martes, 5 de agosto de 2014

114

Celia, Laura, Luciano, Leandro, Camila, Manu, Alejo, Anita, Juan, Felipe, nuestras mascotas, los pinceles, las gubias, los manteles, mis huesos, las maderas, cada amiga y cada amigo, las dos cucharadas de azúcar de mis desayunos, Nora y Sergio, Diana y Jorge, el aromo y su aroma, la dignidad de Mempo, la voz de Galeano, mi hermano Miguel y mi cuñada Marta, Armando, Laura y sus chicos. Cada hogar, cada bicicleta, cada canto de Liliana Herrero y cada texto de Horacio González. La filosofía y José Pablo. Orlando y sus mensajes. Ernesto y sus padres desaparecidos. Natalia y su belleza integral. Mis compañeros de Uruguay, Venezula, Cuba, Chile, El Salvador, Brasil, Panamá, Canadá, Francia y España. Felipe Pigna, mi amigo.
Mi biblioteca y los libros perdidos. Las lecturas que me debo y no alcanzaré.. Elsa Osorio y su Luz. Los compañeros caídos y la sangre derramada. Néstor y Cristina. El lastre que vamos dejando en el océano. Las medialunas de San Martín de los Andes. El café de los sábados. Mis colegas de la radio. Las sillas y los árboles. El facebook y la solidaria naranja que come el niño palestino cinco minutos antes del misil sionista.
Milagro Sala y su madre tierra. Las manos del labriego explotado. Las manos de los pianistas. Javier Mascherano y Víctor Heredia. Nosotros, los hinchas de River, Sandra Russo y Carlos Polimeni. La barra del Este y los otros puntos cardinales. El ozono. Las flores del bien. Los gorilas auténticos, los de la selva. Mis vecinas queridas y solidarias. La sonrisa de Guido y su almohada de paz. La ternura mutilada de Silvia Ontivero y el recuerdo imborrable de nuestro Alejo Hunau. El ADN y Tecnópolis. Miguel Rep y el Emilio. El cine renacido. El periodismo militante y los periodistas comprometidos. Los HIJOS y sus MADRES. El césped y la línea de cal. Eduardo Aliverti y su voz envidiable. Víctor Hugo y la decencia inquebrantable de sus ojos. Viglietti y sus cantos puros. Los cóndores y las hormigas. Las hojas verdes por venir. Estela y sus canas limpias.
Todos estamos conmoguidos.

1 comentario: