés", como le dijo a Chiche Gelblung. También por el Tata Yofre, Miguel Ángel Toma (¿de qué terrenos?), Ramón Puerta y otros ejemplares dignos de un Museo del Terror Nacional.
c) Comparte el primer nombre de pila y el apellido. Pero uno encaneció su pelo y su barba defendiendo presos políticos en los momento más oscuros del país. Hoy apuntala la vigencia de los derechos humanos como política de Estado.
El otro también encaneció: se hizo cana. Pide mano dura, represión y regresión. Carga sobre sus espaldas (le buscaron la conciencia con resultado no positivo) las muertes de Kosteki y Santillán, aunque él se considere el gran pacificador nacional. "Cosas vederes, Sancho".
Admira a Abel Posse, toda una definición vital. Todo un nexo entre los genocidas y estas crías.
¡Salud, entonces! Por las asignaturas pendientes, entre ellas la principal, la inclusión de los pueblos originarios en el mapa de la dignidad. No la retórica. La fáctica.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La desnudez

Varias veces, este año, se desnudó. Unas, por puro placer celebratorio. Otras, transida de dolor.
Por allá, por mayo, la vi despojarse de sus ropas con la sensualidad de sus instintos milenarios de hembra seductora. Danzó, cantó, pintó y actuó desnuda para multitudes hipnotizadas y jolgoriosas. Atravesó las calles para que la vieran sus hermanas, algunas con ritmo de huayno en sus caderas, otras con valsecitos peruanos besándoles los pezones, el pubis se perfumó de sambas y de zambas, los ojos se le iluminaron de cumbias. La fueron cortejando y ella se dejaba. La sonrisa le trepó los hombros y se le posó al sol, como esperando girasoles.
Nunca la vi así. El año comenzó a puro festejo. Venía de esquivar miradas lascivas, intentos serios de violarle el pudor y la historia. Hubo casos. Fuegos condenatorios, con la complicidad pasiva de muchos de los nuestros. Pero de la épica placera surgió un bravo ondular de voces nuevas. Todavía tiene hijos que no encuentra, arrebatados de noche, mutiladas sus caras y sus manos.
Son raros los octubres de esta muchacha. Alguno amaneció embalconado, en patas, y no hubo puente que parara el aluvión sonoro. Pero éste, el último, nos ultimó a mansalva. La vi morir un poco, llorar como lloran las mujeres cuando un cuchillo le trastorna el alma. De inmediato, fiera arrinconada por la Parca, se irguió desde la náusea y supo que los pibes y las pibas la querían desnuda para sacarla en andas.
Y en estos días de canícula y esperanza, los sabuesos quieren vestirla de futuro, pero para preterizarla. Le mataron a un joven en las vías por pretender que el tren volara. Le mataron a un kolla y a una guarania para intentar que ni cantara ni bailara.
El año que se inicia tiene octubre, infaltable cita calendaria. Será cuestión de mantenerla desnuda. La Matria, vestida de rubia, no avanza.
No quisiera que baile más con ellos, los garcas. Los negros, los feos, los pobres, con ellos baila la mañana.

martes, 14 de diciembre de 2010

Activistas

Es, también, una secuela de la dictadura. El lenguajicidio, como una forma más del genocidio que nos dejó el neoliberalismo y su brazo armado. El neoliberalismo, como mentor ideológico de los cambios retrógrados de una época que no se resigna a quedar atrás. Pese a la voluntad mayoritaria de las sociedades nuestroamericanas.
Mucho se ha escrito acerca del bastardeo del uso del idioma de género. Por dar sólo un ejemplo y después pasar de lleno al tema específico que me convoca y al que te convoco, lectorlectora. "Mujer pública" y su significado peyorativo. Sin embargo, Cristina Fernández y Elisa Carrió son mujeres públicas. Y, aunque una sea una estadista de renombre internacional y la otra una paciente ambulatoria con pretensiones gubernamentales, ambas son féminas de dominio público. Sin dudas.
En estos días, y voy al grano, hemos visto y escuchado tildar a los agresores de los ocupantes del Parque Indoamericano, en Villa Soldati, Buenos Aires, de "activistas". No me parece correcto. Es más, siento y creo que el calificativo forma parte de aquel contrabando ideológico que mencioné al comienzo.
Ser activista es un orgullo. Tanto como ser subversivo, otro de los conceptos que la derecha manchó hasta sacarle sangre a nuestras sociedades.
Han sido y son activistas el Che, Rodolfo Walsh, Atahualpa Yupanqui, Juan Gelman, Adolfo Pérez Esquivel, Milagro Sala, León Gieco, Liliana Herrero, José Saramago, Silvio Rodríguez, Camilo Torres, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Nora Cortiñas, Adriana Calvo, Jorge Julio López, Mempo Giardinelli, Eduardo Galeano, Felipe Pigna, José Pablo Feinmann, Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Benito Marianetti, Teresa Rodríguez, Pablo Neruda, Víctor Jara, Violeta Parra, Rigoberta Menchú, Enrique Angelelli, las monjas francesas y siguen las firmas. Cada uno de ellos y cada una de ellas, activan o activaron en su ámbito para hacer mejor este mundo en que vivimos y morimos.
Activistas en tanto militantes de la luz. Activistas en tanto hermanos del prójimo. Y cada cual fue y es un subversivo que marca un rumbo de justicia, belleza y equidad.
Lo otro, los que vimos matando, los que desprecian al pobre después de haberlo generado, los que denostan la piel del distinto, esos no son activistas. Son patoteros.
Entonces, de aquí en adelante, a recuperar el ingreso, sí, pero también y en simultáneo, a recuperar la dignidad de la palabra y su significado.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ese amigo del arma

Cuando no le dictan, es una delicia escucharlo hablar. El superyó se le va de gira y dice lo que piensa y es: un burgués pequeño y asustado. Nada más parecido a un fascista.
Si a Adolf Hitler le preguntaban (suponiendo que alguien se hubiese animado a preguntarle) si se consideraba xenófobo, seguramente hubiese gruñido una parrafada histérica con el argumento pseudocientífico que le aportó Alfred Rosenberg, para negar su condición racista.
Ante la misma pregunta a Mauricio Macri, existen dos posibilidades. La primera y más probable es que no sepa qué quiere decir xenófobo. Y si sabe o le soplan la definición al oído, por supuesto dirá que no, de ninguna manera. Ocurre que él, como Sarmiento en el siglo XIX, prefiere los inmigrantes rubios, blanquitos y con guita. Los del Norte. Los del Sur son morochos, negritos u oscuros y sirven de mano de obra esclava o barata, hasta que se les ocurre pedir, exigir, lo elemental: un lugar digno para vivir, asistencia sanitaria y alimentaria y, si le sobra un dinerillo al Estado, educación inclusiva y esparcimiento. Mientras tanto, mientras cargan las armas, en complicidad con las patotas del duhaldismo y la perversa obstinación ultra, el equipo del macrifascismo inaugura el "bicing" para que la señora de Recoleta visite a la señora de Palermo Soho sin sacar el auto de la cochera.
El problema, compañera del alma, no es Macri, sino quien le da de comer. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es, entonces, el chiquero donde se dirimen estas vergüenzas. Sus votantes le creyeron a un tipo que se casó tres veces para toda la vida. Sus votantes eligieron a un nabo a quien su propio padre calificó de pelotudo en público (el mío me lo decía en privado, al menos). Sus votantes pendularán, en la próxima elección, hacia el progresismo, si es que no prima en ellos la conmiseración y eligen a una destacada silla de ruedas como titular del Ejecutivo. Todo depende de cómo funcione el bicing.
Hace unos años, el Canal América cerraba su trasmisión diaria con un microprograma a cargo de un gran músico argentino, integrante de una familia de constructores de cultura popular, amados amigos. Se llamó, aquel ciclo, "Ese amigo del alma", con ele de Lito y ve Vitale. Con ele de luz, con v de vida.
Exactamente lo contrario del arma, con eme de Macri, con eme de muerte.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Matrimonio mata testigo

"La verdad es tan difícil de negarla como de esconderla"
                                                                                          Che Guevara

Fin de la saga, espero. Segundo y último episodio del caso Recaudador Flúo.
Imbuídos del espíritu rebelde de aquella tardecita del viernes 26 de noviembre, encaminamos nuestros pasos hacia el Honorable Tribunal Vial de la muy insigne ciudad de Mendoza.
Casi al unísono, la dueña del kiosquito "Mesa de Entradas" y la del polirrubro "Sala de Audiencias 4" me impidieron deponer. Y aquí estoy, frunciendo, hasta que, como no aguanto más, depongo por esta vía. Mi pecado fue casarme. Hace mucho, muchísimo. Usted no puede ser testigo, me dijo la compañera kiosquera. Argumenté que soy, fui, coprotagonista y víctima de la emboscada del Recaudador Flúo. Es más, invoqué mi condición de titular del vehículo emboscado. Fue como cenicero de moto, como bocina de avión. Al pedo. Ni el sagrado derecho de propiedad sirvió en este caso. Como se ve, un fantasma recorre el municipio.
Y allí fue ella, a lidiar con la del polirrubro, Florencia Serpa, la jueza que nos tocó. Buena mina, Flor, amable, rubia símil Hotton (de pinta. De ideología no hablamos), escuchó y dialogó, mientras yo le hacía surcos al pasillo, como padre primerizo en espera.
Flor le dio la razón a mi esposa. Seguramente, el inspector Ponce había inventado la infracción, pero no llevamos testigos. En realidad, estaba yo, pero como les conté, me ascendieron a marido y perdí.
En resumen, los discípulos zanjoneros de Kafka y Jarry, funcionan así en nuestra urbe de lampazos, veredas como soles y acequias cantarinas. Si uno comete una infracción vial, calificada como gravísima (por ejemplo, no respetar la señal de disco PARE) será sancionado con una multa de $ 505.-, pero si uno correcorrecorre y la paga en los próximos cinco días hábiles, le cobran $ 350.-, y si gritagritagrita (y además le dan la razón) paga sólo $ 60.
Puro afán recaudatorio. Supongo que cruzar un semáforo apagado, pero que el Recaudador Flúo ve rojotodorrojo, debe costar más o menos lo mismo.
Nos instan a mentir. Para mi próxima vez, llevaré de testigo a don Vicente Nario, ex granadero a caballo, combatiente de la batalla de Maipú, quien para mantenerse en forma, cabalgaba en la bici de su tataranieto y justo vio todo, según mis instrucciones previas, claro.
Entonces sí, entonces seremos ciudadanos probos, comprometidos con la justicia y la equidad.
Símil Hotton nos mandó a hacer la cola y ante mi sonrisa libidinosa aclaró, en la Caja, ciudadano Rudman, pague y, otra colita más y le devuelven la licencia de conducir.
Por eso aconsejo no casarse. Si usted se casa, recuerde que anda suelto el inspector Mauricio Ponce, adalid de emboscadas viales, Recaudador Flúo de los Fayad's Boys.
La tribuna farandulera dice que billetera mata galán. En Mendoza, matrimonio mata testigo.

