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lunes, 10 de septiembre de 2012

Ricardo, el albañil

Los que saben dicen que en el Reino de Navarra, España, en el siglo XV, los señores feudales no se resignaban a obedecer las directivas del monarca español. El poder, que le dicen. De allí nace lo que entonces se llamaba "Pase foral" o "Derecho de sobrecarta". La cuestión era mantener los fueros como sea (Cualquier semejanza con cierto expresidente atornillado a su banca de senador nacional es pura coherencia histórica). Cuando Isabel y Fernando inician la conquista y colonización de las nuevas tierras llegan funcionarios, curas y mercachifles varios a diezmar las riquezas naturales y producir el genocidio que conocemos. Alguien tenía que hacer el trabajo duro. Los pueblos originarios. Adivinaste, pequeño. La brutalidad, las enfermedades venéreas y las condiciones infrahumanas fueron produciendo un índice peligroso de mortandad entre los indígenas. La reacción a esta situación llegó, por ejemplo, a través de la prédica de Bartolomé de Las Casas, quien "descubrió" que los aborígenes eran humanos. O casi. Y parece que convenció a los Reyes Católicos. Entonces empezaron a llegar Cédulas Reales y demás papeles pintados ordenando a virreyes, regidores, cabildantes y otros miembros de la fauna ibérica para que dejen de tratarlos como esclavos.
Sí, tenían alma, pero ¿quién iba a hacerse cargo del trabajo en las minas o de roturar los campos o de someterse sexualmente ante los dueños (perdón, los patrones)?  En "La Oscuridad y las Luces" (Edhasa, 2010), su autor, Eduardo Grüner, lo explica magistralmente. Don Bartolo les resuelve el problema de la mano de obra: hay que traer esclavos de África. Total, son negros. O sea, no humanos.Son animales o cosas, pero cosas que trabajan. En fin, un sacerdote católico, pero sin exagerar. Con amplios conocimientos de Economía Política como se ve y que pasó a la posteridad con buena prensa.
Hago todo este rodeo para contarte que lo que hicieron los señores feudales de Navarra, en la Península, aquí se llamó "Se acata, pero no se cumple". Usted, lectora, puede traducirlo como "Tiene razón, pero marche preso", si quiere. Este pequeño paseo por nuestra trágica historia me sirve para introducirte en el tema. Si los farsantes utilizaban la excusa para seguir haciendo sus bestialidades, un episodio sucedido el viernes pasado, 7 de setiembre del año 2012 de vuestro señor Jesucristo, en San Rafael, Mendoza, Argentina, gestado por el director de una escuela pública, nos enseña que la frasecita en cuestión no es más que una herramienta que, como un martillo, por ejemplo, puede utilizarse para matar o para edificar una casa.
El Calendario Escolar manda homenajear a la Virgen del Carmen de Cuyo, según Resolución N° 683-DGE-2012. Pero Ricardo Alejandro Ermili, el director de la Escuela 4-130 "Prof. Jorge de la Reta", dijo nones. Cada jornada llegan a las 18:45 y se van a las 23:30 un poco más de 150 alumnos. Los argumentos de Ricardo son contundentes y sólidos. Ninguna resolución puede contradecir a la Constitución provincial que en el Artículo 212 dice, entre otras cosas: "La educación será laica". Además, la Ley Provincial de Educación, N° 6970, en su Artículo 4 establece: "El Estado garantiza...c) la prestación de los servicios educativos, asegurando la obligatoriedad y estableciendo que los niveles y regímenes del sistema de gestión estatal deberán ser gratuitos y laicos". Y no te fatigo más con numeritos.
Lo que hizo Ricardo, además de cumplir con la ley superior, es comenzar a cambiar un paradigma. Desde siempre vemos crucifijos, fotos sacras y sabemos de misas de graduación con asistencia obligatoria en instituciones educativas estatales. Se naturalizó una situación antinatural. Por muy mayoritaria que sea una secta es sólo eso, una secta. Representa, como la etimología del término lo dice, un sector. Y a nosotros nos enseñaron que la democracia es el gobierno de las mayorias, pero sobre todo, el del respeto por las minorías.
Hace muy poco y por iniciativa del Ministerio de Cultura de Mendoza se llamó a concurso para elegir la letra del Himno provincial. Ganó un esperpento que, entre sus íconos, destaca la figura de la Virgen de la Carrodilla y no hace ninguna mención al pueblo huarpe, habitante originario de estos medanales hasta que, los que trajeron la cruz y la espada, se encargaron de pisotear esa cultura ancestral. Tan naturalizada está la colonización cultural que un reconocido poeta que se declara a veces ateo, otras agnóstico, pero siempre judío, mi querido amigo Carlos Levy (integrante del bochornoso jurado del concurso en cuestión), justificó el exabrupto. Llegó a comparar a la figura religiosa con el Aconcagua y el viento Zonda. Es decir, dos fenómenos naturales con una construcción ideológico-cultural. Salvo que, producto de una indigestión etílica, el poeta crea que el cerro y el viento son obra de Dios. Oprobioso.
Ricardo le recuerda a su superior jerárquico que un nuevo paradigma es posible. Su actitud se inscribe en la etapa de construcción de una sociedad de inclusión. Visibiliza, saca de debajo de la alfombra, una costumbre discriminatoria. Dice Ricardo que, silenciosamente, varios directivos vienen poniendo en práctica el "se acata, pero no se cumple". La diferencia es que él ni acata ni cumple porque su conciencia democrática y, no es un detalle, su militancia en favor de los derechos humanos, lo convierten en un albañil de la nueva patria. Su gesto tiene un plus. No es anticatólico ni antirreligioso. Es anticlerical, que no es lo mismo. Ha colocado un imprescindible ladrillo laico.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Fitosanitario

