martes, 25 de diciembre de 2018

Para Ernesto

Flaco, creo que ya te dije. No celebro los cumpleaños de mis seres queridos que ya no están. Ni el 27 de diciembre a mi madre, ni el 1 de febrero a mi viejo, ni el 4 de junio a Martha, mi hermana. Los recuerdo sí, por supuesto. A veces no ese día, pero los recuerdo. El devenir de esta vida de locos no me impide tenerlos presente, pero una de las cosas que más me perturban de su ausencia física, además de perder sus abrazos, es que se me va yendo su voz. El timbre y sus particulares maneras de nombrarme, nombrarse.
Como no conocí a Carlos y a Mecha me gusta imaginar sus voces (y vos sabés cuánto me gusta imaginar a mí) como la suma de tu voz, más la de Mariano, la de Marcos, la de Tania, la de Fidel, la de Eva y también la de Natalia que, al igual que Mecha y Carlos, tanto hace por la dignidad humana.
La paradoja, Flaco, la bella y trágica paradoja es que al ser rescatado de ese infierno dantesco de 39 metros de profundidad del Pozo de Vargas las compañeras y compañeros que hicieron la delicada tarea de identificarlo y permitir que esté entre nosotros es que "lo han dado a luz". Ojo, entendeme, nadie lo va a renacer. Ni a él, ni a Mecha ni a los 30.000. Allí están sus nombres en la Salita en Las Heras. Allí está el puño y el grito repetido cada vez que algún aniversario o alguna Marcha nos convoca. Eso son. Puño y grito para siempre.
Aunque no sea uno de mis autores preferidos Murakami dice (no es textual) que la memoria es el combustible que la gente hace arder para mantenerse viva. Fijate que, ahora que lo releo, el tipo dice "las memorias" como para provocarnos más aún. Y eso viene a hacer ese puñadito de huesos que tienen, tenemos ya acá. Arde, Carlos arde para que nos mantengamos vivos y dispuestos a seguir su ejemplo de entrega total.
Culmina su viaje, por fin, pero viene en mi auxilio la buena de Ivonne Bordelois para decirnos (y esto sí es textual): "Lo importante de un largo viaje es que el largo viaje dure para siempre".
Hasta la Victoria Siempre, Flaco querido.
Y que todo lo aquí expresado sea extensivo a Mariano, por supuesto.