martes, 7 de diciembre de 2010

Reencarnó, nomás

Sé que se van a sorprender de leerme creyente. Nunca creí en cuentos sobrenaturales, aparecidos, jinetes sin cabeza, milagros varios y otras supersticiones al uso. Soy ateo, ya se sabe y apenas le doy bolilla a las noticias que apuntan para el lado de los misteriosos hechos incomprobables. Alguien, sospecho que más que los que sospecho, dirá que me pierdo cosas. Quizás tengan razón, pero es lo que hay dice un amigo inteligente en su contestador telefónico.
Sin embargo, ayer vi por la tele un fenómeno que me retrotrajo a épocas prenegras de nuestra historia contemporánea.
Corría el año 1974 ó 75, poco importa la exactitud en este caso. No es, precisamente, una efemérides lo que me inspira. El Viejo, Perón, se había muerto un 1 de julio lluvioso y frío. Nos legó un brujo criminal y una cabaretera recogida en Panamá, ambos al mando de una nación enlutada y al borde de la guerra civil, como tantas veces antes y después. La mina, Isabelita le decían (como si el diminutivo pudiera amortiguar su incapacidad para casi todo), salía al balcón de la Casa Rosada y repetía, textualmente, lo que López Rega, el cabo de la Federal y padre cofundador de la Triple A, le iba dictando. Palabra por palabra. Me acuerdo y me vuelve la vergüenza ajena. Fue, también eso, un ensayo general de lo que vendría. Martínez de Hoz decía y el clarinopolio, repetía. Y Neustadt y Grondona, repetían.
Ayer volví a verlo, pero esta vez no eran Estela Martínez (¿Cómo pudo caer tan bajo, General, pasar de Evita a esos?) y el Hermano Daniel. Esta vez el que repetía el libreto que le dictaba un asesor era Mauricio Macri. Es cierto, el asesor se parece más al Colorado MacAlister, con bigotes, que a Lopecito.
Lo vi en 6-7-8, el mejor programa periodístico de la televisión argentina. El gerente de Buenos Aires estaba rodeado de periodistas y respondía según le soplaba al oído el tipo de marras.
Y caí en la cuenta que la Señora Historia es circular, como dice Felipe Pigna, aunque no se repita.
¡Mirá vos, la Argentina, qué país tan singular! Cuando el mundo desarrollado muestra más grietas que la cara de Mirtha Legrand sin maquillaje, nosotros crecemos con inclusión; en el momento menos pensado, un canciller de origen judío anuncia el reconocimiento de Palestina como Estado libre e independiente, según las fronteras de l967; y la tarada viuda de Perón reencarna en Macri.
Falta que, en la próxima conferencia de prensa, diga "No me atosiguéis". Si ocurre, me caigo de culo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

¡Alerta!, recaudador flúo suelto

Los hechos, fríos, duros, son los siguientes: era el atardecer del viernes 26 de noviembre del año 2010 de Vuestro Señor. Las 19,20 marcaban los relojes. Nuestro destino final era el Concejo Deliberante de San Martín, donde se iba a celebrar el segundo acto por los festejos del aniversario de mi programa de radio. Previamente, debíamos pasar a buscar a Liliana Heker y Mempo Giardinelli, alojados en un hotel de calle Sarmiento, de nuestra ciudad.
Veníamos por Av. Belgrano, dirección Sur-Norte. Al llegar al cruce con calle Montevideo, frenamos. Por dos razones. En primer lugar, porque existe un cartel que dice PARE y, además, porque Montevideo tiene dirección Este-Oeste, es decir, tiene prioridad quien aparece por nuestra derecha. (No es un chiste histórico, es una verdad vial).
A unos 35 ó 40 metros más adelante, por Belgrano, hay una camioneta parada en doble fila y dos, sí, dos, agentes municipales "atendiendo" al conductor. Uno de ellos, hablando por celular, nos indica detenernos detrás de la camioneta. Obedecemos, obvio. Debemos esperar a que termine su conversación telefónica para saber de qué se trata. Nos dice, con actitud neutral, digamos rutinaria, que le facilitemos la documentación del auto y la conductora. Obedecemos, obvio. Nos pide el comprobante del seguro. Obedecemos, obvio. Los dos, conductora y co-piloto, con cinturones de seguridad colocados. El vehículo, con las luces reglamentarias y balizas encendidas. Todo prolijito, casi increíble. El inspector flúo rodea el auto, verifica que todo es normal y se asoma para informarnos que va a confeccionar un parte y a retener la licencia de conducir por haber cometido una falta grave. Así dijo, imperturbable, una falta grave. Estupefactos, preguntamos cuál. Nos dice, imperturbable, que no respetamos el disco PARE. La estupefacción empieza a mutar hacia la indignación. ¿Cómo sabe usted, le digo, si hablaba por celular y, además, está a más de 35 metros de esa señal? Es que usted me dijo, le espeta a mi esposa, que venía distraída. Así dijo, distraída. No obedecimos, obvio. Porque miente alevosamente.
Nos bajamos del auto con el indignómetro cerca de su temperatura crítica y lo tratamos como se debe tratar a un patotero con uniforme, ahora que nuestro país comienza a parecer un país en serio. Ofuscadísimo, interrumpo el tránsito para intentar, iluso de mí, solidaridad de mis conciudadanos. Pero me olvido que, como yo, iban a algún lado y querían llegar y este loco les jode el tránsito. Un piquetero solitario, discapacitado físico y vociferando en plena ciudad amable y acogedora.
Aparecen dos inspectorcitas flúo que tratan de calmarnos y nos sugieren, me sugieren, que me salga de lugar tan incómodo para tratar de "arreglar" el problema. Aunque, me aclaran, la licencia la retienen. Sí o sí.
En síntesis, nos hacen el parte, retienen la licencia de conducir y nos vamos masticando bronca, impotencia y ardientes deseos de encontrarnos con el inspector cara a cara en sede judicial, donde ya hicimos el descargo, obvio.
Algunas reflexiones. Lo normal, casi instintivo, de un funcionario vial que pesca in fraganti a un conductor en infracción, es ordenarle detener la marcha, acercarse e inmediatamente, recriminarle su falta. Sobre todo, si ésta es grave. No hace, como hizo, toda una búsqueda burocrática y mecánica para justificar una eventual multa. Porque eso es lo que buscó, desde que salió de su casa, el inspector flúo. Recaudar. Asegurar el pan dulce, la sidra y los turrones ahora que se acercan las fiestas de fin de año.
Lo más grave de este episodio urbano-vial no es la multa. Lejos, muy lejos estoy de compararlo con la masacre genocida que nos llevó a 30.000 de los mejores y desarticuló la sociedad argentina. Pero la matriz cultural es la misma. Habrá que avisarle a los funcionarios de la ciudad de Mendoza, que un uniforme no es más un pasaporte a la impunidad y el arbitrio. Es, seguramente, una rémora de aquel período de genocidio y horror. Un uniforme es, apenas, pilcha que identifica un trabajo determinado. Un significante que significa, diría un filósofo, y no la posibilidad cierta de humillar a otro ciudadano. El verde flúo de los viales capitalinos no es más que el guardapolvos de una enfermera, el vestir de un botones de un hotel o la ropa de un piloto aéreo.
Además, es bueno avisarles a estos machos uniformados que terminó la posibilidad de menoscabar la integridad de una mujer, que ya no es tan fácil pensar que, como la que maneja es una mina, tengo ventajas. Entre otras cosas, ya es hora de que se enteren de que la Argentina tiene una fémina que nos conduce sólida e inteligentemente.
Si el intendente municipal, Víctor Fayad, argumenta desconocimiento de esta situación, ya está avisado. Hay en su gobierno, en el área vial, un grupo que no pretende cuidarnos. Busca, primordialmente, recaudar. Aún mintiendo. Generalmente mintiendo.
El acto, en San Martín, fue una maravilla de creatividad y emoción.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los hijos, ese negocio

A veces creo que si, a veces que no. Cuando el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dice que es una estupidez, creo que no. Pero cuando dice que es un problema de los EE. UU., creo que si. Cuando sugieren que es un golpe de Estado del Tea Party yanqui, esos fachos que no toman café porque es negro, creo que no. Pero cuando veo que daña, aún más, el prestigio de Obama y doña Hilaria, me parece que si. Cuando le miro la cara a los funcionarios norteamericanos se me ilumina mi rostro, pero cuando me entero que lo divulgado es un arreglo con Der Spiegel, El País, Le Monde, The Guardian y The New York Times para que se conozcan boludeces de alcoba y frivolidades varias, me digo que están escondiendo lo principal del queso.
Mientras tanto, pasan cosas, como dice Sandra Russo. Por ejemplo, avanza el proceso judicial para determinar si Marcela y Felipe Noble son o no son lo que parece que son: pibes robados.
Un poco de historia, querido Felipe Pigna, siempre viene bien, ¿no? Roberto Noble, el fundador del Diario Clarín, nació en La Plata, e hizo mucha, muchísima durante su vida. Joven aún se afilió al Partido Socialista pero, a no alegrarse, fue parte de una camada de socialistas sui generis que, por ejemplo, apoyaron el pacto Roca-Runciman, obra maestra del coloniaje. Después fue Ministro de Gobierno de Manuel Fresco, el gobernador bonaerense que, haciendo honor al apellido, nunca se calentó por respetar las formalidades republicanas. En este verdadero casting de nombres, vale incluír a nuestro protagonista que, sin ser duque ni conde, tuvo actitudes innobles de todo tipo.
En lo personal, don Roberto se casó, vía México, con Marta Zapata Timberlake y nació de ese romance, Guadalupe. Hoy, Guada es la titular de las Galerías Santa Fe, en Buenos Aires, columnista de Enrique Llamas de Madariaga, periodista categoría pithecantropus, y fue candidata a diputada, con suerte adversa, por la Democracia Cristiana. Suele decir que su papi fue un faro. O sea, una antigüedad oceánica.
Pero sigamos con el quía. Aunque era de Virgo, se murió de cáncer. Y aquí comienza el show. La puja hereditaria entre Marta Zapata, Guadalupe Noble y la nueva esposa, Ernestina Herrera, toma ribetes de novela romántica victoriana. Aparece en escena, entonces, Rogelio Frigerio, personaje político de renombre en la década del '50 y asesor primordial de Arturo Frondizi, sobre todo, para firmar el pacto con Perón que catapultó al desarrollista a la presidencia. Pero aquí lo tenemos a don Rogelio urdiendo un plancito un tanto macabro. Adquirir dos niños, adosarles el apellido Noble (siete años después de que los gusanitos se hicieran cargo del cadáver de don Roberto) y, así, arruinarle los festejos a la viuda vía México.
Repasando: Marcela y Felipe no son, en el mejor de los casos, adoptados. Son comprados, adquiridos como bienes, actores involuntarios de una tragedia cargada de billetes. Ya se sabe, detrás de una gran fortuna hay, casi siempre, una historia plena de mezquindades, traiciones, crímenes.
En poco tiempo más, si las chicanas no retrasan la investigación, se sabrá el verdadero origen de estos chicos, hoy adultos. Lo único seguro es que Marcela no apareció en una caja de zapatos, según la versión de la Viuda II, en la puerta de su casa.
Mi relato está basado en el testimonio judicial de Roberto Bandini, ex secretario de redacción de Clarín, mano derecha (bien de derecha) de Ernestina y nexo entre el diario y la Junta genocida durante los años oscuros del país. Otro caso de predeterminación por apellido: miembro conspicuo de una banda mediática-empresarial.
Mientras tanto, las Abuelas siguen buscando. Y nosotros con ellas.