Dice el mataburros oficial y monárquico que fitosanitario es todo aquello "perteneciente o relativo a la prevención y curación de las enfermedades de las plantas".
Si ArmandoTejada Gómez escribió que "todos vamos en el mismo barco/ sin más capitán que el canto", ¿por qué no imaginar que al llegar a puerto nos esperan árboles, flores, frutos y plantas para cultivar colectivamente?
Y hablando de naves acuáticas me anuncian que desembarca en estos días por Mendoza la Fundación Pensar. Su presidente honorario es Mauricio Macri, el gerente de la ciudad de Buenos Aires. Me invitaron, pero no puedo ir hasta que logre dilucidar algunas cosas. Por ejemplo, ¿no es contradictorio que Macri sea presidente "honorario"?, ¿no resulta insólito que dirija una institución que se llama, precisamente, pensar? La Fundación es la cara supuestamente académica del PRO y en su staff figura la plana mayor, la mediana y la menor (pero todos superan los 16 añitos) del derechoso conglomerado porteño. La carta de presentación en la ciudad de las acequias huarpes es un homenaje a Dardo Pérez Guilhou, recientemente cadáver, abogado constitucionalista y exministro de Educación de la dictadura de Onganía. Es decir, arranca mostrando credenciales fachas.
Empiezo a darme cuenta de que por este camino voy mal. ¿Que cómo me doy cuenta? Cuando Galileo, nuestro perro, me mira con cara de caniche toy (es un labrador retriever) y me pica la nalga izquierda es que tomé la ruta equivocada o me llegó la hora de una ducha. Supongo, quiero creer, que hoy ya me duché. Quiero decir que es muy fácil burlarse de un señor que repite lo que le dictan al oído, espía a su cuñado, nombra ministro a un troglodita y confunde a Borges con un tal José, entre otras perlitas cultivadas. Como en el cuento del alacrán y el hipopótamo cruzando el río, todo el abanico de desmadres del hijo de Franco (no, cachorro, ni Francisco ni el paragua; el empresario progenitor) no hace más que mostrar su naturaleza. Es un animal, político, pero animal al fin que, siguiendo un razonamiento muy latinoamericano de hoy, se parece mucho a quienes lo ungieron intendente del Obelisco y aledaños.
Entonces, mi querida Magister en Ternuras Matutinas, a qué asombrarse y escandalizarse por las declaraciones de Fito. Sí, es muy probable que algunos funcionarios y militantes del PRO hubiesen entregado gente durante el mal llamado PROceso. No es ocioso recordar que Abel Posse fue embajador de la Junta genocida. Fito y muchos más (algo así como el 54%) tenemos derecho a sentir asco por cierto sector del electorado del ombligo nacional. Y además, derecho a decirlo públicamente afrontando las consecuencias que vengan. Si eso no es pluralismo, me hago músico, formo una banda que se llame Los Macriturros y le pido a los cumpas de La Cámpora que me hagan la escenografía. Todo muy singular.
Ya va siendo tiempo de que se ponga el foco del debate sobre los que le dan de comer y no sobre el porcino, me parece. Allí apuntó el rosarino. Desde su declaración anterior, la del asco, y también en ésta, no hace otra cosa que interpelar a los vecinos de los cien barrios porteños (es mentira, son muchos menos. Hasta en eso son agrandados). Así que si joden a Fito nos joden a nosotros también. Por eso, lectora o lector, te propongo que, en el hipotético caso de que lo querellen, nos presentemos todos como co-querellados y lo ayudemos a sanear aquella "puta ciudad".
Mientras esperamos que los jóvenes de 16 a 18 puedan incorporarse institucionalmente al cuidado de este bosque patrio que somos, bienvenidos sean los pensares, sentires y decires fitosanitarios.

