sábado, 21 de agosto de 2010

Shhhhhhhhhhhhhhh, el cardenal duerme

A Alejo Hunau, in memoriam


La inclusión. Ese es el asunto. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual incluye todas las voces. Todas. La Asignación Universal por Hijo incluye a un millón novecientas mil familias que se habían caído del mapa de la vida. La modificación del Código Civil que posibilita el casamiento entre personas del mismo sexo nos incluye, también, a todos. Los heterosexuales, que somos mayoría, y la minoría homosexual.
Es que de eso se trata, de entender y practicar la democracia como un ejercicio de respeto y reconocimiento de los derechos de las minorías. Si nos quedamos con la vieja definición del sistema como aquel en el que se protegen las mayorías, flaco favor nos hacemos.
El país, la sociedad, ha dado un paso gigante en el camino hacia la construcción de una mejor ciudadanía. Ha hecho punta en Latinoamérica y ojalá provoque contagio.
El poeta, mi amigo Carlos Carbone me dijo, textualmente, "Julito, están en el horno". Su presagio satánico se va cumpliendo, aunque le duela a la senadora Liliana Negre (hay que sobrellevar ese apellido y ser discriminadora), aunque anoche el cardenal Bergoglio haya soñado con Lucifer entrando en su lecho, aunque Mirtha Legrand almuerce este mediodía con el fantasma de su hijo gay, muerto de HIV, aunque el jefe mundial de la secta esté planificando castigos internos y niegue la Historia.
Nos auguraban la disolución de la sociedad si se aprobaba la ley de divorcio vincular, como ahora nos auguran cataclísmos sociales y morales. Y el tejido social se rompió, con la complicidad de la jerarquía católica y la mafia empresarial, con el robo de niños, con la desaparición de 30.000 seres humanos, con la enajenación menemista de las riquezas naturales y también con el sacrificio vital de monseñor Angelelli, entre otros.
Y hablando de naturaleza. Se sostuvo, en la interesantísima sesión del Senado, que el matrimonio es una institución natural y no cultural. Como si el matrimonio y la familia de hoy fuese la misma del siglo XV, como si los Papas Borgia fuesen un ejemplo inmaculado de familia a imitar. Se sostuvo, también, que habrá que enseñar, entonces, en escuelas y colegios lo que es ser gay, lesbiana, bisexual, transexual. Y se lo sostuvo como un efecto negativo de la ley, cuando en realidad, enriquecerá la cultura general de alumnos y docentes, la convivencia respetuosa entre hermanos, usando un término bíblico.
Se asestó un golpe amoroso fundamental al absolutismo, al monopolio de la verdad. Se suman derechos, se suma libertad, se multiplica la vida. La supuesta enfermedad nos hace más sanos, la mentalidad de los perversos tiene, desde hoy, un nuevo motivo para regodearse.
Mi emocionado homenaje a quienes, desde el interior de la Iglesia y desafiando el llamado a la guerra divina, optaron por ponerse al servicio de los discriminados.
Para colmo, en la pesadilla del Cardenal, habrá que agregar que ayer, el mismo día de la caída en pecado del país, Cristina se reunió con el Comité Central del PC Chino y le anunciaron que ¡vienen a visitarnos!. El Episcopado estudia eliminar el arroz en la dieta de los Cursillos de Cristiandad.
En fin, que la Argentina tiene, desde ayer, una vergüenza menos, como dice el Manifiesto Reformista de 1918.
Todavía queda mucho por andar, pero vamos por el camino que les molesta a los poderosos, a los mediocres de espíritu, a los cavernarios de mente.
Por eso, otra vez con los reformistas de entonces, podemos decir hoy que "los dolores que nos quedan, son las libertades que nos faltan"
17-07-2010

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