domingo, 17 de octubre de 2010

Dejá, yo te leo el diario, ¿querés?

Leo el diario dominguero, como hacen los creativos periodistas de nuestra prensa radial. Le agrego un poquitín de azúcar, pimienta y sal, obedeciendo a aquella canción porteña.
Antes, unos coletazos de "Los abuelitos de Videla". Un amigo versado, que no versero, me acota que el Papa que dio inicio oficial a las tareas del Torquemada's Show, se llamó Inocencio. ¿Habrán hecho casting de nombres en el Vaticano Building?. Pero agrega, y esto es fundamental, que conoce minas que pesan más de sesenta kilos y vuelan. Y, agrego yo, hacen volar.
Oliverio Girondo las dijo bien.
Otro frater me pide, casi que me exige, que escriba algo acerca del Piñera's Show. Si me siguen y con paciencia verán satisfacer sus deseos.
Ahora sí, a los matutinos.
En Mendoza mataron a un ladrón que le arrebató la cartera a una mujer. Los vecinos, sin maquillarse para la ocasión, aprendieron la lección de Mirtha Legrand, Susana Giménez y demás expertos en la materia, y la pusieron en práctica con todo éxito. La redacción del cable no da cuenta de la identidad de la víctima (la fatal, digo). Total, su historia de vida se parece tanto a su historia de muerte que bien podría llamarse Don Caco. Por supuesto, el Ministro de Seguridad llegó tarde y va a investigar hasta las últimas consecuencias. O sea, nada.
Los mineros, Luis querido, vuelven a la vida normal. Qué será eso, es la pregunta. El Ministro de Minería chileno, Golborne, luce el trofeo de los 33 como si fuese un record olímpico de 100 m. llanos. Como casi todo el gabinete piñerista, él es un ejecutivo, en este caso de Easy, Disco y Jumbo. Pobres tipos cuyas firmas engalanan las vidrieras de nuestros shoppings, esos no lugares como los llama Marc Augé.
Las corporaciones mediáticas, hermanas y socias de las ut supra, acaban de descubrir que los mineros del mundo se mueren a destajo. En China, México, Ecuador. Y, claro, acaban de descubrir cómo vende la muerte de los otros, los nadie, los fueguitos, como los llama Galeano. Mañana o pasado, cuando la zona rojosangre de la realidad lo imponga, cambiarán de muertos y el valor del centímetro o del segundo valdrá lo que los ejecutivos de los medios calculen como rentable. Mientras tanto, Piñera reparte, obcenamente, rocas de la mina San José a sus colegas occidentales y cristianos de Europa. Los dueños, los corresponsables del desastre con final feliz, bien, en algún lugar del mundo, al amparo de molestias desagradables.
Julio Cobos ha vuelto a tener sus quince minutos de fama de cabotaje. Su argumento para quedarse en el cargo de vicepresidente es tan débil, absurdo y pueril como el de aquellos que dicen que la dictadura ocurrió hace demasiado tiempo. Él es vice de la presidenta, no cayó en ese cargo desde un helicóptero procedente de Bangkok. Pero, en fin, nuestra sagrada patria es un dechado de originalidades. El mate, el dulce de leche, el tango y Julio Cobos.
El cardenal Bergoglio aseguró que la Argentina está "dañada por los privilegios". Dice un mal pensado que lo escuchó en vivo y directo que no se puso colorado. Imperturbable y falsamemente circunspecto, asegura el mismo apóstata que en el Coloquio de IDEA se produjo una ovación muy parecida a la carcajada.
Anuncian una maratón por los niños desnutridos. Las acreditaciones se recibirán en el Park Hyatt Hotel. Habrá saladitos, masas secas y espumantes a discreción. Ya lo dijo María Elena Walsh: "Primero creo pobres y enfermos/después regalo el hospital".
Dice el mismo matutino que hoy es el Día Mundial del Lavado de Manos. Me tientan al comentario fácil, si no fuera porque el titular aclara (en realidad, oscurece) que mueren, anualmente, tres millones y medio de pibes por falta de higiene, en nuestro planeta. En el podio semanal del ponciopilatismo, aparece don Sebastián Piñera.
Un faro de lucidez entre tanta mierda. Declara Pilar del Río, la compañera y traductora de Saramago, el José mayor de nuestra literatura: "Él decía que cuanto más viejo más sabio y cuanto más sabio más radical". Alguien que le aclare, por favor, a la magnífica sevillana que el concepto no involucra a Ernesto Sanz, ni a Gerardo Morales, ni a Oscar Aguad, ni a Silvana Giudice, ni a Elisa Carrió, ni al mencionado Cleto, ni a Ricardo López Murphy y siguen las jaulas.
Desde mañana hay reunión internacional para buscar acuerdos que ayuden a revertir el daño a la naturaleza. Se hace en Nagoya, Japón. Díganme que no es cierto que la juntada la preside Magoya.
Fin provisorio del diario. Seguramente, habrá más noticias para este bloguetín, aunque casi nunca hablen de ti ni de mí, amor, como canta Baglietto que dice Sabina.

1 comentario:

  1. Julio...¿Así que Piñera esta regalando pedazos de piedra de la mina?...Es increíble. Mejor que se ponga a legislar sobre este asunto tan acuciante. Yo creo que los empresarios-sobre todo multinacionales- son como "proxenetas geológicos": explotan las minas impúnemente. Respecto a Cobos...sin palabras...Un saludo desde el barrio Cano de Olfi(el ateo, gracias a Dios...)

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