sábado, 25 de agosto de 2012

Aurora

La muerte, ese absurdo inevitable, llegó antes de tiempo. Nos deja mutilados, sin tu acento cordobés, nos pisotea los planes, clava sus puñales en tu cuerpo y nos ensucia para siempre. Viene Tanatos y deja su marca a bordo de un auto de mierda y sus cuatro tumbos..
Esta lágrima no alcanza, lo sé, pero alguien puede llamarse Oscar (como el glorioso compañero de tu vida), Sergio, Roberto, Raúl, Julio, Leandro, Luciano, Guillermo, Víctor, Emilio, Carlos, Héctor, o Ernestina, Celia, Alejandra, Mabel, Norma, Alicia, Laura, Luciana, Graciela o Chiche, Memé, Negro, Patico.
¡Pero hay que llamarse Aurora y hacerle honor al nombre! Sólo vos. Y ya es un emblema para nosotros.
¿Preferís ser esa "luz sonrosada que precede inmediatamente a la salida del sol"?, ¿ser "principio o primeros tiempos de algo"? Elegí, nosotros esperamos abrazados a un aromo.

viernes, 24 de agosto de 2012

Burrocracia mendocina

"Paso a detallar a continuación
 el sucinto informe que usted demandó"
                                                 Víctor Heredia

