martes, 5 de julio de 2011

Piedra libre

"Me estás confundiendo, me estás caminando"
 Vicentico

Se prestó al diálogo sin dilaciones ni prejuicios. Hasta ahora, fue el único. Por ejemplo, lo intentamos varias veces con Solanas cuando era candidato a presidente. Fue en vano. Que lo llamemos en una hora y cuando lo llamábamos nos contestaba un aparato con voz metálica. O el señor estaba reunido o había salido a una reunión. Gambetas. Hasta que se dio cuenta de que no le daba el piné y se refugió en la Capital, para asegurarse el tercer puesto. Y las cámaras de TN.
Sé que los colegas y la media docena de lectores de estos textículos del ciberespacio están (estamos) librando la batalla cívica para desmacrinizar Buenos Aires. Y está bien que así sea. Pero quiero contarles el gustazo que me dí de compartir con los oyentes de Radio Nacional Mendoza un diálogo con Hermes Binner, el dirigente socialoide, gobernador de Santa Fe y candidato a presidente por un supuesto Frente Amplio Progresista.
Tengo por norma y costumbre no maltratar a mi entrevistado. Por eso, tal vez, nunca quise conversar con Ernesto Sabato. Una cuestión de piel, digamos. En el caso que nos ocupa, preciosa, omití ex profeso la disímil conducta legislativa entre él y su vice, Norma Morandini, en temas acuciantes como la Ley de Medios, el feriado del 24 de marzo y otros tantos. Tampoco quise arrinconarlo con el papelón en el armado de listas y el portazo en las narices de Pino. No sirve, al menos en estos casos, hacer leña del pino caído. ¿Para qué?
Vamos al diálogo. Fue ayer en El Candil, programejo adolescente (cursa dieciseis añitos, el péndex) y, como te dije flaquita, comencé por preguntarle por el o los ejes de su campaña. Primera sorpresa. Mía, claro. La Constitución, me dijo. Entonces intentó ser más explícito. El artículo 14 bis, dijo. Siguió explicitando. El 82% móvil para los jubilados, como sucede en su provincia. Le pregunté cómo sin descuidar los otros planes sociales. Es decir, sin destapar agujeros para tapar éste. Hay plata, me dijo. Una respuesta tan convincente como la excusa de Banega en el gol boliviano.
Había más sorpresitas. Se me ocurrió plantearle que, como es público y notorio, si las elecciones fuesen hoy a qué atribuye él el trinufo holgado de Cristina. A la bonanza económica, me respondió. Y de seguido, dándose cuenta, me imagino, del terreno pantanoso en el que acababa de ingresar, atacó con el INDEC, el 25% de inflación (según ¿quién?), el viento de cola y esos clichés mediáticos tan en boga. Alabó la política de derechos humanos y poca cosa más.
Pero casi al final de nuestra amable conversación llegó el momento del protagonista principal de la película. En estos días de frío polar, petisa, surgió a la luz pública el otorgamiento, por contratación directa, del negocio de impresión de las boletas electorales para octubre próximo en la provincia de Santa Fe, a la firma Artes Gráficas del Litoral, del Grupo Clarín (ver http://www.ellitoral.com/). Le pregunté si era verdad. De ninguna manera, me dijo un poquitín más serio si es posible en su caso. Se trata, agregó, de una falsedad. Y trató, rápidamente, de aclararme. Que habían ahorrado un millón de mangos, primero. Y trescientos mil más, después. Pero, ¿es del Grupo Clarín la empresa adjudicada?, insistí yo, que a veces me pongo más pesado que Petinatto. Es que no tuvimos tiempo, balbuceaba haciendo pucheritos telefónicos el infrascripto. Don Hermes, no me está respondiendo lo que le pregunto, pesadísimo yo.
Hasta que oscureció en pleno día, como dice la canción de Les Luthiers. Textual: "Mire, nosotros no le hacemos el ADN a las empresas que se presentan". Fin del diálogo. Gracias, doctor, es lo que quería saber. Buenas tardes, muy claramente oscuro todo.
En un país, el nuestro, en el que los análisis de ADN le han devuelto la identidad robada a varios jóvenes.
En un país, el nuestro, en el que la dueña de Artes Gráficas del Litoral esquiva desde hace diez años esos análisis en sus hijos presuntamente adoptados.
En un país, el nuestro, en el que sería una costumbre socialmente saludable hacer y conocer el ADN de las empresas que negocian con el Estado.
En este país, el nuestro, me viene a decir, un dirigente autotitulado progresista, que no le importa saber quién va a confeccionar las boletas electorales.
Como se preguntaba la diputada Gabriela Cerruti, ¿cómo tengo que suponer yo que va a tratar esa empresa a ese candidato, de aquí al 23 de octubre?
Muchas veces polemizo con mis colegas acerca de la necesidad de desnudar los discursos. Es decir, hacerlos hablar hasta hacerles perder los calzones verborrágicos.
En resumen, me encantó hacer periodismo.

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