viernes, 28 de octubre de 2011

Un gorila circunciso

Abro el paraguas antes de que llueva. Aunque acá no llueve, el cielo salpica apenas unas gotas miserables. A veces. Mi paraguas dice que también soy judío, claro que sin haber pasado por la ceremonia de la circuncisión. Es que mis viejos fueron ateos y me legaron esa formación. Es decir, estoy enterito. Pero en este caso el asunto no tiene nada que ver con el tema y el personaje en cuestión. Lo aclaro para que no se me distraiga, niña en flor, en detalles étnicos ni se me acuse de racista o cosa parecida.
Es que Don Pepe, de él se trata, anduvo por acá desparramando frases ingeniosas. Llegó invitado por los chicos y chicas de Franja Morada de la Facultad de Derecho, de la UNCuyo. La excusa: presentar su libro "Los hombres del Juicio", una reivindicación de la iniciativa de Alfonsín, Raúl, con la intención oportunista de darle un poco de combustible a Alfonsín, Ricardo, en las elecciones recientes. Objetivo no cumplido, siga participando.
Pero bueno, a veces pasa. Es como hacerme correr un maratón. Misión imposible. Cuando falta materia prima se suspende la producción. O, lo que es lo mismo, el que nace pito nunca llega a corneta, dice el refrán.
La cuestión es que Don Pepe, apenas aterrizó en el medanal cuyano, dijo que "gobierna el mismo movimiento que indultó a los militares que condena". Así, textualito. Lo escupió un día después de las condenas a Astiz, Acosta y los otros secuaces de la ESMA, y el día del primer aniversario de la muerte de Néstor. Un exabrupto extemporáneo.
Apenas lo leí me sedujeron dos opciones. El tipo es un boludo prestigioso o es un provocador decadente. La primera no me cierra. Por ninguna de las acepciones. Y me queda la segunda, que paso a analizar, morocha en fuga.
Un colega (ése sí con prestigio vigente) me hizo ver que comparar a Menem con los Kirchner, en este rubro y en tantos otros, es como identificar a Galtieri con los soldaditos que dejaron su cuerpo en Malvinas. O como decían muchos judíos a la salida de la Segunda Guerra, que todos los alemanes eran devotos hijos de Hitler, mancillando a Einstein, Mann, Luxemburgo y tantos otros dignos.
La segunda opción es más interesante. Aunque "toda la Historia es Historia contemporánea", como bien dice Benedetto Crocce (¿no es cierto, Felipe?), la aparición del libro atrasa. Mucho se ha escrito al respecto y, en todo caso, la sana proliferación de juicios y condenas de estos días a los genocidas es parte de un hilo conductor que arranca con aquel proceso inicial. La misma línea histórica. Claro que estas sentencias no son pronunciadas por el "movimiento que gobierna", según el léxico con tufillo simiesco de Don Pepe, sino por los jueces de la nación.
Es que Eliaschev, el gorila circunciso, parece seguir el derrotero (término nunca mejor empleado) de su candidato derrotado. Es un caso más de una especie en vías de extinción. Aunque nunca faltan los ambientalistas que comenzarán una campaña para intentar conservarlos. En este caso serían conservadores, no conservacionistas.
Tengo una tercera opción. Vamos a tomarnos un helado. Vos con el flequillo al viento y yo con el paraguas de tu sonrisa.

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