martes, 9 de noviembre de 2010

Generosidades nacionales

Suele decirse. El nuestro es un país generoso. Se dice, generalmente, con tonito canchero para destacar algún hecho que creemos privativo de la argentinidad.
Puede ser. La persistencia de Su Giménez (la suya, me diría un contertulio avispado e irónico) descubriendo dinosaurios por televisión; los almuerzos obscenos de la señora Martínez y sus monólogos discriminatorios, clasistas y pedorros; los culos de Tinelli (los de él no, los de plástico de sus chicas), su máquina de hacer guita aun a costa de la dignidad humana. En fin, la elección por voto popular de mequetrefes del calibre de Mauricio Macri, que confunde el gobierno de sus empresas con el de una ciudad, y así les va a los mismos que lo ungieron gerente de ciudadanos, me hace pensar que si, es cierto, somos un pueblo generoso.
Ahora surgió un botoncito más para ratificarlo. La nueva estrella del firmamento político argentino. Veamos.
Tiene el mismo nombre que el padre, usa sus trajes (los del finadito, digo), sus corbatas, su sillón para dar entrevistas (suponiendo que tiene otro para leer, otro para escuchar música y otro más para meditar acerca del agujero de ozono y la responsabilidad de Cristina en el crecimiento de la polución ambiental en Choele Choel, por ejemplo), su bigote, su voz cascada y el envión de reconocimiento que Don Raúl Ricardo conserva por ser el primer presidente luego del bochorno de la dictadura explícita. Todo eso y casi nada más, lo ha instalado al frente de las encuestas de su partido para ser la gran esperanza blanca y devolverle al país un presidente macho.
Propongo que, para empezar a distinguirlo de su padre, que viene a ser como el original en donde pretende mirarse la fotocopia, no lo llamemos Ricardito, como le dicen colegas y periodistas. Propongo que le llamemos "Alfonsinín". Es identitario y revela ternura, otra de las generosidades nacionales.

2 comentarios:

  1. Julio: Desde ya te digo que a Alfonsinín no lo veo ni para concejal de Chascomús, por más que se disfrace del viejo. Por lo demás, no nos olvidemos quién fue su papá: un político sin agallas que siempre navegó a dos aguas, que se apoyó en la social democracia Europea (con sus naranjas,papas y pollos podridos), que lo dejó "orsai" a Alan García cuando el peruano amagó con la moratoria unilateral, que ajustó todo el tiempo y cuando guapeó con el "plan primavera" lo chiflaron en la rural, le cruzaron los dólares a Montevideo, se vino la hiperinflación y se fue Alfonsín. Todo esto sin contar otras agachadas como el "punto final" y "la casa está en orden". No me olvidó de la transición que significó, pero tampoco del gran apoyo popular con que contó al principio de su gobierno y al que defraudó con sus ambigüedades. Por último: EL PACTO DE OLIVOS QUE ACORDÓ CON EL INNOMBRABLE FUE LA CAUSA SINE QUA NON DE LA SEGUNDA DÉCADA INFAME QUE SUFRIÓ NUESTRO PAÍS. "A vos no te va tan mal gordito", dijo una vez Don Ricardo. A lo que yo respondería: "A vos no se te ve tan mal ahora, Ricardito".

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  2. En el campo dicen que un animal se demuestra en su carácter con las primeras embestidas y su relación ante la presencia humana.Claro, luego lo amansamos para nuestro servicio y gusto.
    Así lo hizo Alfonsín papi: amagó con fiereza,luego se lo comieron los amos.Pero ni palos hubo que darle.Bajó la testuz.
    El hijito, que pretende encarnar al bien pensante, dialoguista y "blanco" ya es un blef. Cuando lo apùran un poquito saca el fracaso de haber nacido de un falso Super Héroe, hacièndose el guapo además de no llegarle ni a las pantorillas.Y eso que don Ricardo no volaba alto.
    En fin, amigo Rudman.Que ojalá advirtamos a tiempo a la boludez disfrazada de progresismo.
    Gracias

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