martes, 30 de noviembre de 2010

Una ventanita indiscreta

También podría llamarse "Chocolate por la noticia" pero me parece que ya escribí un textículo con ese título. O "Mirá quién habla" como la película. Los espías terminaron espiados. Salvando las distancias de horror y muerte, este episodio de desvelamiento en la trama de inseguridad nacional de USA, viene a ser el equivalente del atentado a las Torres Gemelas. La monstruosa cantidad de dinero que los yanquis destinan a jodernos y joderse es un queso gruyère.
Todos sabíamos que sus sedes diplomáticas albergan soplones. Propios y alquilados de entre los habitantes vernáculos de cada país de que se trate. En nuestra patria se conocen casos. Algunos son respetables columnistas de prensas hegemónicas, por ejemplo.
Pero no sé a que viene tanto asombro. El espionaje es un arma esencial en las guerras y, se sabe, la economía norteamericana tiene como columna vertebral de su existencia imperial, precisamente, las guerras. Las explícitas, las posibles y también, ahora, las virtuales. Es que USA usa a sus espías para saber cómo piensan, sienten, sufren, se alegran, hacen el amor, se entretienen y, fundamentalmente, cómo hacen negocios los espiados. Si son líderes, mejor.
Ahora, Doña Hilaria tendrá que hacer las valijas y, con su cara de haber dormido mal y poco, tratar de explicar lo inexplicable. El viajecito que le ha encargado su jefe Barack hará escala en las capitales europeas, Madrid y París, Roma y Berlín, para decirles a Rodríguez Zapatero y Sarkozy, Berlusconi y Merkel que no es lo que parece. Lo que me recuerda el chiste aquel en el que un tipo se levanta una mina, la esposa lo sigue y cuando lo sorprende cabalgando sobre la mina, en los estertores del orgasmo, el tipo, imperturbable, con su mejor cara de haber dormido poco y mal, le dice: "No, querida, no es lo que parece".
Ahora, Rafael Correa, nuestro compañero ecuatoriano, ha invitado a Julian Assange, el responsable del sitio web que armó semejante despelote, a divulgar los documentos en su patria. Esta actitud demuestra dos cosas, por lo menos. La primera, que en nuestro Sur saludamos la apertura de una nueva ventana de libertad en la información. La segunda, que esta vez, al menos, Cristina Fernández no tiene la culpa, pese a ser una víctima más del apetito voraz del imperio por quitársela de encima.
Wikileaks es un negocio y el emblema desnudo del capitalismo espión, ya se sabe, es bussines are bussines. Así que...

jueves, 25 de noviembre de 2010

Gran valor

Al final, la Historia dirá que fue una incomprendida. Toda su militancia contra el matrimonio igualitario, su prédica de "rubia tarada", como el personaje de Luca Prodan, sus mentados valores occidentales y cristianos no eran más que un velo profiláctico para ocultar el verdadero sentir y pensar de este paladín de la democracia representativa.
Quiero decir que no es justo (en el sentido que el Pastor Alemán Ratzinger le da a este término) tratar a la diputada macricobista Cynthia Hotton, de reaccionaria, fundamentalista, ultraconservadora y otros piropos ideológicos similares con que nosotros, el zurdaje, la hemos catalogado en estos cálidos días de noviembre del año del Señor 2010.
Cynthia es una publicista enorme. Sus ricitos, su sonrisa de country, su teléfono móvil de última degeneración, toda su parafernalia de mina, perdón, mujer de clase garca, esconde un talento sin igual.
Resulta que su marido, el empresario Julio Ducdoc, es el capo de la cadena Rochester Hotels. El de Bariloche es ofrecido, publicitado, como "gay friendly". De donde cabe deducir que estos purificadores del alma del pueblo argentino hacen la vista gorda si el homosexual tiene la guita suficiente para que mi tocayo pueda engordar la cuenta bancaria. Lo que mis atorrantes amigos del café llaman, un verdadero miembro del establishment vernáculo (solicito tener la piedad y el buen gusto de evitar rimas molestas). Todo parece remitir a una cuestión de clases sociales, ese invento satánico del tío Marx.
Es decir que, la Cynthia es una revolucionaria de los valores. Si tienen con qué, vengan putos queridos. Si no, vade retro, urbi et orbi, ora pro nobis, orate frates y siguen latinajos como escupitajos.
Se dice en los pasillos del Congreso Nacional que la diputada en cuestión creció ilusionada con la posibilidad de casarse con uno de sus héroes infantiles: el General Susvín. Ya crecidita, le explicaron que no, era un error. La canción patria dice "con valor sus vínculos rompió". Para paliar su decepción, su papá, que era diplomático, le consiguió un hombre rico que la hizo feliz, la dejó jugar a la política, fundar un partido y ponerle el ingenioso nombre de Valores bla bla bla.
A los forros, en Bariloche, se les llama Rochester.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Diagnóstico, asombros e indignación

Mi dentadura se asemeja a las paredes exteriores de ciertas casas del desierto mendocino, pintadas a la cal. Vienen soportando largas temporadas de tormentas estivales impetuosas, el sol impiadoso de las siestas de verano, la inclemencia del paso de los años. Se descascara.
Mi ojo derecho, al que le fue extirpado un Niágara a escala, es una pieza ambulatoria de museo. Con el izquierdo veo mejor. Ideología óptica, le llama un amigo ingenioso.
Mi hernia de disco es long play.
Me canso sólo de ver correr a un maratonista.
Los desayunos se componen de café con leche, pan lactal (blandito, por las razones de descascaramiento ut supra mencionadas) con queso untable y alguna mermelada casera y, elemento infaltable, una buena y surtida dosis de química. A saber: vitamina E como antioxidante, magnesio para evitar o morigerar los calambres nocturnos, diclofenac 75 para el long play y, de vez en cuando, si me acuerdo, aspirina para prevenir o retrasar el infarto. Eso sin contar algún extra, como un antibiótico exprés para la infección ad hoc. En fin, que como dice otro sátrapa de mi corazón, si pasado tu medio siglo no te duele nada, es porque estás cadáver.
Hecho el diagnóstico de eso que las religiones, las ofertas de los shoppings y la revista Caras llaman la Vida, ¿qué me queda?
Me quedan, al menos, dos o tres características intactas, creo.
La primera, capacidad de asombro. La segunda, el indignómetro con las pilas cargadas. La tercera, mi debilidad por las masas secas y el dulce de leche. De esta última característica dan cuenta mi abdomen (panza bah), el colesterol y los triglicéridos, según análisis que no me hice ni tengo ganas de. Entonces mejor vamos a las otras dos.
Leo en los matutinos de esta semana dos noticias asombrosas. En la primera, aparece Alfonsinín pidiéndole a la presi que se haga cargo del menemato. Como si el Pacto de Olivos lo hubieran firmado Patoruzú y Condorito y no Menem y su daddy, el de los trajes a su medida y el sillón freudiano.
En la segunda, Ernestito Sanz se postula como candidato de un "frente progresista" para 2011. No tenía conocimiento de la veta humorística del senador sanrafaelino. Si eso es progresismo, Ratzinger es hippie.
Es el Grupo A, de Anodino, Atónito, Atolondrado, Atomizado y, sobre todo, Anti.
El indignómetro parece que me funciona medianamente bien. Me molesta que me tomen por boludo. Salvo mis amigos, que me conocen y tienen derecho.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Los teléfonos ligados

"Brindo por las mujeres que derrochan simpatía"
Andrés Calamaro

Graciela Camaño, por ejemplo. La disputada nazional se enojó por ser la mujer de..., dice. Viene, oficialmente, casada con un señor de barrio nuevo, dice, pero la realidad es más cierta. Es una señora de barrio viejo. Tanto afán por parecer feminista a la violeta, que terminó afanando una "A" a su apellido original, Caamaño. Dos años antes o dos después de la estrepitosa declaración de su marido, esa especie de ángel impoluto del sindicalismo empresarial.
Que el enojo haya terminado en una piña contra un colega, cuyo apellido empieza con K, también tiene su carga simbólica. Tal vez sea la forma en que los barrioviejos dan el pésame, por interpósita persona.
Pero no nos distraigamos. Invito a imaginar la génesis del episodio de pugilato legislativo. Es que los teléfonos son un desastre, doña Clotilde. Uno quiere hablar con el señor Baños, pongamos por caso, y salta del otro lado de la línea un tipo que dice, más o menos: "Empresa La Letrina Inmaculada, para destaparle lo que usted quiera, buenos días". Confluencia cósmica, diría el pastor evangélico, en brasuca básico.
En fin, que quiero suponer que el intríngulis se inició así:
- Hola Pato, buen día.
- ¿Quién habla?.
- Soy Cinty, Cinty Jotdog.
- Ah, qué tal.
- Te llamo para que me aprietes.
- ¿Perdón?
- Si, me dijeron que te llame para que me aprietes.
- Pero, ¿vos no habías votado contra el matrimonio igualitario?
- Ay, Patito, es que tengo los valores en baja, pero si, voté cantando los nenes con los nenes y las nenas con las nenas. Yo te hablo de otro apriete, uno que me enseñó una rubia platinada.
- ¿Patinada, dijiste?
- Hola, hola, pero ¿con quién hablo?
- Conmigo, desde hace un rato.
- ¿Vos sos Patricia Tororrico?
- No, equivocado.
De ese diálogo de sordas a la reivindicación de falso feminismo hay apenas un paso.
No debo ser yo el autor de este guión (si, con acento, ¿y qué?) berreta. Si gusta buscar la usina de esta patrañita, sírvase comunicarse a coalicioncinica@merde.com

