miércoles, 18 de agosto de 2010

Cobos, ¿sacerdote austríaco?

Un sector progre de la Iglesia Católica austríaca ha impulsado, entre otras medidas en pro de la democratización de la institución, que el celibato sea optativo para sacerdotes. Si el celibato es optativo quiere decir que el casamiento también lo es. El celibato sería no obligatorio.
Este juego semántico, eufemístico, me recuerda a la madrugada aquella del voto no positivo en el Senado argentino, con el sello inconfundible de la pusilanimidad de Julio Cleto, el vicepresidente que supimos conseguir. O, the gardiner, como le llama Eduardo Aliverti.
¿Habrá llegado hasta la capital del vals, la influencia de Cobitos? ¿A la pedofilia le llamarán ahora "no respeto de la integridad sexual de los menores"? ¿A la complicidad activa y pasiva con los crímenes de la dictadura le llamarán "no rechazo a métodos no legales de respeto a la no muerte"?
¿No sería más valiente ser menos ambiguo y decir que los sacerdotes y monjas pueden casarse como cualquier vecino que ame a otra vecina o vecino? ¿Se oculta que así fue hasta el Concilio de Letrán, si la memoria no me hace una zancadilla?
Un fantasma recorre el mundo, no sólo Europa: Cleto ha universalizado su lenguaje, ha reemplazado el esperanto. Ahora se habla en negativo.
20-05-2010

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