En la película "The Full Monty" (1977, Peter Cattaneo) hay una escena que parece filmada en la Dirección de Rentas de Mendoza y no en un pub inglés. Mientras chupan cervezas y alcoholes varios los parroquianos se lamentan acerca de la desocupación reinante, la degradación moral y la explotación a la que son sometidos los que todavía conservan el laburo. En síntesis, padecen neoliberalismo, versión Thatcher. Uno de ellos, en silla de ruedas, cuenta que viajó a la gruta de Lourdes, en Francia, en busca del milagro que le devuelva la capacidad de caminar por sus propios medios. Es sumergido en las aguas, supuestamente benéficas, y al salir comprueba que las ruedas de la silla están relucientes, nuevas. La carcajada de sus compañeros de drinks no hace más que confirmar el absurdo: discapacitado era el vehículo y no el pobre tipo.
Te dejo pensando, bombón, y me vuelvo a casa. Mientras tomo el café número no sé cuánto, trato de ordenar lo que quiero contarte. Aparentemente, es un asunto patrimonial, pero no te confundas. Detrás de la apariencia asoma el monstruo de la discriminación.
Alguna vez fui un pequeño empresario del rubro de accesorios médicos y hospitalarios. El menemato y, en cierto porcentaje, mi propia miopía me dejaron al borde del colapso. Fin de una época que recuerdo con hiel. En 1993 compré un Peugeot 504, con esos planes tan "generosos" de cien mil cuotas. Cuando, en el 97 lo cancelé, inicié el trámite para ser eximido del pago del Impuesto al Automotor, invocando mi condición de discapacitado motriz permanente. Cumplidos todos los requisitos que exigía el Código Fiscal recibí la buena noticia.
El 27 de diciembre de 2001 (no sé si te suena la fecha) me afanaron el auto, estacionado en la esquina de Belgrano y Gutiérrez de la Ciudad, a las 10 de la mañana aproximadamente. Aunque ofrecí testigos del infausto momento, la Policía mendocina hizo lo mejor que le enseñaron a hacer. No investigó. El asunto tuvo olor a zona liberada. La hago corta. Sucinta, como pide Víctor. Con la poca guita en el corralito del perverso Domingo Cavallo, logré comprar un Duna diesel, modelo 96.
 Fue surrealista. Marzo de 2002. Pagué con papeles pintados: Petrom, Lecop y poco, muy poco, poquito, poquitito dinero prehistórico. Y aquí comienza mi sospecha de que el fantasma de Kafka me hace travesuras. Cuando quiero darle de baja al vehículo esfumado y reemplazarlo por el Dunita, la funcionaria me dice que ya tengo un auto con la exención  (se puede tener uno solo con el beneficio). Y yo, que no. Que no está más, que se lo jugaron al truco entre los chorros, algún desarmadero y la cana. En síntesis, hice juicio y lo gané. Me dicen las trabajadoras de la Dirección de Rentas que ese fue un "leading case" que, traducido del pirata al castellano, quiere decir caso líder. Y que instauró, dicen, el "principio de continuidad". Efectivamente, en marzo de 2005, vendí el fiel Dunita y compré un Gol Power, cero kilómetro. Ya estaba Néstor y el país empezaba a parecerse a un país. El trámite de baja de uno y alta del otro fue simple, ágil y sin contratiempo alguno. Claro, yo era el mismo, el que cambiaba era el automotor. Eso, precisamente, quiere decir continuidad. Pero aquí se complica el cuentito. Todos los años sucesivos fueron una meseta. Rentas me enviaba el boleto con saldo a pagar, en cero. Como soy un periodista cooptado por el kirchnerismo y, además (o por eso) un boludo, pude cambiar el vehículo, otra vez, en agosto de 2011. Yo no sabía que, en el interín, algún "genio" decidió modificar el Código Fiscal. Seguramente no le cerraban las cuentas, como dicen ciertos gerentes, y decidió manotear donde no debía. Me protege el Artículo 264, inciso d, del Código Fiscal, modificado por la Resolución General 15/08, a su vez modificado según copio (así son de sencillos estos tipos, tal vez para marearnos y meternos sus pezuñas en el bolsillo):
Art. 2º " Modifiquese el art. 3º punto 3 de la Resolución Gral. Nº 15/8 por el siguiente: "El automotor o cuatriciclo por el que se solicita el beneficio, deberá encontrarse con las obligaciones vencidas hasta la fecha de iniciación del expediente canceladas o regularizadas; situación que será acreditada al momento de la presentación con el certificado de libre deuda o estado de cuenta según corresponda".
El artículo pide que el tutú nuevo, okaeme, no tenga deuda. Hasta donde yo entiendo un vehículo que sale de fábrica, una agencia o concesionaria sale, casi por definición, sin deuda. Sólo Batman, si Robin no lo distrae con alguna de sus boludeces, puede volar desde la concesionaria hasta Rentas y presentar los papeles. Porque sucede (y si sucede conviene, dice el chanta de Ravi Shankar) que los chicos recaudatorios son rápidos para los mandados y mandan el boleto del impuesto apenas a una semana de que uno tiene el chiche en casa. Ni Kafka en "El proceso" logró hazaña parecida. Esa norma es sólo aplicable a quien inicia el trámite por primera vez y sobre un automóvil usado que, efectivamente, puede tener alguna deuda del anterior titular. Es que quienes tenemos un derecho adquirido seguimos siendo los discapacitados y no el vehículo, como en aquella escena de la película con que comencé a confundirte, morocha.
 Según la nueva normativa, entonces, debo pagar para, luego, demostrar que no debo pagar. Un amigo abogado en retiro efectivo me recordó que eso es un invento de los romanos y se llama "solve et repete" (no sea mal pensada, mi amor. No es una propuesta porno). Debo poner la guita y sentarme a esperar a Godot que, como el tío Samuel lo dijo, no llega nunca. Después de solicitar asesoramiento en un club surrealista, comprendí. Esa legislación, vorazmente recaudatoria, es una rémora del menemato. Es más, tengo que volver a presentar certificados médicos que acrediten lo que ya está acreditado. (Claro, luego de pasar por Caja) Tan acreditado está que, en octubre de 2009, inicié el camino burocrático ante ANSES para obtener el retiro por discapacidad. La trayectoria fue normal. Me sometí  a una Junta Médica y en febrero de 2010 ya cobré mis primeras mínimas. El médico que me recibió y revisó confesó que no conocía mi patología (no, bombón, no se refería a mi comunismo hormonal, sino a la artrogriphosis congénita). Es decir, una institución  pública nacional otorga un beneficio y una provincial, en la misma situación, lo entorpece. El expediente N° 13989 - R - 2011 ámbito 01134 está detenido en el 1° Piso de la repartición burrocrática desde marzo del año en curso, custodiado celosamente por la Sra. Paratrássssssss (probablemente inspirada en el personaje de Gasalla)
Hasta aquí los hechos, como dicen los leguleyos.
Estoy dispuesto a bancarme una medida que me moleste, perjudique o considere injusta. El mal llamado "cepo al dólar", por ejemplo. Sé que por cada uno de los argentinos jodidos habrá una inmensa mayoría que se verá protegida. Pero lo irracional me subleva. Hasta donde mi cerebro me carbura entiendo que el beneficio se nos da (de aquí en adelante me paso al plural, porque "somos mucho más que dos" las víctimas de la genialidad) a los seres humanos en esas condiciones, independientemente del vehículo de que se trate. Si no, ¿cómo se explica que, luego de la modificación del Código, en 2008, nos siguieran llegando las boletas del Impuesto al Automotor sin costo alguno? Salvo que todos estemos condenados a no comprar autos nuevos, en castigo por ser discapacitados. Sería una curiosa manera de aplicar neoliberalismo explícito.
No me arrepiento de haber votado a este gobierno, el provincial, (después de tomar un antiemético cada ocho horas durante una semana) por su alineamiento con el rumbo nacional y porque hay buena gente gestionando. Además de la otra, claro. Por eso pido que este reclamo no sea utilizado para montar una opereta política por algún pícaro, de esos que abundan por estos días. Sí quiero, exijo, que se corrija esta burrada. Es, apenas, un gesto de moral equitativa. O eso pretende ser.