domingo, 14 de noviembre de 2010

La animalía argentina

El filósofo argentino Ricardo Forster ha publicado, recientemente, un libro denominado "La anomalía argentina". Es decir que el título de este textículo no tiene un error de tipeo. La reflexión de Forster es inteligente, polémica. Tal vez inteligente por polémica, o viceversa.
De todas maneras, se inscribe en una tradición ensayística nacional que arranca en los extraordinarios debates entre Alberdi y Sarmiento, Heker y Cortázar, Bayer y Giardinelli y tantos otros. Precisamente, el pulso de la vida en transformación de nuestro país tiene en Mempo, Horacio González, Eduardo Aliverti, José Pablo Feinmann, Sandra Russo, Bayer, Hugo Presman, León Rozitchner, Noé Jitrik, Juan Sasturain y varios intelectuales más, ejemplos valiosos para ayudarnos a mirar cómo van sucediendo los cambios de paradigmas en una sociedad que busca, con contradicciones, salir del letargo perverso del neoliberalismo de fines de siglo pasado. Nos ayudan a mirar y, lo que es tan o más importante, a participar en la construcción de esos nuevos paradigmas.
Pero hay otro sector de esta sociedad que parece empecinado en mostrar lo peor, la rémora de un período que arranca en los tiempos finales del gobierno de Isabel y López Rega y se consolida en la dictadura explícita y las dictablandas que implosionaron en diciembre de 2001.
Un muestrario incompleto de esa "animalía" abarca la comparación entre la juventud kirchnerista y la juventud hitlerista, surgida de la mente esclerótica de Mariano Grondona; las increíbles intervenciones de la señora que almuerza en televisión, por ejemplo, las referencias al tamaño del féretro de Néstor Kirchner o la preocupación acerca de si Ingrid Betancourt, la ex rehén de la guerrilla colombiana, tenía cosméticos en su cautiverio, o la insinuación de que una pareja gay podría violar a su propio hijo. Pero hay más ejemplos para este folletín. A saber, el senador radical Ernesto Sanz acusó, sin pruebas, a la Asignación Universal por Hijo de promover el juego clandestino y el narcotráfico. O la deteriorada al límite Elisa Carrió profetizando el apocalipsis ahora, pero nunca.
A su vez tengo la teoría, que parece ratificarse día a día, de que Mendoza atrasa. Como la Academia sueca y sus premios (dice el colega y amigo Alejandro Frías que Vargas Llosa llega al Nobel cuando anochece el talento que demostró, por ejemplo, en "Conversación en La Catedral").
Dos casos domésticos parecen darme la razón, lamentablemente. Esta semana comienza el primer juicio oral en nuestra ciudad, por delitos de lesa humanidad. Una de las últimas, si no la última de las ciudades, en ponerse al día en ese sentido. Tarde, muy tarde.
El otro episodio tiene como protagonistas a dos buenas personas. Alejandra Nahman y Néstor Piedrafita, ambos legisladores provinciales, acaban de comunicar públicamente su renuncia al ARI, el lánguido partido que dirige la devaluada pitonisa Carrió. Pues bien, también es tarde. También es una decisión que atrasa. Alejandra y Néstor (Tucho para los amigos) son políticos honrados, con iniciativas progresistas y probada sensibilidad social. ¿Recién ahora toman nota de los desvaríos irresponsables de su ex líder? ¿Esta decisión tardía no da lugar a que se sospeche alguna actitud oportunista, ahora que es tan evidente el verdadero perfil derecho de la agrupación a la que pertenecían hasta ayer? ¿Qué hacían junto a Patricia Bullrich y Alfonso Prat Gay o Enrique Olivera? Este parece ser un caso de "animalía" con alcance provincial que se inscribe, sin dificultad, en los de dimensión general.
En fin, que así andamos. De Forster y Giardinelli se nutre la nueva Argentina. De Carrió, Legrand y Grondona trata de zafar la ciudadanía de a pie.
Aclaración final, anticipando eventuales reproches de mis amigas y amigos defensores de los derechos de los animales. Ni Galileo, mi perro, ni tus gatos ni los canarios, los elefantes, los buitres, los terneros ni los reptiles, tienen la culpa.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Una historia argentina

A Roberto Castillo lo desaparecieron el 12 de enero de 1977. Su esposa estaba embarazada. Vivían en el Barrio Sakura, de Burzaco, en el conurbano bonaerense. Pese al nombre del barrio ésta no es una historia japonesa. Tal vez sea la historia bisagra de una Argentina que muere y otra que bosteza, parafraseando a Antonio Machado.
Cuatro meses después del secuestro de Roberto, el 12 de mayo, nace Gastón.
Sakura es una barriada de 900 personas que tiene el triste record de 45 desaparecidos, entre ellos, Susana Sapic, la maestra de la escuela de la zona. Casas humildes, barriada obrera, quizás eso explique los números.
Gastón es el séptimo hijo varón de la pareja. Como estrategia para intentar ubicar a su esposo, la madre de Gastón acepta pedir el cumplimiento de la ley 20.843, de 1973 que, inspirada en la leyenda del lobizón, manda que el Presidente apadrine al afortunado en cuestión. La ley lleva la firma de Perón pero, al momento de nacer el lobizoncito, el de facto es Videla. Pues entonces, Gastón resulta ahijado de uno de los seres más sanguinarios de la Argentina contemporánea. Pero Gastón no lo sabe sino doce años después, en 1989.
Un trabajo de los docentes y alumnos de la escuela, denominado "Jóvenes y Memoria" impulsó a Gastón a pedir ser despadrinizado, si se me admite el neologismo, para no tener que sobrellevar la mochila moral de un inmoral. Y aquí comienza la historia del país que bosteza, que despierta.
El abogado del pibe, hoy de 32 años de edad, solicita ante el Cardenal, Jorge Bergoglio, que se dé curso a la petición. Duro el Cardenal, remiso el jesuita, intenta dilatar el trámite y hasta le sugiere a la víctima que haga apostasía. Es decir, que deje de ser católico para así resolver el intríngulis sin que él tenga que poner la firma. O sea, hacer responsable al joven por la complicidad de la Iglesia. Un jesuita auténtico en acción.
Finalmente, abrumado por los argumentos del Dr. Horacio Jaureguiber, Bergoglio accede.
Para compensar tantos años de ignominia, Gastón pide que su nuevo y definitivo padrino sea Néstor Kirchner. La ceremonia se iba a producir al regreso de Kirchner de El Calafate, luego del Censo Nacional del pasado 27 de octubre. Ese día, a las 9 de la mañana, la historia dio un respingo mortal. Sin embargo, Néstor Kirchner es padrino post mortem de Gastón Castillo, por pedido expreso del ahijado. Y por trámite legal satisfactorio.
Gastón vive en el mismo barrio, sigue siendo católico, trabaja en una carnicería y, él si, se hartó de ser un espectador pasivo de un pasado que no quiso.
Símbolo o emblema, alegoría o metáfora, lo que usted disponga. Gastón y Néstor volvieron a bajar el cuadro.

martes, 9 de noviembre de 2010

Generosidades nacionales

Suele decirse. El nuestro es un país generoso. Se dice, generalmente, con tonito canchero para destacar algún hecho que creemos privativo de la argentinidad.
Puede ser. La persistencia de Su Giménez (la suya, me diría un contertulio avispado e irónico) descubriendo dinosaurios por televisión; los almuerzos obscenos de la señora Martínez y sus monólogos discriminatorios, clasistas y pedorros; los culos de Tinelli (los de él no, los de plástico de sus chicas), su máquina de hacer guita aun a costa de la dignidad humana. En fin, la elección por voto popular de mequetrefes del calibre de Mauricio Macri, que confunde el gobierno de sus empresas con el de una ciudad, y así les va a los mismos que lo ungieron gerente de ciudadanos, me hace pensar que si, es cierto, somos un pueblo generoso.
Ahora surgió un botoncito más para ratificarlo. La nueva estrella del firmamento político argentino. Veamos.
Tiene el mismo nombre que el padre, usa sus trajes (los del finadito, digo), sus corbatas, su sillón para dar entrevistas (suponiendo que tiene otro para leer, otro para escuchar música y otro más para meditar acerca del agujero de ozono y la responsabilidad de Cristina en el crecimiento de la polución ambiental en Choele Choel, por ejemplo), su bigote, su voz cascada y el envión de reconocimiento que Don Raúl Ricardo conserva por ser el primer presidente luego del bochorno de la dictadura explícita. Todo eso y casi nada más, lo ha instalado al frente de las encuestas de su partido para ser la gran esperanza blanca y devolverle al país un presidente macho.
Propongo que, para empezar a distinguirlo de su padre, que viene a ser como el original en donde pretende mirarse la fotocopia, no lo llamemos Ricardito, como le dicen colegas y periodistas. Propongo que le llamemos "Alfonsinín". Es identitario y revela ternura, otra de las generosidades nacionales.

lunes, 8 de noviembre de 2010

EM

"Toda la Historia es Historia contemporánea"
Benedetto Croce

Él estuvo en estas comarcas durante 85 años. Mariano Ferreyra no llegó a los 25. Si fue la voluntad de Dios o no, quedará para la conciencia de cada uno.
Emilio Massera fue un creativo. Creó la Escuela de Mecánica de la Armada, en realidad la recreó, como un centro de horror, como una maternidad del robo y el asesinato. Usó mano de obra cautiva para masacrar madres y robar niños. Inventó personajes como Alfredo Astiz, secuestró y asesinó a las monjas francesas, baleó a los curas palotinos, se quedó con empresas a punta de pistola, intentó seducir al pueblo peronista para quedarse con el capital político más importante de cualquier movimiento de masas. Precisamente, las masas.
Claro que su creatividad para el terror no estuvo sola. Como todo en la sociedad, fue colectiva. Contó con hostia diaria, amparado por la cúpula eclesiástica de aquellos días y por los empresarios nacionales y trasnacionales, hoy mirando para otro lado, con sus mejores caras de yo no fui, como si se tratara de un mal relato cinematográfico de Hollywood.
Este textículo apurado podría tener una longitud muchísimo mayor, pero me basta con saber que Jorge Lanata ratificará su hartazgo con el tema de la dictadura, aunque Jorge Videla, José Alfredo Martínez de Hoz, Christian von Wernich (aún miembro de la Iglesia pese a ser condenado a prisión de por vida por genocida), sigan vivos.
Y me basta, para confirmar que la perversión tiene buena salud, que sus restos recibirán cristiana sepultura.
El padre de los vuelos de la muerte dejó huella, tiene herederos putativos. Alcanza con leer los avisos fúnebres en algunos diarios de mañana.

