sábado, 26 de marzo de 2011

Nosotros, los fantasmas

 Diario Los Andes, de Mendoza, Suplemento Cultura, edición del sábado 26 de marzo de 2011. El artículo, a cinco columnas, se titula "Con Galeano, en el camino". Lo firma la colega Mariana Guzzante. Se deja leer, está bien construído, recorre con agilidad y buen gusto la presencia del cuentacuentos uruguayo por estas comarcas.
Arranca con una crónica de la conferencia de prensa con que se dio inicio al contacto de Eduardo con la sociedad mendocina o, lo que no es lo mismo, con los medios.
Desde el fragmento que comienza con "Ahora en un ambiente más íntimo se explaya sobre la legendaria revista Crisis"... hasta el final de la nota tuve la incómoda sensación del dejà vu. Es que, al terminar la reunión con los periodistas, Galeano siguió trabajando. Ese "ambiente más íntimo" al que hace referencia Mariana es, nada más y nada menos, que el set de televisión de la UNCuyo. Allí, justamente, lo estábamos esperando Alejandro Rotta, un principiante en estas lides, y otro periodista que se parece tanto a mí que supongo que soy yo.
De ahí las citas acerca de la mítica revista Crisis, la mención a la definición de utopía made in Fernando Birri, el recuerdo del legado de Simón Rodríguez (luego ampliado durante la ceremonia de entrega del Honoris Causa por la universidad pública local), la patológica adicción por el futbol por parte de él y Helena, su compañera. Claro que Guzzante parece saber tanto de futbol como mi perro Galileo de psicología evolutiva. Le atribuye, Mariana digo, al autor de "Las venas abiertas..." haber´presenciado 164 partidos en un mes, se supone que durante el reciente Campeonato Mundial 2010. Una cuenta simple (hasta   para un peleado con los números como este escriba) da como resultado que Eduardo y Helena vieron más de 5 partidos por día, a razón de dos horas cada uno, incluídos los entretiempos, comentarios y notas anexas. Diez horas. Un verdadero record, capaz de cuadricularle los ojos al más pintado. En realidad, fueron 64, una cifra suficientemente abultada como para autodefinirse de enfermo.
En toda mi trayectoria laboral me han importado tres carajos las exclusividades y las primicias. Prefiero ocuparme de los contenidos y de presentar ese trabajo con un formato atractivo. Y en este caso, también.
Guzzante trabaja en el clarinete huárpido, así como yo alguna vez lo hice en Radio Nihuil. Cada uno trabaja donde puede. Parafraseando a José Martí, "he vivido en el monstruo y le conozco sus entrañas", pero siempre traté de no contagiarme de sus vicios morales y su ideología retrógrada. Ciertas amistades parecen decirme que no traicioné mis convicciones.
A la vejez, o casi, vengo a enterarme de que escribo en Los Andes, a través de un ghost writer, para mejor, con perfume de mujer.
No me sorprende ni me ofende. Si los actuales dueños de ese medio son capaces de apropiarse, presuntamente, de niños, hoy mayorcitos; si son capaces de tergiversar, día a día, la realidad cotidiana cabalgando sobre operaciones perversas, si fueron capaces de ser los portavoces de la feroz dictadura cívico-militar, si se hicieron propietarios de la empresa proveedora de papel para prensa en sesiones de tortura, por qué no se apropiarían del trabajo de dos colegas.
 Ni siquiera era necesario que nos mencionaran a nosotros. Bastaba con decir que la conversación formaba parte del trabajo televisivo de los periodistas de la universidad.
Son los mismos que, ejerciendo la potestad del patrón de estancia, dejan sin trabajo a Pupi Agüero, después de 19 años de vínculo con ese medio, por haber publicado en el suplemento Cultura, del que era editora, una poesía en homenaje a Néstor Kirchner, cuya autoría le pertenece a José Luis Menéndez.
No sé, no me importa, como hizo Mariana para presenciar la grabación de la entrevista de Alejandro y este bloguero con Galeano (que usted puede disfrutar completa en http://www.julio-rudman.blogspot.com/), me hace muy feliz la multiplicación de voces y lectores y, sobre todo, me hace muy feliz compartir mi trabajo con Alejandro y los compañeros de Radio Nacional Mendoza, un medio que no necesita mentir, ni robar notas, ni medir más que otros, sino distinto.

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