Dos países

Entre la risa, la piedad y la náusea prefiero siempre la primera porque cura o, al menos, alivia. Ni el día gris y lluvioso, ni los berrinches de la puta televisiva de turno, ni la insatisfecha campaña de la ultraizquierda insatisfecha, ni los traspiés legislativos locales, ni siquiera la cara insípida de algunos gobernadores va a conseguir nublarme un tiempo fascinante.
Los datos duros (en realidad, durísimos) vienen a decirnos, amor, que un escritor argentino, judío y cordobés para más datos, escribió un artículo al que tituló "El veneno de la épica kirchnerista"; que ese artículo fue publicado por el diario "La Nación" el martes 21 de agosto de 2012; que en ese artículo el autor repite ocho veces la palabra "veneno", con esa obsesión que presentan los envenenados al nombrar la causa de su mal; que en ese artículo Marcos Aguinis, de él se trata, define como paramilitares a los y las militantes de la Tupac (la formidable organización social que conduce la jujeña Milagro Sala) y a los jóvenes y muchachas de La Cámpora y otras agrupaciones políticas; que las compara con las juventudes hitlerianas y que, de esa comparación, surge una evaluación favorable para los pichones de Hitler porque, al menos, dice, aquellos tenían un "ideal absurdo, pero ideal al fin". En cambio, éstos lo hacen por dinero, poder o malversación de los bienes del Estado. Es decir, son mercenarios, chorros y corruptos.
Ni la Unión Cívica Radical, partido al que pertenece el delirante, ni la DAIA, una de las instituciones que dice representar a la colectividad judía en nuestro país, ni las organizaciones empresariales mediáticas, ni mucho menos el diario de la oligarquía pecuaria han expresado opinión al respecto, aunque no descarto que lo hagan antes de fin de siglo. Salvo que estén de acuerdo, por aquello de que "el que calla, otorga". Ni siquiera FOPEA, la federación de periodistas "bienpensantes" de nuestra matria. Sólo el ICUF (Federación de Entidades Judías de la Argentina) elevó su voz progresista, una vez más, para repudiar el exabrupto.
La liviandad con que un trabajador del lenguaje (Aguinis escribió y publicó varios libros. Uno de ellos destacable,  "La gesta del marrano" (Planeta, 1991); los demás, olvidables) utiliza términos de barricada solamente se comprende si el autor vive su tiempo histórico atravesado por el odio. Pero no cualquier odio. No es patología personal, ni es la frustración íntima que puede producir darse cuenta de que la vida se le fue y no será recordado, seguramente, como un parteaguas de la literatura nacional. No es resentimiento. No, es odio colectivo, sectorial, de clase. Y lo que me parece más claro aún, de clase media. Los Mujica Láinez o las Victoria Ocampo o Adolfo Bioy Casares, ejemplos paradigmáticos de escritores de clase alta, manifestaron desinterés o indiferencia por lo que se llamaba entonces "la chusma", pero este odio visceral e irracional  es propio de tipos de clase media, asustados por el crecimiento de la participación popular y, específicamente juvenil, en la construcción del país.
Pero Aguinis no es el único. Mariano Grondona, ese profesor antediluviano y decrépito, sedujo (televisivamente hablando, se entiende) a su símil femenina y chaqueña con una pregunta que roza el premio mayor al ridículo perverso. Le consultó acerca de la caracterización de la personalidad de Cristina: "A usted qué le parece, ¿la presidenta es una fanática o es mala persona?". Y Lilita, presurosa y haciendo gala de una profundidad de charco ínfimo, contestó: "Está enferma". Tengo la sospecha de que no se refería a la operación de tiroides a la que fue sometida no hace mucho ni a sus reiteradas lipotimias. Otra vez, como en el asunto Aguinis, el pez por la boca muere.
Hay más. La diputada Laura Alonso, pro metió que cuando Macri sea presidente (¡sic!) no permitirán que existan La Cámpora, Vatayón Militante (además, qué brutos, está mal escrito) ni 6,7,8. Y que la SIDE no apretará al que piense distinto (¡recontra sic!). Luego la vieron escribiendo cien veces: "No devo contradesirme más" en un pizarrón de la escuela privada de su country.
Mientras repaso este Manual del Odio disfrazado de delirio, mi amor, te veo acunando a nuestros nietos con sus deditos de ternura y sus ojos ávidos de vida.
Dos países.