lunes, 1 de noviembre de 2010

El izquierdómetro

A Mónica Porolli, que me pidió ayuda para entender

Apareció un iluminado. Se llama Marcelo López Masía, fue movilero de Mariano Grondona, o sea... Descubrió ochenta razones para determinar que Néstor Kirchner nunca fue de izquierda. Si, ochenta. Las enumera, intenta explicarlas sin pruebas, a veces y otras, con.
Sería interesantísimo que Marcelo se pare en cualquier esquina de cualquier barrio humilde de la Argentina y lea su texto. Por ejemplo, que le explique a un pibe que comía de la basura y hoy ve que en el Congreso se debate si los trabajadores van a participar de las ganancias de las empresas en las que trabajan, como manda la Constitución Nacional, por otra parte; o que le cuente que K no tuvo nada que ver con la Asignación Universal por Hijo; o que pontifique (como si con un pontífice no sobrara) ante Camilo Blajaquis, el poeta ex delincuente común, su madre soltera de seis pibes más, que nunca, NUNCA, tuvo techo propio hasta que llegaron estos millonarios especuladores, demagogos y oportunistas, y le otorgaron una en Fuerte Apache, su lugar en el mundo; que le diga a los Hijos recuperados que Néstor cobijó a las Abuelas por mera politiquería barata. No me lo imagino, con su doble apellido flameando al viento, parado en la puerta de una fábrica recuperada, leyendo su atildado texto a voz en cuello.
Podría ir al Centro de Jubilados que elija a contarle a los abuelos que el aumento automático del haber, por ley, dos veces por año, es un gesto claro de derechismo disfrazado de populismo de izquierda.
Que se pare sobre una tarima en una cuadra recién pavimentada donde antes no entraba el recolector de basuras, la ambulancia y el transporte público de pasajeros y argumente que es una traición a los ideales setentistas, como lo explican, increíblemente, Martín Caparrós y otros.
En ninguno de los casos mencionados, y podría seguir un rato más, le garantizo al movilero garca la integridad de su culo. Amén de la carcajada cósmica que se produciría cada vez.
En 2007, después de la elección que llevó a Cristina Fernández al poder, le pregunté a un taxista porteño por quién había votado.
- Yo siempre voto por los conservadores, me contestó.
- ¿Y esta vez?, le dije.
- Voté por el Partido Obrero.
Ante mi perplejidad, agregó: "Si conservan el mismo discurso desde 1905".
La ironía de este rara avis de un gremio plagado de buchones y preclaros ejemplares del sentido común de clase media, sirve para poner en su lugar a quienes se sienten dueños del izquierdómetro.
Hay algunos que tienen tan alta la mira que no ven la calle. Otros miran la realidad subidos a la última rama de un pino. Y así les va.

viernes, 29 de octubre de 2010

Las máscaras y las caras

I- Las máscaras

"Hay que tratar de ayudar a la presidenta de la Nación. Con la muerte de Néstor Kirchner se pierde una vida y se pierde un hombre que trabajó fuertemente por la Argentina". Carlos Menem

"Con gran consternación he recibido la noticia de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner". Eduardo Duhalde

"Se hace necesaria una reflexión profunda, ponerle esperanza y acompañar a la presidenta. Le hago llegar mi solidaridad y pésame". Fernando de la Rúa

"Murió un gran presidente de la Nación". Julio Cobos

"Desde lo personal, trasmito a la presidenta, mis condolencias. Desde lo político, sepa que cuenta con nuestro compromiso con la democracia y con las instituciones". Mauricio Macri

"La pérdida de un liderazgo como el de él para un sistema democrático, siempre es lamentable". Eduardo Buzzi

"Entregó su vida por sus convicciones". Ricardo Alfonsín

II- Las caras

Nunca vi un velorio tan fervoroso, tan festivo y doliente al unísono. Tan desprolijo, tan incorrecto. Un velorio con el saco desabrochado, en fin, un velorio como era él.
Tampoco vi un velorio tan multicolor, tan multifacético. Tantas lágrimas fértiles, tantos dedos en ve, tanto puño cerrado y en alto. Es que los medios hegemónicos volvieron a caer en su propia trampa. Como les pasó con los festejos por el Bicentenario, en estos duros días de octubre, la multitud cacheteó la agenda. ¿Dónde estaban los millones de pibas y pibes que coparon Buenos Aires? ¿Dónde los millones del país profundo que vivaron al muerto y a su mujer? ¿Por qué TN, Clarín y La Nación no los tenían registrados?
Atrás quedan las miserabilidades de Blanck, quien destacó como característica identitaria de Kirchner que "siempre andaba con plata en el bolsillo". O el intento de chantaje, con clarísimos condimentos misóginos, de Fraga.
Tiene razón Feinmann, una vez más, cuando compara esta despedida de la juventud militante con la vivida a partir del 1 de julio de 1974, a la muerte de Perón. Aquella juventud, usada y expulsada por el Líder, mezclaba dolor y bronca. Ésta, la de hoy, reúne dolor, claro, y mucho, pero también fervor, agradecimiento y compromiso. Y también tiene razón: "Puta suerte, nuestro país".
Aquellas máscaras, quizás las más caras que haya comprado nuestra sociedad, deben estar nervioshas. Tanto se viene profetizando el fin de la era K, por los escribas del establishment, que no deben poder creerlo: el día del entierro de un lobo político, el campo nacional y popular está pariendo un bebé. Tomen nota, señoras y señores de la oposición berreta, perversa, mediocre y friboluda, nace el kirchnerismo. Si, todo parto duele.
Ah, la señora Carrió descansa en Córdoba.

miércoles, 27 de octubre de 2010

NK

Escribo estas líneas al calor de la noticia que nos dejó helados.
Ha muerto un animal político.
Ha muerto el protagonista principal del primer gobierno de transición, después de la dictadura explícita y las dictablandas que siguieron a la ferocidad perversa de la represión militar y la entrega económica del país. Si los símbolos sirven para marcar una época, la orden de retirar el cuadro de los genocidas en el corazón de la institución armada y la ruptura de la actitud de sumisión respecto de los organismos financieros internacionales, marcan ese comienzo de un nuevo rumbo en la historia económica, social, cultural y política de la Argentina.
Cuando terminen los ritos funerarios se verá si la conmoción de casi todo el espectro político es sincero. Lo veremos en la praxis cotidiana, en el trámite parlamentario y en la predisposición hacia el sostenimiento de la calidad institucional de la incipiente democracia nacional.
Su muerte, si bien no anunciada si profetizada por los escribas del poder mediático-económico, deja mutilado ese tandem Néstor-Cristina que estaba produciendo cambios importantísimos a favor de la construcción de una mejor ciudadanía. Insuficientes todavía, pero en el rumbo correcto.
Precisamente, de lo que nos tenemos que hacer cargo es de que el rumbo no pierda el rumbo. Estamos presididos por una estadista excepcional que viene de recibir un mazazo personal inconmensurable. Habrá que ver si su capacidad para reponerse es proporcional a su capacidad para enfrentar los avatares públicos.
Cristina estará rodeada por los presidentes de la UNASUR, por los dirigentes más cercanos, por los aliados estratégicos, por los intelectuales progresistas del mundo pero, sobre todo, deberá ser rodeada de la solidaridad de los trabajadores argentinos, principales beneficiarios de sus políticas de redistribución del ingreso.
Luego de que se aquieten las aguas ceremoniales, podremos especular si la flamante viuda será la candidata dentro de un año, si Lula lo sucederá al frente del bloque de países sudamericanos, si la puja por la vicepresidencia que se viene en 2011 será feroz, civilizada o consensuada.
Hace unos días, Sandra Russo decía que ella percibía que el asesinato del joven del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, provocaba más excitación que dolor. La primera impresión es que la muerte de NK, invierte esa sensación.
Hasta la censista que llegó a mi hogar en el momento en que me daban la noticia, transmitió ese estupor doloroso de la gente común, eso que los setentistas como él mismo llamamos, todavía, el pueblo.
En muy poco tiempo llegarán mis dos nuevos nietos. Si el itinerario no flaquea, si Cristina se sobrepone, Juan Laureano y Alejo llegarán a una patria más ecuánime. De nosotros depende.

martes, 26 de octubre de 2010

Con reservas

"Que no es lo mismo pero es igual"
Silvio Rodríguez

Estoy leyendo el cuarto y último tomo de la "Historia política de la Iglesia católica argentina", de Horacio Verbitsky. El volumen se llama "La mano izquierda de Dios" y abarca el período de la dictadura más feroz que haya soportado y, en buena medida, consentido nuestra sociedad. El título de este trabajo final no alude, como se podría suponer a primera vista, a los brotes de izquierdismo que surgieron en el seno del catolicismo de la época. No. Hace referencia a las declaraciones de un alto dignatario que, demostrando un manejo perfecto de las lateralidades, dijo que "la mano izquierda de Dios es paternal, pero puede ser pesada". El entonces cardenal Primatesta inauguró así, dice Verbitsky, el uso del término "por izquierda" para graficar la represión clandestina de los años '76 al '83.
La investigación, minuciosa y lapidaria como nos tiene acostumbrados el autor, hace hincapié en las defecciones y complicidades, las tibiezas y los miedos de que se valió la jerarquía eclesiástica de entonces, para entregar y combatir a los sacerdotes y obispos que hicieron opción por los pobres. El libro está saturado de ejemplos. Desde los más conocidos, como el de monseñor Angelelli y los palotinos, hasta los que la historia ocultó, hasta aquí, en el cajón de los dramas perdidos.
Hago esta introducción bibliográfica a la luz de las declaraciones de otro monseñor, Alcides Pedro Jorge Casaretto, acerca del proyecto del diputado nacional Héctor Recalde para que los trabajadores de empresas con 300 obreros, por lo menos, participen del 10% de las ganancias, según reza (no lo puedo impedir, me viene el misticismo, doña) el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
El monseñor dice que ve con reservas, así dijo, con reservas el proyecto. En la misma frecuencia (también me sale el hombre de radio, a veces) de los grandes empresarios, el monseñor ve con reservas aplicar la Constitución Nacional. El monseñor, todavía grogui por la sanción legal a favor del matrimonio igualitario, busca alinearse con los poderosos y no "con los pobres de la Tierra", como prefiere Martí. El monseñor le cuida los intereses a los capos de la industria y el agro y después rezará para que los humildes tengan una vida mejor, celestial y tardía, pero mejor.
Ya lo hicieron y lo siguen haciendo con el artículo del Código Penal que admite los casos de aborto no punible. Desconoce la normativa terrenal en nombre de un supuesto orden natural.
Salvando las distancias, las históricas, cercanas; las ideológicas, inexistentes, el mismo argumento que utilizaron Tortolo, Plaza, Quarracino y demás monjes negros de nuestro pasado reciente.
Darle la comunión a Videla y Martínez de Hoz cuando desaparecían Alice Domon y Léonie Duquet. Bendecir a los desaparecedores, ayer.
Bendecir a los explotadores, hoy. Que no es lo mismo pero es igual, canta Silvio.

