lunes, 16 de abril de 2012

Jorges, cambió la agenda

A uno lo conocí personalmente en Resistencia, Chaco, en agosto pasado. La generosidad de Mempo Giardinelli nos hizo coincidir en esa maravillosa iniciativa que se denomina Foro para el Fomento de la Lectura y que lleva adelante junto con sus colaboradoras y colaboradores desde hace dieciseis años.
Nos hospedamos en el mismo hotel y tuvimos largas y fructíferas charlas. Yo ya había leído varios de sus libros, empezando por "Mamá", ese extraordinario relato acerca de su madre, los recuerdos de la Guerra Civil española y sus derivaciones al interior de una mujer sensible.
Caminando por las calles chaqueñas, sentados alrededor de aquellos almuerzos, nos dimos a la tarea de desmenuzar la actualidad. Y, como es lógico, surgió la polémica corporativa. Los dos somos periodistas y, se sabe, el kirchnerismo ha traído nuevos vientos, también en este rincón del firmamento. Él, Secretario de Redacción de La Nación; yo, milito comunicación desde Radio Nacional Mendoza.
Hubo acuerdos varios y desacuerdos profundos. A mi argumento de que todos, o casi, hacemos periodismo militante (por derecha o por izquierda) y que el proclamado periodismo independiente es una falacia, Jorge Fernández Díaz (sí, con él fue el debate peripatético), oponía una tercera categoría, presuntamente equidistante de las otras: el periodismo profesional. Chocolate por la noticia. Si por profesional quiere decir que recibimos un salario, de acuerdo, pero para todos, militantes y falsamente independientes. Si se refiere a la búsqueda de la excelencia en el desempeño de nuestro trabajo, chocolate. De lo que se discute es qué hacemos con esa pretendida profesionalidad, para quién trabajamos y producimos ideas.
En su columna del domingo pasado en La Nación, Fernández Díaz acusa a los periodistas que él llama progresistas de amparar o disimular la corrupción gubernamental en pos de la defensa de los logros económicos, sociales y culturales (los genocidas juzgados y presos, entre los principales). Los trata, nos trata, de traicionar principios éticos y morales que han sido tradición en la cosmovisión de la izquierda.
Han intentad imponer la agenda y, en buena medida, lo habían conseguido hasta que Cristina sintió que le estaban mojando la oreja con el asunto energético. Y, una vez más, cuando los capitales y sus capitanes la provocan, ella redobla la apuesta. Con hechos concretos, como la expropiación del 51% de las acciones de YPF. Pero volvamos al asunto.
Jorge, éste (para el otro esperame un cachito, Cacho), parte de un supuesto: que el Vicepresidente es culpable, cuando ni el juez ni el fiscal ni ninguna prueba documental, testimonial ni indicial dicen eso. Un verdadero caso de sofisma comunicacional. Para decirlo con sus propios términos, poco profesional. Con el agravante de insultar, no gratuitamente, a destacados pensadores de nuestra matria y, de paso, a mí también.
No conozco que Horacio González, José Pablo Feinmann o Ricardo Forster, por ejemplo, hayan defendido a Jaime o a otros sujetos sometidos a proceso, pero tampoco leí que Fernández Díaz se haya disculpado por las notas de su diario que daban por culpable a Julio De Vido por el caso Skanska, del que fue absuelto o se le dictó falta de mérito. ¿Dónde está la citación a indagatoria, el procesamiento, las pruebas que implican al Vice? También es cierto que La Nación y sus muchachos no se traicionan a sí mismos, ni la trayectoria del diario de permanente apoyo a la oligarquía, las dictaduras y la cobertura de Mauricio Macri, él sí procesado por el delito de escuchas ilegales.
Del otro Jorge, el que fuma, fuma y fuma su devaluada dignidad, poco para decir. De mercenarios está lleno el espectro comunicacional. Sólo recuerdo aquel gráfico que desplegó en televisión para mostrar los tentáculos ponzoñosos del Grupo Clarín, hace muy pocos años, para llegar a decir, ahora, que la gente no le pregunta por dónde vuelve sino cuándo. Por el Grupo Clarín, el mismo domingo en que Fernández Díaz me acusó de traicionar mis ideas.
Evidentemente, no es lo mismo trabajar en, que trabajar para.
Cambió la agenda, muchachos. Ahora tiene combustible.

1 comentario:

  1. Excelente post ..Yo venía alicaída con el tema Boudou pero ,,,CFK es capaz de levantarle el ánimo a cualquiera sólo poniendo ovarios ,
    Dirá la opos q lo hizo para tapar el affaire Boudou o para tapar ....No importa lo q diga la opso Lo hizo ...Lo veníamos soñando como utopía desde q M hizo el desastre de regalarla y hoy es casi realidad .Falta un capítulo pero Ella nos cumple las utopías .Pavada de `presi tenemos .!

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