viernes, 17 de agosto de 2012

La desmesura

Vi y escuché el debate entre Edgardo Mocca, politólogo, académico y periodista (actualmente panelista de "6,7,8" en la TV Pública) y Roberto Gargarella, filósofo, jurista, escritor y también académico, especialista en derechos humanos, democracia, filosofía política, teoría constitucional e igualdad y desarrollo. Formado cerca del intelectual alfonsinista Carlos Nino, Gargarella es, no cabe dudas, un capo.
Y sin embargo, tanto curriculum, tanto libro publicado y tanta maestría conseguida, no alcanzan, parece, a la hora de mirar y comprender la dinámica de los procesos sociales y políticos. En la cancha, digo.
Querido Jack, destripemos algunos momentos del jugoso encuentro. Comienzo por reconocer que Mocca no polemizó con un empleado de Magnetto ni con un editorialista del diario Macrín o Clacri, como usted prefiera nombrarlo. Gargarella se mostró siempre respetuoso y, a veces, hasta pareció lamentarse por tener que expresar sus críticas al kirchnerismo. Es que, sinceramente, siempre existe algún motivo para ser opositor. De éste o de cualquier gobierno.
Desde el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), pasando por la minería a cielo abierto, el cultivo de soja, la cuestión tributaria, la política de alianzas del oficialismo y el proyecto de expropiación de la fábrica de billetes (¡con los mismos argumentos de la derecha más explícita!), casi nada quedó sin criticar don Gárgara (dicho con cariño). Con algunos de sus planteos me sentí identificado. ¿Quién, que no se llame Pinedo, Bullrich o Macri, puede estar en contra de una reforma tributaria progresista y equitativa? ¿O abismado de espanto por las muertes de pobladores originarios en el noreste patrio? Pero también me asombró que dijera que estamos peor. Me hizo recordar al concepto de intelectual que tiene Eduardo Galeano: ese ser que tiene escindidos su mente y su cuerpo.
Don Gárgara ejemplificó su pensamiento con el caso del impresentable Gildo Insfrán, gobernador de Formosa desde 1995. Pero ocurre, como con varios caudillos provinciales más, tan impresentables como aquél, que el mencionado viene siendo reeligido por los formoseños por una abrumadora mayoría de votos. La propuesta del académico al respecto es exigirle a Cristina que le reduzca el envío de fondos desde la Nación. Propuesta insólita, casi de adolescente enojado, que significaría castigar a los habitantes lugareños. Además de rozar lo inconstitucional.
Tuvo expresiones desmesuradas, como cuando dijo, sin ponerse colorado, que pesan sobre los gobiernos de Néstor y Cristina 16 muertos; en cambio, afirmó, sólo 2 durante el gobierno de Duhalde. El exabrupto refleja la imposibilidad de ciertos pensadores para reconocer que no pueden ver más allá de sus escritorios o sus narices. Si hubo gobiernos que cumplieron a rajatabla su promesa de no reprimir son, precisamente, los iniciados el 25 de mayo de 2003. Allí están el sindicalista ferroviario José Pedraza y sus cómplices juzgados por el asesinato del joven troskista Mariano Ferreyra.
Su actitud de pasar a vuelo de pájaro por sobre la Asignación Universal por Hijo, la recuperación de los dineros previsionales, la estatización de Aerolíneas Argentinas, el regreso al país de casi un millar de científicos, la ley de movilidad jubilatoria, la reapertura de las escuelas técnicas, la expropiación de la mayoría de las acciones de YPF y, sobre todo, la política activa de defensa irrestricta de los derechos humanos (una de sus especialidades), insisto, esa actitud demuestra un empecinamiento, casi un capricho, de intelectual burgués de izquierda, pero burgués al fin.
La desmesurada crítica de Gargarella al modelo K me recordó al querido José Saramago. No te asombres, Jack, te explico. Así como el antónimo de ceguera, para el genial portugués, no es visión sino lucidez, el de desmesura no es mesura sino justeza. Me apresuro a aclararte que no soy un pusilánime, me siento cerca de un modo de hacer política que ha transformado aspectos fundamentales de la vida cotidiana de los argentinos, al compás de otras experiencias continentales. Cambios necesarios, pero aún insuficientes y con errores, para construir una sociedad más democrática.
No hay caso, la objetividad, como el radicalismo, ya no es lo que era. Hasta las gárgaras tienen ideología.