jueves, 21 de octubre de 2010

Como un relojito

                        "El asesino desarmoniza la naturaleza"
                                  Armando Tejada Gómez

Hubo un corte abrupto, criminal, de la naturaleza. Benedetti diría que estamos con la primavera rota en una esquina.
Mariano Ferreyra, el pibe de 23 años asesinado por la mafia político-sindical, no era mi compañero. Lo digo con total franqueza. Él militaba en una organización de ultraizquierda, con la que me separa un océano ideológico. Pero, hasta donde sé, los océanos son azules, no rojos de sangre. Mis reflexiones no apuntan a la víctima. Pienso lo mismo aún si la muerte hubiese alcanzado a un transeúnte, ajeno a la movilización.
El tema central es, sigue siendo, la lucha de clases. Los trabajadores ferroviarios reclaman, desde los '90, que no se los utilice para perfeccionar el sistema perverso de rentabilidades impunes e infames.
El asunto se complica cuando los patrones son ex trabajadores devenidos empresarios. Triacca, Cavalieri, Zanola, Barrionuevo, el mismo Moyano, son ejemplos de un aburguesamiento incompatible con sus orígenes obreros. No es lo mismo publicar el prontuario de cualquiera de los nombrados, que buscar la trayectoria de Lula o Evo Morales.
Más complicaciones. Los barrabravas de clubes de futbol son mercenarios que "trabajan" al servicio de quien los contrata para realizar el laburo sucio.
Más complicaciones, esta vez, políticas. Debo reconocer que cierta oposición, no toda, me tiene sorprendido. Imaginé que iban a aprovechar el veto presidencial al 82% móvil jubilatorio para producir una gigantesca ola de protestas a lo largo y a lo ancho del país. No supieron o no pudieron, vaya uno a saber. Por eso les cae como anillo al dedo haber conseguido un muerto, aunque Morales Solá profetizara que iba a ser del gremio periodístico. Como Carrió, pifió (rima fácil, perdón).
Mientras tanto, las organizaciones de ultraizquierda se cargaron de adrenalina gorila y, no lo saben disimular, se les filtra cierto placer morboso al convertirse en protagonistas casi excluyentes de la agenda mediática. No escatiman cámara o micrófono para derramar odio político, aunque sea sobre el cadáver de un camarada propio.
Como telón de fondo de este análisis caliente y ominoso, aparece una gran cabeza. Un cabezón. Usa amigos, empleados y chupamedias con apellidos que parecen salidos de un casting. El capomafia del conurbano tiene un entrenamiento añoso en producir provocaciones. Y las manos que mecen los ataúdes, a veces, tienen nombre de reloj suizo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Soberanía gruyère

Cuando uno viaja sabe, generalmente, cuándo se va y cuándo se retorna. Los trámites aduaneros, migratorios, los avatares burocráticos de cada viaje dependen, también generalmente, del humor con que se levantó el funcionario que te recibe o te despide.
En Colombia, más precisamente en el aeropuerto de Cartagena de Indias, se fumaron en pipa la frontera. No me pregunte con qué cargaron esa pipa. Soy periodista, no profetizo ni especulo ni demonizo. Simplemente cuento mi experiencia.
Despaché mi equipaje imbuído (yo, no mi equipaje) de una enorme gratitud con los y las colombianas que conocí. Tomé el exquisito café de Rodrigombia mientras esperábamos la hora de embarcar (¿por qué no enavionar?) y llegado el momento hicimos esa cola nerviosa y resignada que se produce en cada vuelo de regreso.
Al enfrentar la sonrisa franca y plástica de la joven que nos recibía las tarjetas de embarque, o enavione, soy informado de que mi maleta debía ser revisada nuevamente. Motivo: se me informaría con posterioridad de hacer el trámite migratorio. Y no se vaya que ahora viene lo mejor.
Cuando reconozco la valija rojita, con mi mejor cara de argentino, entre molesto y preocupado, encaro al tipo encargado del asunto.
Se supone, me dice, que al pasar por el escáner inicial han detectado algún elemento que, precisamente, no pueden detectar. Pero, me asegura el amigo cartagenero, no me van a retener ninguno de los bienes del interior de mi maltrecha rojita. También se supone, me insiste, don Coso, que es para que todos viajemos más seguros y tranquilos. Por el terrorismo y la droga, sentencia el hermano sudamericano.
Protesto, me indigno, digo que la espuma de afeitar la uso para afeitarme y el champú para bañarme y que si ambos sirven para fabricar bombas o esconder merca, y no me los quitan, para qué carajo me y nos someten a vejámenes y demoras gratuitos.
Don Coso acusa el impacto de mi argumentación y se deschava. Jura que no se trata de una directiva de la línea aéra. Ni del Estado colombiano. Es una orden del gobierno americano (como si el suyo propio, el nuestro, el chileno, el ecuatoriano y los demás fuesen sub-americanos). Le miré la cara. No había vergüenza, escrúpulo, no había ni un atisbo de resignación. El tipo lo dice, lo siguió diciendo ante otros viajeros infectados con la misma sospecha, con la naturalidad más absoluta.
O sea, en pleno territorio colombiano rige una orden del gobierno de Estados Unidos que afecta a cualquier ciudadano del mundo.
Soberanía gruyère o Plan Colombia. Use el nombre que prefiera.

domingo, 17 de octubre de 2010

Dejá, yo te leo el diario, ¿querés?

Leo el diario dominguero, como hacen los creativos periodistas de nuestra prensa radial. Le agrego un poquitín de azúcar, pimienta y sal, obedeciendo a aquella canción porteña.
Antes, unos coletazos de "Los abuelitos de Videla". Un amigo versado, que no versero, me acota que el Papa que dio inicio oficial a las tareas del Torquemada's Show, se llamó Inocencio. ¿Habrán hecho casting de nombres en el Vaticano Building?. Pero agrega, y esto es fundamental, que conoce minas que pesan más de sesenta kilos y vuelan. Y, agrego yo, hacen volar.
Oliverio Girondo las dijo bien.
Otro frater me pide, casi que me exige, que escriba algo acerca del Piñera's Show. Si me siguen y con paciencia verán satisfacer sus deseos.
Ahora sí, a los matutinos.
En Mendoza mataron a un ladrón que le arrebató la cartera a una mujer. Los vecinos, sin maquillarse para la ocasión, aprendieron la lección de Mirtha Legrand, Susana Giménez y demás expertos en la materia, y la pusieron en práctica con todo éxito. La redacción del cable no da cuenta de la identidad de la víctima (la fatal, digo). Total, su historia de vida se parece tanto a su historia de muerte que bien podría llamarse Don Caco. Por supuesto, el Ministro de Seguridad llegó tarde y va a investigar hasta las últimas consecuencias. O sea, nada.
Los mineros, Luis querido, vuelven a la vida normal. Qué será eso, es la pregunta. El Ministro de Minería chileno, Golborne, luce el trofeo de los 33 como si fuese un record olímpico de 100 m. llanos. Como casi todo el gabinete piñerista, él es un ejecutivo, en este caso de Easy, Disco y Jumbo. Pobres tipos cuyas firmas engalanan las vidrieras de nuestros shoppings, esos no lugares como los llama Marc Augé.
Las corporaciones mediáticas, hermanas y socias de las ut supra, acaban de descubrir que los mineros del mundo se mueren a destajo. En China, México, Ecuador. Y, claro, acaban de descubrir cómo vende la muerte de los otros, los nadie, los fueguitos, como los llama Galeano. Mañana o pasado, cuando la zona rojosangre de la realidad lo imponga, cambiarán de muertos y el valor del centímetro o del segundo valdrá lo que los ejecutivos de los medios calculen como rentable. Mientras tanto, Piñera reparte, obcenamente, rocas de la mina San José a sus colegas occidentales y cristianos de Europa. Los dueños, los corresponsables del desastre con final feliz, bien, en algún lugar del mundo, al amparo de molestias desagradables.
Julio Cobos ha vuelto a tener sus quince minutos de fama de cabotaje. Su argumento para quedarse en el cargo de vicepresidente es tan débil, absurdo y pueril como el de aquellos que dicen que la dictadura ocurrió hace demasiado tiempo. Él es vice de la presidenta, no cayó en ese cargo desde un helicóptero procedente de Bangkok. Pero, en fin, nuestra sagrada patria es un dechado de originalidades. El mate, el dulce de leche, el tango y Julio Cobos.
El cardenal Bergoglio aseguró que la Argentina está "dañada por los privilegios". Dice un mal pensado que lo escuchó en vivo y directo que no se puso colorado. Imperturbable y falsamemente circunspecto, asegura el mismo apóstata que en el Coloquio de IDEA se produjo una ovación muy parecida a la carcajada.
Anuncian una maratón por los niños desnutridos. Las acreditaciones se recibirán en el Park Hyatt Hotel. Habrá saladitos, masas secas y espumantes a discreción. Ya lo dijo María Elena Walsh: "Primero creo pobres y enfermos/después regalo el hospital".
Dice el mismo matutino que hoy es el Día Mundial del Lavado de Manos. Me tientan al comentario fácil, si no fuera porque el titular aclara (en realidad, oscurece) que mueren, anualmente, tres millones y medio de pibes por falta de higiene, en nuestro planeta. En el podio semanal del ponciopilatismo, aparece don Sebastián Piñera.
Un faro de lucidez entre tanta mierda. Declara Pilar del Río, la compañera y traductora de Saramago, el José mayor de nuestra literatura: "Él decía que cuanto más viejo más sabio y cuanto más sabio más radical". Alguien que le aclare, por favor, a la magnífica sevillana que el concepto no involucra a Ernesto Sanz, ni a Gerardo Morales, ni a Oscar Aguad, ni a Silvana Giudice, ni a Elisa Carrió, ni al mencionado Cleto, ni a Ricardo López Murphy y siguen las jaulas.
Desde mañana hay reunión internacional para buscar acuerdos que ayuden a revertir el daño a la naturaleza. Se hace en Nagoya, Japón. Díganme que no es cierto que la juntada la preside Magoya.
Fin provisorio del diario. Seguramente, habrá más noticias para este bloguetín, aunque casi nunca hablen de ti ni de mí, amor, como canta Baglietto que dice Sabina.

sábado, 16 de octubre de 2010

Los abuelitos de Videla

A Jorge Barandica, Graciela Firpo,
Roberto Potaschner y Edith Zorrilla,
compañeros inmejorables.

