miércoles, 29 de febrero de 2012

Tierra del Kiosco

No sé qué me extraña. Está en su naturaleza, no lo pueden evitar. Ni quieren, claro. La clase media es eso, una clase y como tal actúa. En el trópico y en el más inhóspito de los fríos.
La gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos,  no hizo más que cumplir con la ley. La N° 852, del 25 de agosto de 2011, sancionada por la Legislatura provincial. De resultas de esa aplicación impidió el amarre de dos cruceros que, bajo bandera de las Islas Bermudas (un enclave colonial inglés), pretendía sumarse a las casi cien embarcaciones de turistas que le dan vida al comercio, la industria y, sobre todo, al sector turístico. La norma aplicada es conocida popularmente como Ley "Gaucho Rivero", en homenaje al peón rural que opuso resistencia a la invasión del Imperio a las Malvinas, en 1833.
El "Star Princess" lleva 2.600 pasajeros que, sumados los tripulantes, hacen un total aproximado a las 4.000 personas. Por otra parte, el "Adonia", el segundo de los barquitos censurados, transporta, entre pasajeros y tripulantes, unas 1.000. Digamos que, entre pitos y flautas, estamos hablando de 5.000 clientes que iban a comprar pingüinitos de peluche, ponchos rojo punzó, mates con la inscripción "Yo conocí el culo del mundo", postales, posters, cacharritos que dicen "I love The Land of Fire" (porque hay que hacerse entender en el verdadero mundo) y, además, comerían cordero patagónico y vino congelado, todo con el permanente tintineo de las joyas de sus eminencias, las señoras gordas europeas y japonesas y el coqueto vestir en bermudas color caqui de sus cónyuges abdominosos. En fin, un cuadro típico de cualquier lugar del planeta donde haya un comercio abierto y sus voraces consumidores siempre dispuestos.
La cuestión es que la decisión política de la gobernadora hizo crujir los bolsillos de la corporación burguesa pequeña pequeña y sus glándulas rentísticas comenzaron a segregar líquidos insolentes y recalcitrantes. Hasta que, como suele suceder, expresaron su malestar estomacal y bancario. Así es, el titular de la Cámara de Turismo de allá abajo, Marcelo Lieti, declaró que "los cruceros de turismo no se relacionan con el pedido de soberanía". Mientras el continente americano une sus brazos entorno del reclamo argentino, mientras los ex combatientes y la inmensa mayoría de los habitantes de la isla saludaron la iniciativa oficial, estos tipos piensan sólo en sus cuentas bancarias, en sus cajas fuertes y en cambiar el auto por un modelo más fashion. O sea, cotiza más la propiedad privada y la renta, su hija putativa,  que la dignidad de los caídos y la solidaridad.
No se preocupe, lectorcita adolescente, quedan otros noventa y ocho barcos cargados de voraces clientes, de petulantes garcas globales para agotar el stock de boludeces y paisajes. Nunca lograrán agotar su ADN. Son capaces de proponer un cambio de nombre al sitio que los cobija. Son capaces de soñar con que un día, más temprano que tarde, ese rincón pétreo de la matria pase a llamarse Tierra del Kiosco. Sería más honesto. Un asco, como dijo Fito. Y una vergüenza.

jueves, 23 de febrero de 2012

En la niebla

"Hermanita vuelve a casa"
 Atahualpa Yupanqui


Tienen todo el derecho. Cada uno elige cómo escupir para arriba, con qué estilo, si con formato poético, ficcional o ensayístico, si solo o mal acompañado, tomando una grapa, un tinto o un scotch. Cada uno tiene la libertad de ejercer su libertad como peor le parezca.
Te lo cuento, petisa, porque un grupo de intelectuales y periodistas, presentados así (te encargo la dicotomía), acaba de manifestar un Manifiesto respecto de la política argentina y el reclamo de soberanía sobre Malvinas. Me cuesta creer que gente de la talla cultural de Beatriz Sarlo, Santiago Kovadloff, Fernando Iglesias (en Inglaterra ya deberían llamarlo Ferdinand Churches), Luis Alberto Romero, Vicente Palermo (el optimista del no), Marcos Novaro, Juan José Sebreli y los neoperiodistas Jorge Lanata y Pepe Eliaschev (el aporte de la DAIA al estropicio), entre otros, no sepa o no pueda discernir la diferencia conceptual que hay entre soberanía y autodeterminación.
Desde el 23 de febrero de 1903 y con la firma del presidente Estrada Palma, Cuba le cedió en arriendo Guantánamo a Estados Unidos, esa porción de su territorio. No conozco ni imagino a ningún intelectual o periodista de la isla que pretenda justificar la ocupación colonial del imperio en descomposición, con el argumento de la autodeterminación de los ocupantes de la base militar yanqui. Ni siquiera con el antecedente de ese pacto de alquiler perverso y vergonzoso.
Producto del Tratado de Utrecht, de 1713, Inglaterra se quedó con Gibraltar. Hace 299 años, han pasado más de ocho generaciones, que los master en piratería dominan el Peñón. Decime petisa, amor, si sabés de algún español que escriba, cante, pinte, dance o, simplemente, se levante cada mañana para ir a laburar o, últimamente, para ir a buscar laburo, que piense y se anime a decir en público que los anglos son los legítimos soberanos sobre esa tierra irredenta e ibérica.
Tengo una propuesta para hacerle a estos iluminados de lo oscuro. Desafío a Sarlo a pararse en una esquina de La Matanza o cualquier rincón del conurbano bonaerense a leer su propuesta alternativa de la política oficial respecto de Malvinas. A Sebreli igual, pero en el gran Rosario. Lanata, que viaje a Córdoba y, con su sarcasmo en la mochila, le diga al Negrazón cordobés que los kelpers tienen razón. Que Sylvina Walger trate de convencer a la ama de casa de Formosa de que no insistamos más en la cuestión y que dejemos tranquilos a los ocupantes. Eliaschev leerá la propuesta en idisch en Villaguay, Entre Ríos. En todos y cada uno de los casos les recomiendo, cariñosamente, que tengan al día el pago de las cuotas de su prepaga de salud u obra social respectiva. Por las dudas, ¿vio?
Trato de explicarme y explicarte, amor, por qué se les ocurrió semejante exabrupto disfrazado de propuesta alternativa. Cuando busqué las firmas de Sigourney Weaver y Michael Apted, co-protagonista y director, respectivamente, de la película "Gorilas en la niebla" (1988), y no las encontré, empecé a entender. Son ellos y ellas las que están en la niebla.