martes, 14 de agosto de 2012

Las enaguas

Edición del diario "Los Andes", de Mendoza, del domingo 12 de agosto de 2012, Sección Internacionales, página 23: "Estados Unidos promete acelerar la caída de Siria", titula la nota en la que se desnuda la expresión de deseos de los redactores de la versión berreta de Clarín. Supongo, quiero creer, que quisieron decir que lo que los yanquis pretenden acelerar es la caída del gobierno de ese país. Para eso viaja la señora Hilaria por el mundo. Entonces cabe preguntarse: ¿bestialidad comunicacional o sincericidio ideológico? ¿O ambas patologías?
Apurados por salir con los tapones de punta, los dueños de la "verdad objetiva" (en realidad, una mentira subjetiva) no revisan, no corrigen (seguramente, con el afán de afanarse un sueldo y confirmar aquello de la plusvalía de que hablaba don Carlos) y muestran, sin pudor alguno, sus intereses. Les pasa como a ciertas señoras de clase alta que se producen para asistir a la fiesta que da la esposa de algún garca propietario de miles de hectáreas de soja. La doña se empilcha con lo mejor que compró en la boutique de última moda, pero cuando se la pone no se fija que se le ve el ruedo de la enagua
La promesa norteamericana de acelerar la caída de Siria es, también, la ratificación de su historia imperial. La del país que, olímpicamente, sigue sintiéndose el patrón del mundo. No ha hecho otra cosa, en el siglo XX y en lo que va de este, que tumbar países so pretexto de defender la democracia y la libertad. ¡Si lo sabrá Chile, por ejemplo, desde que patrocinó y financió la conspiración de aquel 11 de setiembre de 1973 con ese mártir de la dignidad y el socialismo que es Salvador Allende!
Por estos días también hemos asistido a un aporte significativo de Mario Pergolini al Diccionario de la Real Academia Española de la lengua que nos parió. Hasta que el empresario exrebelde introdujo un nuevo significado, el término "sicario" significaba, oficialmente, "asesino asalariado", pero el millonario mediático tipificó así a los integrantes del panel de "6-7-8", el programa político de la TV Pública. Como Sandra Russo, Mariana Moyano, Nora Veiras, Cynthia García, Cabito, Edgardo Mocca, Dante Palma, Orlando Barone, Carlos Barragán y Luciano Galende no andan matando gente por ahí, cabe inferir que lo que hizo el creador de "Caiga quien caiga" y otras pendejadas, es ponerse el traje de filólogo y disputarle a la monarquía del idioma la gendarmería de las palabras.
Salvo que, con el ánimo de experimentar sensaciones nuevas, se haya puesto enaguas y, como no podría ser de otra manera, se le vea el ruedo.