martes, 26 de octubre de 2010

Con reservas

"Que no es lo mismo pero es igual"
Silvio Rodríguez

Estoy leyendo el cuarto y último tomo de la "Historia política de la Iglesia católica argentina", de Horacio Verbitsky. El volumen se llama "La mano izquierda de Dios" y abarca el período de la dictadura más feroz que haya soportado y, en buena medida, consentido nuestra sociedad. El título de este trabajo final no alude, como se podría suponer a primera vista, a los brotes de izquierdismo que surgieron en el seno del catolicismo de la época. No. Hace referencia a las declaraciones de un alto dignatario que, demostrando un manejo perfecto de las lateralidades, dijo que "la mano izquierda de Dios es paternal, pero puede ser pesada". El entonces cardenal Primatesta inauguró así, dice Verbitsky, el uso del término "por izquierda" para graficar la represión clandestina de los años '76 al '83.
La investigación, minuciosa y lapidaria como nos tiene acostumbrados el autor, hace hincapié en las defecciones y complicidades, las tibiezas y los miedos de que se valió la jerarquía eclesiástica de entonces, para entregar y combatir a los sacerdotes y obispos que hicieron opción por los pobres. El libro está saturado de ejemplos. Desde los más conocidos, como el de monseñor Angelelli y los palotinos, hasta los que la historia ocultó, hasta aquí, en el cajón de los dramas perdidos.
Hago esta introducción bibliográfica a la luz de las declaraciones de otro monseñor, Alcides Pedro Jorge Casaretto, acerca del proyecto del diputado nacional Héctor Recalde para que los trabajadores de empresas con 300 obreros, por lo menos, participen del 10% de las ganancias, según reza (no lo puedo impedir, me viene el misticismo, doña) el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
El monseñor dice que ve con reservas, así dijo, con reservas el proyecto. En la misma frecuencia (también me sale el hombre de radio, a veces) de los grandes empresarios, el monseñor ve con reservas aplicar la Constitución Nacional. El monseñor, todavía grogui por la sanción legal a favor del matrimonio igualitario, busca alinearse con los poderosos y no "con los pobres de la Tierra", como prefiere Martí. El monseñor le cuida los intereses a los capos de la industria y el agro y después rezará para que los humildes tengan una vida mejor, celestial y tardía, pero mejor.
Ya lo hicieron y lo siguen haciendo con el artículo del Código Penal que admite los casos de aborto no punible. Desconoce la normativa terrenal en nombre de un supuesto orden natural.
Salvando las distancias, las históricas, cercanas; las ideológicas, inexistentes, el mismo argumento que utilizaron Tortolo, Plaza, Quarracino y demás monjes negros de nuestro pasado reciente.
Darle la comunión a Videla y Martínez de Hoz cuando desaparecían Alice Domon y Léonie Duquet. Bendecir a los desaparecedores, ayer.
Bendecir a los explotadores, hoy. Que no es lo mismo pero es igual, canta Silvio.

1 comentario:

  1. Julio, en algún sábado quiero tu opinión acerca de Monseñor Rey, a quien conocí, en 1980. Ya hace varios años, que está-creo,no estoy seguro- en Bs As. Nos estamos viendo. Olfi.

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