miércoles, 18 de agosto de 2010

Zamora y el mate - Sus efectos secundarios

Vi a Luis Zamora en televisión. Me sugiere algunas reflexiones. Su trayectoria en defensa de los derechos humanos es casi irreprochable. Y digo casi porque, siendo diputado nacional, se abstuvo de votar la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final, bajo el pretexto de que no garantizaban el juzgamiento de todos, absolutamente todos, los responsables del genocidio cívico-militar. Así lo dijo.
Como dice Feinmann, cierta izquierda tiene aspiraciones de máxima que, si no se cumplen anulan, invalidan, cualquier avance parcial hacia una sociedad más humanitaria. El famoso todo o nada que, por propia definición, termina inclinándose hacia el segundo de los términos.
¿Cómo hace Zamora para distanciarse del gobierno nacional? La batería de críticas es, entre otras, las siguientes.
1) El avance a mansalva de las mineras a cielo abierto, que están perforando la cordillera bajo la complicidad de funcionarios provinciales y nacionales. Es cierto. San Juan y Mendoza, pero no sólo ellas, son ejemplos emblemáticos al respecto. El tema de la defensa de los glaciares va en el mismo sentido.
2) Zamora dijo que el Ejecutivo, éste y el de Néstor Kirchner, se había apropiado del tema derechos humanos y lo usufructuaba en su provecho. Apropiado dijo. Usó un término sensible para la sociedad argentina. Demasiado sensible para que le pase inadvertido a alguien que vivió y vive poniendo el cuerpo al lado de los que vieron cómo se les apropiaba vilmente la vida de sus seres amados. Además de suponer una falta de respeto a Cabandié, Donda, Carlotto, Bonafini y tantas y tantos que vieron, con estupor y regocijo, ver bajar los cuadros de Videla y Bignone.
3) Otra de las objeciones de Zamora, compartida por un importante espectro del progresismo principista( cuya figura mediática de mayor peso es Solanas), aboga por la formación de una comisión (otra y van...) que investigue, fehacientemente, qué parte de la deuda externa es legítima y cual no. Enhorabuena, pero ¿mientras tanto?, ¿recurrimos al gesto Rodríguez Saá y aplaudimos en éxtasis, como en aquellas jornadas? No contestó Zamora al interrogante planteado por Heller y otros economistas.
Sí volvió la política de la mano de la paliza ideológica e histórica que le propinó el ministro Boudou al senador (In)Morales, hace pocos días. ¿O qué quería, que discutan acerca de las bondades y dificultades de una economía estatizada de cara al Congreso Mundial de Camaradas en desgracia? ¿Eso sería ideológico y recordarle a la sociedad las medidas de ajuste, los descuentos en salarios y jubilaciones durante el gobierno del que fue funcionario el senador nocaut, no?
Es poco dialéctico, para alguien que se supone abrevó en el marxismo, plantear que nos conformamos con lo logrado hasta aquí. Ni Cristina Fernández lo cree y lo sostiene así.
Otra vez el trístemente célebre todo o nada. A ver si queda claro. Éste no es un gobierno socialista, ni pretende serlo. (Aclaración necesaria: se me frunce la cara y el orto cuando identifico socialismo con Giustiniani y Binner, entre otros). Este gobierno no es el de Venezuela, ni el de Ecuador, ni el de Bolivia.
Está claro que Zamora no es mi enemigo y que hay que seguir reclamando desde la izquierda para profundizar lo hecho e ir por más. Pero vale la pena tener cuidado de no terminar sentado, tomando mate, con Biolcatti, Buzzi, Carrió, Duhalde, Macri y Cobos, porque la yerba y el azúcar la ponen ellos. Y la cagadera puede ser memorable y el baño somos nosotros
02-04-2010

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