                                       A Celia, la más.

"Dicen que viajando se fortalece el corazón"
Lito Nebbia


Llegaron en 1610 y los rajaron en 1811. Casi doscientos años impartiendo injusticias. Estuve en la Casa de la Inquisición, en Cartagena de Indias. Además de la sucursal colombiana, la globalización evangelizadora tuvo sedes también en Lima y México. La emplazada frente a la plaza Bolívar tiene aspectos dignos de destacar. En primer lugar, paradojas que le dicen, es un edificio de época colindante con el Museo del Oro de los zenúes, habitantes originarios, prolijamente diezmados por los navegantes enviados por los muy católicos Isabel y Fernando. Como había que pagar los créditos a los banqueros alemanes y genoveses, los intrépidos en sus máquinas acuáticas se dedicaron a recoger toda la maravillosa industria aurífera de los zenúes. Especialmente las joyas e indumentarias que acompañaban a los muertos en su viaje final. Bah, lo conocido.
El tour por la mansión del Santo Oficio comienza en la báscula. Si la mujer, especialmente las mujeres-brujas fueron sometidas, si la mujer decía, pesaba menos de sesenta kilos se suponía que podía volar. Y si podía volar, era bruja.
La tecnología de esos tiempos aportó herramientas muy significativas. Destrozapezones, trituradores de genitales, hierros candentes, el garrote vil, el popular cepo y otras genialidades de lo siniestro, contribuyeron a convertir a nuestros salvajes en hijos del Señor. Claro que, mientras tanto, deliberaban en centros académicos y teológicos acerca de si estos seres tenían alma o eran cosas. Hasta que llegó don Bartolomé Las Casas y puso las cosas en su lugar: sí tenían alma y, por lo tanto, había que reclutarlos para la causa y en su reemplazo propuso traer negros de África, que esos no tenían alma y, además, no eran mano de obra barata. Eran mercadería y por lo tanto se podían comprar y vender. Bah, lo conocido.
Parafraseando el himno sarmientino, los tipos vinieron con la espada, con la hostia y las matanzas. Bah, lo conocido.
Tuvieron y tienen aún descendencia. Claro que, como pasó hace tanto tiempo, a Jorge Lanata le debe dar un ataque de hartazgo, aunque Lugones, Camps, Roca, Martínez de Hoz, Pereyra Iraola, Menéndez Behety estén más cerca en nuestra historia.
Un detalle, apenas un detalle. En casi doscientos años nunca, pero nunca nunca, ni una sola vez, la sentencia fue: "inocente".
Escenas del capitalismo naciente.


viernes, 24 de septiembre de 2010

Otra vez sopa

Después de 53 años de vigencia me vengo a enterar. El artículo 14 bis de la Constitución Nacional es inconstitucional. Así parece, nomás. Para los señores empresarios de las entidades garcas argentinas el proyecto del diputado Recalde atenta contra el derecho de propiedad, desalienta la inversión y otras calamidades por el estilo. Cuando se les recuerda que lo único que pretende la iniciativa es poner en vigencia un artículo constitucional, argumentan, lívidos, que no es momento oportuno. ¡Después de 53 años!. La misma excusa ponían con la ley de medios.
Esta discusión forma parte del debate acerca de los usos, o no, de los derechos humanos, como política de Estado. El exabrupto de Lanata, la inconsistencia de la falsa dicotomía entre los derechos humanos en los '70 y los de hoy, de Caparrós, mi amigo, me recuerda un diálogo radial entre quien esto escribe y José Pablo Feinmann. Se había producido la primera invasión a Irak. La de Bush padre, el amiguito de Carlo (con la r pegada al paladar). Yo trabajaba en Radio Nihuil, Mendoza, del emporio Vila-Manzano. El Candil, así se llama el programa quinceañero, se emitía los lunes de 0 a 3. Un sutil homenaje a Les Luthiers ("...en su tradicional horario de las tres de la mañana..."). Claro, un programa cultural.
Le pregunté a nuestro filósofo cómo imaginaba él la posguerra. Y mientras cocinaba su cena, así me lo dijo por teléfono, respondió: "No habrá posguerra". Y, como casi siempre, tuvo razón. Siguen empantanados en una situación sin retorno, aunque Obama haya decidido la vuelta a casa de la mayoría de los invasores.
¿Qué quiero decir? Si bien aquí no hubo una guerra, sino la ejecución de un plan de escala continental para que, desde la maquinaria del Estado y bajo terror, se transfirieran los ingresos a favor de los grupos concentrados de la economía, las consecuencias de esa política siguen castigando el tejido social. En los '70 fueron las muertes, las desapariciones, los robos de bebés y la apropiación de bienes y servicios para el engorde de las multinacionales y sus cómplices locales. Hoy, es la resistencia de esos mismos grupos a las medidas de recomposición y redistribución del ingreso.
Nacho Molina, joven escritor bahiense, dice que este gobierno tiene los enemigos que él quisiera tener. Y es verdad, hay enemigos que enorgullecen.
He escuchado y visto, últimamente, lamentos sinceros por la defección de Lanata. Es que la vida no es una foto. Si bien quedará en la historia del periodismo argentino como un renovador extraordinario (Página 12, Día D, Detrás de las Noticias, varios de sus libros), nadie es lo que fue.
Porque entonces habría que pensar que Moisés Ikonicoff es de izquierdas porque participó del Mayo francés, o que Sanz es progresista porque votó a favor del matrimonio igualitario, o que Narodowski y Lombardi también lo son porque fueron miembros de la juventud comunista. Todo, altri tempi. Con Lanata, igual. Y con Caparrós, mal que me pese, igual.
¿Los motivos? Pueden ser varios y queda abierta la discusión. Unos dicen que están así porque les afanaron el discurso, otros que por sobredosis de ego. Y hay quien se atreve a vislumbrar un síntoma de andropausia ideológica. Puede ser un cocktail de todas esas elucubraciones y usted, lector, agregue las que quiera.
Mientras nos regodeamos en estas discusiones, mis vecinas van a las compras con unos mangos más en el bolsillo. Una se jubiló como ama de casa, la otra cambió su auto usado por otro, usado también pero un modelo más nuevo. La Kuky vió a su hija recibirse de abogada, y cosas así, tan maravillosamente triviales.
Es que esta película no tiene the end y la sopa está sabrosa.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¡Afirmativo, cabo Cachito!

Eramos pocos y al capellán se le prendió la sotana. Mientras la sociedad argentina, o buena parte de ella, trata de salir de la lógica guerrerista que dejó la dictadura, mientras se reparten computadoras personales para incluír a amplios sectores de la juventud en el uso irrestricto de las nuevas tecnologías, mientras la Asignación Universal por Hijo suma ciudadanía, mientras estamos avizorando otra manera de pasar de la indigencia material y simbólica al ejercicio pleno de los derechos humanos, mientras ocurren estas transformaciones, nos desayunamos con la inspiradísima iniciativa del cura Adrián Mari, 35 añitos, capellán de la Policía de Esquel, Chubut.
Muy suelto de cuerpo (lo imagino con poca ropa bajo la sotana, por eso lo de suelto) salió a decir que la denominación de "Policía infantil" fue un error. Debió llamarse, dijo, "Policía de valores". Un amigo escritor le diría: "No aclare, que oscurece". Valores policiales, quiso decir. Los pibes, hijos de personal policial, en principio, vieron sumarse compañeritos del barrio de entre 9 y 12 años. Hasta hubo un ejercicio, uno solo dice el curita, con chalecos antibalas. Menudencias. Los padres, chochos. Doña Luisa puede salir a chusmear con doña Teresita, mientras su hombre busca pizzas al mediodía y una tira de asado, si la guardia es nocturna.
Como verá, querido texticulector, un ejemplo de edificante instrucción cívica.
El gobernador Das Neves, declaró que la iniciativa no tiene aval oficial. Pero el jefe de Mari, el Comisario Mayor (de edad, de coeficiente mental no sé) Espíndola, también está chocho. O sea, el Jefe del jefe de los milicos no avala, pero consiente. Cosas veredes, Sancho...
Susana, la dinosauria viva, y Mirtha y sus arruguitas almorfativas, se deben estar disputando la primicia de llevar al sacerdote policial a sus respectivos engendros televisivos. Tinelli o Rial se van a quedar con el galardón, supongo.
Pero lo invito a imaginar esta escena:
- Padre Adrián la alférez Antonella le está mirando la pistolita al cabo Cachito.
- No creo que sea para tanto, sargento Pepito.
Y el cabo Cachito interrumpe, con su mejor cara de angelito sin alas:
- Si le enseño a manejar mi pistolita a la alférez Antonella, ¿voy a ser más hombre, mejor policía, como mi papá?
- ¡Afirmativo, cabo Cachito! y que Dios me lo bendiga.
Hoy volvió Saramago y me dijo: "El mundo sería más pacífico si fuéramos todos ateos".

