martes, 14 de diciembre de 2010

Activistas

Es, también, una secuela de la dictadura. El lenguajicidio, como una forma más del genocidio que nos dejó el neoliberalismo y su brazo armado. El neoliberalismo, como mentor ideológico de los cambios retrógrados de una época que no se resigna a quedar atrás. Pese a la voluntad mayoritaria de las sociedades nuestroamericanas.
Mucho se ha escrito acerca del bastardeo del uso del idioma de género. Por dar sólo un ejemplo y después pasar de lleno al tema específico que me convoca y al que te convoco, lectorlectora. "Mujer pública" y su significado peyorativo. Sin embargo, Cristina Fernández y Elisa Carrió son mujeres públicas. Y, aunque una sea una estadista de renombre internacional y la otra una paciente ambulatoria con pretensiones gubernamentales, ambas son féminas de dominio público. Sin dudas.
En estos días, y voy al grano, hemos visto y escuchado tildar a los agresores de los ocupantes del Parque Indoamericano, en Villa Soldati, Buenos Aires, de "activistas". No me parece correcto. Es más, siento y creo que el calificativo forma parte de aquel contrabando ideológico que mencioné al comienzo.
Ser activista es un orgullo. Tanto como ser subversivo, otro de los conceptos que la derecha manchó hasta sacarle sangre a nuestras sociedades.
Han sido y son activistas el Che, Rodolfo Walsh, Atahualpa Yupanqui, Juan Gelman, Adolfo Pérez Esquivel, Milagro Sala, León Gieco, Liliana Herrero, José Saramago, Silvio Rodríguez, Camilo Torres, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Nora Cortiñas, Adriana Calvo, Jorge Julio López, Mempo Giardinelli, Eduardo Galeano, Felipe Pigna, José Pablo Feinmann, Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Benito Marianetti, Teresa Rodríguez, Pablo Neruda, Víctor Jara, Violeta Parra, Rigoberta Menchú, Enrique Angelelli, las monjas francesas y siguen las firmas. Cada uno de ellos y cada una de ellas, activan o activaron en su ámbito para hacer mejor este mundo en que vivimos y morimos.
Activistas en tanto militantes de la luz. Activistas en tanto hermanos del prójimo. Y cada cual fue y es un subversivo que marca un rumbo de justicia, belleza y equidad.
Lo otro, los que vimos matando, los que desprecian al pobre después de haberlo generado, los que denostan la piel del distinto, esos no son activistas. Son patoteros.
Entonces, de aquí en adelante, a recuperar el ingreso, sí, pero también y en simultáneo, a recuperar la dignidad de la palabra y su significado.

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