lunes, 1 de noviembre de 2010

El izquierdómetro

A Mónica Porolli, que me pidió ayuda para entender

Apareció un iluminado. Se llama Marcelo López Masía, fue movilero de Mariano Grondona, o sea... Descubrió ochenta razones para determinar que Néstor Kirchner nunca fue de izquierda. Si, ochenta. Las enumera, intenta explicarlas sin pruebas, a veces y otras, con.
Sería interesantísimo que Marcelo se pare en cualquier esquina de cualquier barrio humilde de la Argentina y lea su texto. Por ejemplo, que le explique a un pibe que comía de la basura y hoy ve que en el Congreso se debate si los trabajadores van a participar de las ganancias de las empresas en las que trabajan, como manda la Constitución Nacional, por otra parte; o que le cuente que K no tuvo nada que ver con la Asignación Universal por Hijo; o que pontifique (como si con un pontífice no sobrara) ante Camilo Blajaquis, el poeta ex delincuente común, su madre soltera de seis pibes más, que nunca, NUNCA, tuvo techo propio hasta que llegaron estos millonarios especuladores, demagogos y oportunistas, y le otorgaron una en Fuerte Apache, su lugar en el mundo; que le diga a los Hijos recuperados que Néstor cobijó a las Abuelas por mera politiquería barata. No me lo imagino, con su doble apellido flameando al viento, parado en la puerta de una fábrica recuperada, leyendo su atildado texto a voz en cuello.
Podría ir al Centro de Jubilados que elija a contarle a los abuelos que el aumento automático del haber, por ley, dos veces por año, es un gesto claro de derechismo disfrazado de populismo de izquierda.
Que se pare sobre una tarima en una cuadra recién pavimentada donde antes no entraba el recolector de basuras, la ambulancia y el transporte público de pasajeros y argumente que es una traición a los ideales setentistas, como lo explican, increíblemente, Martín Caparrós y otros.
En ninguno de los casos mencionados, y podría seguir un rato más, le garantizo al movilero garca la integridad de su culo. Amén de la carcajada cósmica que se produciría cada vez.
En 2007, después de la elección que llevó a Cristina Fernández al poder, le pregunté a un taxista porteño por quién había votado.
- Yo siempre voto por los conservadores, me contestó.
- ¿Y esta vez?, le dije.
- Voté por el Partido Obrero.
Ante mi perplejidad, agregó: "Si conservan el mismo discurso desde 1905".
La ironía de este rara avis de un gremio plagado de buchones y preclaros ejemplares del sentido común de clase media, sirve para poner en su lugar a quienes se sienten dueños del izquierdómetro.
Hay algunos que tienen tan alta la mira que no ven la calle. Otros miran la realidad subidos a la última rama de un pino. Y así les va.

2 comentarios:

  1. Julio: es el que lo acompaña siempre? Ese muchacho viene de la Cadena Tres de Córdoba. Mmmmmmmm
    Abrazo

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  2. Querido Julito: oportuna y resonante la palabra culo. Imaginamos tu grave y aterciopelada voz, diciéndolo vivamente.
    Con afecto sincero
    José y Vivi

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