martes, 21 de septiembre de 2010

Manuel, por ellos

Uno fue un inmigrante prototípico. Vino desde un pueblo que, dicen, ya no existe, Attaki, en esa zona fronteriza entre Rusia y Rumania, que veía flamear cada bandera según el humor de los generales de turno de los dos países.
Llegó a nuestras playas casi analfabeto y por voluntad propia y el consejo de los suyos se transformó en una figura emblemática de la cultura nacional, entre los veintes y los cincuentas del siglo pasado. Editó a los mejores, publicó piezas literarias que son una gloria eterna. Desde Arturo Cancela, Jorge Luis Borges, Luis Franco, Alberto Gerchunoff, Raúl González Tuñón, Leopoldo Lugones, Samuel Eichelbaum, Leopoldo Marechal y tantos otros, hasta Marcos Silber y Juan Gelman vieron su sello. Se llamó, se llama Manuel Gleizer, mi abuelo materno.
El otro se hizo desertor del ejército por amor. Doble motivo para quererlo sin haberlo visto nunca. Se quedó prendado de unos ojos gigantes y una cintura fenomenal, escondida tras las faldas acampanadas que imponía, e impone aún, la costumbre ancestral. Juan Manuel, así se llamaba, se llama, quien se convirtió en gitano por amor. Su deserción lo hizo desaparecer entre las brumas de la historia, en los cincuentas del siglo XX. Lo último que se sabe de él, es que dirigía los carromatos del pueblo nómade por excelencia, en el Brasil profundo. Lo buscó la policía argentina, pero el amor es más fuerte, dice la canción.
Mi nieto mayor se llama Manuel. Dicen sus padres que por ambos. Y algo de los Manueles tiene. Ama los libros, inventa historias, conoce algunos cuentos de Mempo, hay que leerle a Pescetti para que se duerma. Y tiene vocación de nómade, se va a las casas de abuelos y amigos, se instala como quien goza de los aires nuevos. Pata de perro, les decimos por acá a quienes usan la libertad de vivir, yendo y viniendo.
Los gitanos están en Europa hace más de quinientos años. Son entre seis y siete millones. En Francia les dicen les manouches.
Precisamente, en la supuesta capital de la cultura occidental y el origen de los derechos humanos modernos, han comenzado a expulsarlos. Son el chivo expiatorio de la crisis de un sistema que fabrica pobres y luego no sabe qué hacer con ellos.
Es una delicia caminar hoy por las calles de mi barrio. La brisa acaricia mi piel y los cuerpos de las muchachas en flor, cantan.
En Europa, sin embargo, comenzó el otoño. No sólo el meteorológico.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El hartazgo N° 102

"Me tienen harto con la dictadura". Eso dijo, dos veces, Jorge Lanata. A la gran actriz Cecilia Roth, le produjo una profunda tristeza los dichos del otrora mítico director del diario Página 12. A mí, asco.
Basta hacer un análisis tranquilo del asunto para darse cuenta de que el hartazgo al que hace mención el periodista es, ni más ni menos, una confesión de impotencia intelectual, una mezcla de contradicción en los términos, con fuerte dosis de clasismo tardío.
Hoy, justo hoy, se conocerá la identidad del nieto recuperado 102. Un número que revela que nuestra sociedad se lame aún las más profundas heridas, producidas por los padres de esa criatura siniestra que tiene harto a Lanata.
La sociedad que emerge de aquel hartazgo muestra sus cicatrices sin cerrar. Por ejemplo, hay inseguridad en la Argentina. Un poco menos que hace 34 años, pero hay. ¡Cómo no va a haber inseguridad si Carlos Menem, Domingo Cavallo, Julio Grassi, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y demás miembros del staff, están libres! Es cierto, Videla, Martínez de Hoz, Etchecolatz, Astiz, Menéndez, Bussi, von Wernich y asociados, fueron sentenciados por genocidas y siguen recorriendo sus últimos días de vida, de banquillo en banquillo. Algo ha cambiado en el país. Los descreídos de siempre podrán imaginar usos interesados en el tema derechos humanos. Pues, que lo hagan y se solazen en vedetismos fáciles. Las víctimas directas, en primer lugar, y quienes no padecemos desconfianza patológica, sabemos que las Madres, las Abuelas y los organismos de derechos humanos siguen su tarea de saneamiento.
La percepción de temor a la que hace referencia Robert Cox, también es cierta. ¡Cómo no va a tener temor Magnetto, cómo no va a temer Gelblung, cómo no tendrá cagadera Morales Solá, si se caen las máscaras de sus complicidades! Si vieron un spa en la ESMA, si acumularon prestigio y guita en tiempos de desasosiego, si vieron en cada joven un enemigo. Claro que deben temer. A la verdad, al juicio de la historia, al fantástico momento en que tengan que explicar lo inexplicable. Por eso Ruiz Guiñazú no quiere hablar de los colegas asesinados en Honduras. Prefiere jugar a ser la dama de hierro de una supuesta independencia periodística.
Alguna vez dije, públicamente, que entiendo a los Vila, los Manzano, los Noble y los Mitre. Ven que les tambalea el curro de siempre. Es lógico que convoquen a la SIP, que pongan el grito en el cielo (con la inestimable bendición del Cardenal Primado de turno, como históricamente ha sido desde Lué hasta Bergoglio). Pero que protesten en nombre de la libertad de expresión, es too much. Parece un chiste, Y para humorista prefiero a Capusotto.
Mirando el paisaje desde mi ventana (la que da al jardín y la supuestamente boba) me confirma que nuestro país, nuestra democracia en construcción, necesita una derecha inteligente. El muestrario de lo que hay hace agua por todos lados. Insisto en que, pese a cierta flaqueza en su discurso, hay un abismo entre Cox y Macri o Cobos o Duhalde o Alfonsín o Solá. De Carrió no opino más porque me faltan elementos de psicopatología.
En fin, que por prepotencia de dignidad, parafraseando a Roberto Arlt, hoy habrá un pibe que recupere la posibilidad de reconstruir su vida. La de los setentas, esa de la que, al pedirnos no hablar más, se nos presenta cada día con sus tragedias pero también al pie de la primavera. Mañana.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Surtidos, pero a buen precio

Miguel Ángel Toma declaró, creo que es diputado, que Néstor Kirchner es el Videla de estos tiempos. Nadie me lo contó, yo lo vi. ¿Qué toma Toma? ¿Desayuna con el mismo brebaje que Sylvina Walger y Elisa Carrió?


Almuerza con la señora Mirtha Legrand... Florencia de la V. La actriz, vedette y cantante (sic) travesti, cuenta que está tramitando el cambio de nombre en su documento de identidad. La morfóloga le apunta y dispara: "Pero vos te llamás Carlos". Florencia, con los reflejos de Nicolino, responde: "Si, también podría llamarme Julio". Y llega el momento estelar, ese que la tía Rosa deja fluir por el aire televisivo con la impunidad que da tanta rosa rococó rosada. "Un cuerpo tan femenino y Carlos, un nombre tan de macho".
Le Parc, Cortázar, Verne, De Vido, César, yo y tantos que en la Historia han sido, nos declaramos ofendidísimos por la discriminación nominativa de la jurásica mediática.
El nombre Rosa, pincha.


Las movilizaciones estudiantiles, las tomas de colegios y facultades son políticas, dice el gerente general de Capital Federal, y sus gerentitos.
Sí, son. Tan políticas como los presupuestos subejecutados, los nombramientos de funcionarios procesados, los derrumbes criminales, las inspecciones mal hechas, o no hechas, o negociadas, las escuchas clandestinas, las ratas estudiosas, las aulas congeladas, las provocaciones permanentes.
Sí, los pibes y las pibas hacen política, pero se educan para eso. Y se les nota. En el fondo, están lidiando con tipos maleducados y mal educados, que no es lo mismo pero es igual, como dice Silvio.


Me escribe una querida amiga ¡desde Francia! para contarme que en el Hospital Lagomaggiore, de Mendoza, los enfermos, los viejos, en fin, los pobres son mal tratados y maltratados (que no es lo mismo pero... Silvio). Vaya con la novedad. ¿Será, otra vez, la renovación de aquella campaña antiargentina que denunciaban los genocidas, esta vez con especial énfasis en jorobar funcionarios de cabotaje? Como en esa maravillosa canción de María Elena Walsh, el sistema crea pobres y enfermos, pero esta vez no regala el hospital, lo descuida.


El sistema fabrica pobres, dijimos, y los hace migrantes. Y después no sabe dónde ponerlos. En USA, capital mundial de la opulencia, aumenta la cantidad de seres humanos descartables. La pobreza también puede crecer a tasas chinas. Pero nunca falta un iluminado protonazi que encuentre la solución. Sarkozy, presidente del país ombligo de los derechos humanos, dice haber encontrado la solución a la crisis. La culpa la tienen los gitanos, como antes los judíos, los homosexuales, los masones o, vade retro, los ateos.
Sandro se revuelca en su tumba. ¡Merde, Nicolás, merde!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Pérdidas y ganancias

La visitamos tan poco. Si a alguien se le ocurriera pararse en cualquier esquina de cualquiera de nuestras ciudades con ella, terminaría pidiendo auxilio psiquiátrico. Nadie, o casi, la conoce. Vive citada, a ciegas, como las prostitutas finas que hacen contacto por internet. Como ellas, es manipulada por perversos gerentes, en este caso, disfrazados de respetables representantes nuestros. Estoy hablando, escribiendo, de la Constitución Nacional y su articulado.
El diputado nacional Héctor Recalde, peronista de extracción gremial, presenta en estos días, un proyecto de ley para aplicar en la vida real un artículo de nuestra ley fundamental. El 14 bis.
En uno de sus párrafos dice, textualmente: "...participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección...". Se refiere, claro, a los trabajadores de esas empresas. Los megadueños de los bienes (esos que, a veces, han producido tantos males en nuestra historia) acusaron recibo. Y acusaron, de paso, al autor de la iniciativa de intentar cubanizar la Argentina.
Es tanta la avaricia por la renta, la ignorancia y el desprecio consuetudinario por la Constitución, que no saben, o no quieren saber, que el artículo de mentas, fue incorporado a la Carta Magna en 1957. Casi dos años antes de que Fidel, el resurrecto, entrara con los barbudos a La Habana. De donde se puede imaginar uno que Batista y los azorados empresarios rufianes que tenían a Cuba como garito de week end, pueden haber pensado que las primeras medidas de los revolucionarios a favor de los trabajadores cubanos, eran mala influencia de la legislación argentina.
Siempre, o casi, han estado más cómodos cuando la Constitución estuvo guardada, violada y en desuso. A la Unión Industrial Argentina, la Sociedad Rural y otras bandas afines suele molestarles la ley. Han currado mejor mientras podían negociar sin ataduras legales. Ahí está  para corroborarlo el patético señor Magnetto y sus empleaduchos periodísticos. Entonces recurren al cuco del comunismo o del nuevo fantasma de sus pesadillas siglo XXI: Hugo Chávez.
Pienso qué dirán los ultraizquierdistas agrupados en el FPGF (Frente Patriótico Gata Flora) ahora que un representante gremial pretende favorecer a los obreros del país. Ni más ni menos.
Sin embargo, la iniciativa de Recalde es prudente. Establece que, en una primera etapa, alcance a las empresas con 300 trabajadores, por lo menos. Y que la participación sea del 10% de la rentabilidad. Hay países de la Europa capitalista que ya la tienen vigente y, pese a eso, la crisis del capitalismo timbero no ha sido asignada a los laburantes, aunque ellos pagarán el pato de los desaguisados financieros de los sacrosantos bancos.
Violeta se sigue preguntando, "¿qué dirá el Santo Padre, que vive en Roma?".
Y yo, ¿qué dirá el Cardenal, que vive en Baires?
De las pérdidas, ya se sabe quien se hace cargo.